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Stop al racismo

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 28/04/2014 Francesc Aguilar

El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tiene la gran oportunidad de marcar la línea con el triste episodio del lanzamiento de un plátano a Dani Alves en el Madrigal. El tema del racismo sigue siendo una lacra para el fútbol español y nadie parece dispuesto a ponerle freno de forma seria y ejemplar.

La UEFA se muestra inflexible, cierra parte de estadios, campos completos, pone multas enormes y, poco a poco, se está frenando esa ola de falta de cultura y educación. Baste ver el Allianz Arena de Munich con una zona vacía de sus graderíos en el Bayern-Manchester United de Champions, como castigo a dos pancartas desafortunadas exhibidas por su afición en su estadio en la eliminatoria previa frente al Arsenal.

El organismo futbolístico que preside Michel Platini lleva el tema del racismo con mano de hierro. Pero es que las 54 federaciones miembros de la UEFA se comprometieron por escrito a respaldar en sus respectivos campeonatos esa política de ‘stop al racismo’. Algunas de ellas como la de Inglaterra, Alemania o Italia (otro fútbol con serio problema racista) están llevando a cabo un serio trabajo al respecto. En la Serie A hasta se han pasado de frenada con sanciones que excedían a la falta en busca de una tolerancia cero contra actos o cánticos de índole racista. Por desgracia, ‘Spain is different’.

El episodio del Villarreal-Barça con Alves es el último de una larga serie de incidentes que llevaron a Samuel Eto’o, por ejemplo, en La Romareda, a intentar abandonar el campo de juego. También se reprodujeron los incidentes de esa índole en Getafe y otros muchos estadios, Camp Nou incluido. Aquí se ha destacado que el brasileño reaccionara con fina ironía comi´nedose el plátano, cuando lo importante era quien lohabía lanzado que se ha ido de rositas. Es un acto deleznable qu empezó en su día en Inglaterra,cuando Viv Anderson jugó por primera vez con los ‘pross’ y le arrojaron sus propios seguidores bananas por ser un futbolista de color, histórico integrante de Nottingham Forest.

La RFEF, el Consejo Superior de Deportes, las territoriales y los propios clubs deben inculcar a todos los futbolistas y aficionados en general unas normas de conducta que eviten más episodios racistas. Si, ahora, por norma general la gente condena cualquier acto de violencia en las gradas, de utilización de material pirotécnico, en cambio parece como si el insulto o la descalificación racista no tuviera la misma importancia.

La Federación tiene ahora en sus manos el informe arbitral de David Fernández Borbalán y debe actuar en base a la reglamentación que tiene en sus manos. Es cierto que la directiva del Villarreal presidida por Fernando Roig no tiene la culpa de tener a un par de gamberros que tiren una bomba de humo el día del Celta (el club está advertido) y otro un plátano, dirigido a Alves. Pero esa afición merece una sanción que le abra los ojos a ellos y al resto de clubs, grandes incluidos, para que entre todos frenemos la lacra del racismo en el fútbol español que. En categorías inferiores, toma niveles verdaderamente preocupantes y denunciables. Stop al racismo, tolerancia cero, ya.

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