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Sharapova vuelve a reinar en Roland Garros batiendo en la final a Simone Halep

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 07/06/2014 Ángel Rigueira


Maria Sharapova es una 'serial killer' de la pista. Compite cada pelota como si le fuera la vida en ello. De una autoestima aplastante, inmisericorde con la rival sin regatear treta alguna, en Roland Garros ha vuelto a dar una lección de confianza, superación y también humildad para ir superando situaciones adversas y la presión heredada de la eliminación de Serena Williams, su auténtica pesadilla en el circuito.

La rusa, 27 años, ha sido implacable con la nueva generación. Remontó ante Garbiñe Mugurua (20 años), repitió ante Eugenie Bouchard (19) y cerró su obra imponiéndose también con sufrimiento a Simona Halep (22) para reconquistar el título en París. Campeona en 2012, finalista frustrada el año después contra Serena, ha derrotado a la rumana por 6-4, 6-7(5) y 6-4 levantando su quinto trofeo del Grand Slam.

Tres horas y dos minutos de lucha, la final más larga desde las 3h.04' del Graf-Arantxa Sánchez en 1996, la primera de tres sets en trece años. Y Maria Sharapova tapándose la cara y dejándose caer de rodillas en la tierra de la Philippe Chatrier, ebria de felicidad, brazos al cielo. La Copa Suzanne Lenglen, entregada por Chris Evert, para la guerrera.

La capital francesa vuelve a ser especial para Maria, donde había completado dos ediciones atrás su Grand Slam particular, convirtiéndose en la sexta jugadora con las cuatro coronas más preciadas en su historial.

Sus 188 centímetros de estatura y unos brazos interminables invitan a un tenis de potencia, al reparto continuo de 'palos' de derecha o de revés sin pausa. Una batalla explosiva magnificada por el estridente grito que acompaña cada uno de sus movimientos de raqueta. No hay pocas rivales que sospechan que la intensidad y oportunidad de los alaridos varian según las necesidades tácticas. Así como los interminables botes de la pelota antes de servir o ese gesto ocasional al resto levantando la raqueta pidiendo tiempo a la sacadora.

Con Sharapova todo vale, es la primera que se vanagloria de no querer amigas en el circuito. Es ella y sólo ella. Con una confianza en sí misma indestructible. Lucha con igual arrojo contra las lesiones (operada del hombro derecho en 2008) que frente a su gran defecto deportivo, las dobles faltas (ante Halep, 12).

La rumana, intentando emular a su actual mánager, Virginia Ruzici, la mejor del torneo en 1978, nunca se ha rendido con un juego más defensivo. Más pequeña (1,68 m) y también inexperta, no había presentado igual resistencia en los tres duelos anteriores. A la contra, Halep ha exigido tanto que se ha podido ver a la gran guerrera Maria, a quien se escapó el 'tiebreak' del segundo set con 5-2 a su favor. Pero no ha variado una coma de su guión, fiel a su estilo y con una fe que la ha llevado a su destino de campeona.

Sharapova se llevó su quinto 'grande', segundo Roland Garros, y 32º título de su carrera, tercero de este año después de los conseguidos, también en tierra, en Stuttgart y Madrid. Además, un talón de 1.650.000 euros. Asciende de la séptima a la quinta plaza mundial; Halep, de la cuarta a la tercera. 

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