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Sevilla se viste de blanco y rojo

AS AS 16/05/2014 As.com
Photo © Proporcionado por AS Photo

Sevilla coloreó sus calles con el blanco y el rojo que identifican al Sevilla Fútbol Club, equipo que en la noche del miércoles en Turín volvió a tocar el cielo. Más de 40.000 sevillistas vibraron con el paseo que se dio la expedición nervionense por los lugares más emblemáticos de la ciudad. Esto sumado al fin de fiesta en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Una jornada que se prolongó más allá de la medianoche y que a buen seguro muchos hinchas del Sevilla tardarán en olvidar. Incluso aunque haya quien piense que la acumulación de triunfos en los últimos años haya podido rebajar lo especial del actual.

Hubo emoción en esta plantilla, que en su gran mayoría (menos Fernando Navarro y Fazio) se estrenaba con un título en el Sevilla y en sus carreras profesionales. Eso les hizo mostrarse como lo que son, unos niños que saben que han tocado la gloria; que saben que han hecho felices a miles y miles de personas; que saben que están ante un momento único en sus vidas y quién sabe si podrán volver a saborearlo. Todo esto mezclado hizo que la fiesta fuera todo un espectáculo. Y con la ayuda de la afición sevillista, la calle se convirtió en una marea en blanco y rojo.

Desde bien temprano, aún en Turín, el equipo se tenía que poner rápido en planta. La juerga de la noche de la final se alargó hasta bien entrada la madrugada. Las caras de sueño de los profesionales lo decían todo, unido a esa cara de felicidad que dejaba un leve sonrisa perenne en sus rostros. Y encima había nervios porque llegara la hora de coger el vuelo y plantarse en Sevilla lo antes posible.

En Sevilla. Tras un vuelo donde todo fueron cánticos y fotos de los protagonistas con la copa, sobre las 18:00 aterrizó el avión en el aeropuerto de San Pablo. Y a partir de ese momento estalló el inolvidable 15 de mayo de 2014. El primer paso fue marchar hacia el CAR de La Cartuja para montarse en un barco, al igual que se hizo en la UEFA de Glasgow, para navegar por el río Guadalquivir e ir tomando contacto con los primeros sevillistas. El transitar por el barco tuvo su fin en la Torre del Oro. Esto era sólo un aperitivo de lo que les esperaba. Allí, en un autobús en el que se podía leer la leyenda “Nuestra Copa ya está aquí”, se colocaron todos los jugadores, cuerpo técnico y directivos. En el espacio descapotable ya comenzó a sonar la música y los cánticos de los aficionados. Beto era la estrella. Sin olvidar el himno improvisado de Raffaella Carrá, que tanto juego y ánimo da a la plantilla y que ha sido banda sonora esta temporada. Pero si hay que destacar un momento fue la llegada a la Puerta de Jerez y ver en el horizonte una nube de sevillistas. Un río con los colores de la entidad de Nervión. Paseo interminable y veloz a la misma vez.

Sin embargo, una fiesta como ésta no podía terminar de un modo cualquiera. Cercano a la medianoche, con un Sánchez Pizjuán vestido con sus mejores galas, la Europa League llegó desde el cielo. Como el cabezazo de Mbia en Valencia o las paradas de Beto en la tanda de penaltis en Turín. Un helicóptero bajó la copa hasta el césped. El himno del Centenario resonó en la megafonía y la comunión entre club y afición quedara para el recuerdo.

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