Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Segundas partes sí fueron buenas

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 10/05/2014 Antoni Arqué
Photo © Image MundoDeportivo.com

Cuando el sorteo del calendario de la Liga 1992-93, celebrado en julio de 1992, determinó que en la última jornada el Real Madrid volviese a visitar el campo del Tenerife, la coincidencia se tomó casi como una broma del destino. Muy pocos imaginaban que la historia podría repetirse. Y, sin embargo, así fue.

Tras una campaña llena de errores por parte del Barça, caído en octavos de final de la Champions, antes de la liguilla de cuartos que entonces se disputaba, a manos del CSKA de Moscú, por lo que no pudo defender título, y eliminado de la Copa en semifinales por el propio Real Madrid unos días antes, el conjunto de Cruyff volvía a presentarse en la jornada decisiva un punto por detrás del equipo que entonces entrenaba Benito Floro, que logró igualar el registro de Beenhakker un año antes.

El 20 de junio de 1993 el 'suspense' duró poco: a los doce minutos ya ganaban el Tenerife, con gol de Dertycia, y el Barça, con otro gol de Stoichkov. Koeman, que un año antes se había perdido la fiesta porque Rinus Michels le obligó a quedarse en la concentración de Holanda previa a la Eurocopa, jugó ante la Real.

No así Guardiola, operado del menisco. El conjunto canario sentenció antes del descanso, pero lo que caracterizó la segunda Liga de Tenerife fue la actuación del colegiado aragonés Gracia Redondo, al que se reclamaron dos claros penaltis en el área tinerfeña, uno por derribo de Agustín a Zamorano y otro por manos de Toni. Nadie recuerda un tercero, en el área blanca. El Madrid se desquitó seis días después, con un robo estratosférico al Zaragoza en la final de Copa, perpetrado por Urío Velázquez.

El Barça sufrió para conservar el 1-0 ante una Real Sociedad con Toshack en el banquillo, pero acabó repitiendo las escenas de euforia de un año antes mientras Cruyff ya empezaba a intuir el declive de un equipo desgastado y deslizaba frases como 'fin de ciclo'.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Mundo Deportivo.com

image beaconimage beaconimage beacon