Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Sensaciones contrapuestas de Esteban Granero

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 19/05/2014 M. Encinas
© Image MundoDeportivo.com

El 17 de septiembre Esteban Granero salía del terreno de juego de Anoeta subido en el ridículo vehículo que emplean para retirar a los lesionados. Su cara era de resignación. Segundos antes había escuchado crujir su rodilla y era perfectamente consciente de que iban a tener que pasar varios meses para que volviera a sentir el verde bajo sus tacos.

Desde aquella nefasta noche en la que la Real debutaba en la Champions habían transcurrido este domingo ocho meses y un díasin poder ejercer su profesión, su pasión.

Pero la condena llegó a su fin este domingo, cuando en el descanso Jagoba Arrasate intentó revolucionar el equipo con dos cambios después de una nefasta primera mitad en la que los guipuzcoanos no pusieron oposición a un Villarreal mucho más metido en la faena, la de evitar la séptima plaza.

Era la última oportunidad de volver a jugar en la Real para el madrileño, puesto que su cesión expira el próximo 30 de junio y deberá volver al Queens Park Rangers. Podría volver a vestirse la txuri urdin, pero para ello haría falta que Aperribay se lanzara a por su fichaje y que pusiera sobre la mesa un buen puñado de euros. Para eso aún quedan unos meses, pese a que las dos partes se han mostrado predispuestas a que esta historia tenga una segunda parte. Claro que falta una pata importante del banco, el propio Queens Park Rangers.

Regresando al partido del domingo, Arrasate tomó la decisión de que Granero jugara en el lugar de Pardo, junto a Markel Bergara y con Zurutuza por delante. El partido del riojano en la primera mitad había sido calamitoso y sobre las espaldas del madrileño reposaba la responsabilidad de hacerse con la manija del partido y de ordenar a una Real que había sido un completo desastre en el centro del campo durante los primeros 45 minutos.

Salió enchufado el de Pozuelo de Alarcón. Tanto que para los siete segundos de la reanudación ya había realizado su primera falta. Comenzó ofreciéndose siempre como una solución, jugando rápido y dando cierto dinamismo al juego. Esto se tradujo en que la Real tuvo los primeros minutos de dominio de todo el encuentro. Al principio de la segunda mitad, el conjunto donostiarra dispuso incluso de alguna ocasión para batir a Juan Carlos.

Granero ejecutó también un par de acciones a balón parado, aunque en ninguna de ellas conectó con sus compañeros. Según fueron pasando los minutos, como la propia Real, el madrileño se fue diluyendo. Nunca se escondió, lo siguió intentando y tuvo que ver una amarilla porque se vio obligado a cortar una contra, pero no pudo dejar su sello.

45 minutos era muy poco tiempo y, por desgracia, este se le ha acabado en la Real. Tanto los aficionados como él se han quedado con las ganas de más y la hinchada, al menos, le mostró su cariño con una bonita ovación cuando saltó al campo. ¿Volverá a vestirse esta camiseta?

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Mundo Deportivo.com

image beaconimage beaconimage beacon