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Todo pasa por Valladolid: redención y permanencia

AS AS 29/04/2014 Iván Molero
LOS LUNES AL SOL. Los titulares del Espanyol ante el Almería, ayer, tras ejercitarse y observando el partidillo entre suplentes. © CARLOS MIRA LOS LUNES AL SOL. Los titulares del Espanyol ante el Almería, ayer, tras ejercitarse y observando el partidillo entre suplentes.

Como el Pisuerga, ahora mismo en el Espanyol todo pasa por Valladolid. Allí jugarán los pericos este próximo sábado (22:00 horas) y allí pretenden de una vez por todas sellar una permanencia matemática que se les resiste desde hace cinco jornadas, cuando alcanzaron los 40 puntos, uno más en la actualidad. La derrota del domingo ante el Almería (1-2) ha sido la gota que ha hecho colmar el vaso de la afición, hastiada, pero también el de la plantilla, convencida de redimirse y salvarse en el Nuevo Zorrilla, donde plantearán una auténtica final, como si la Liga terminase este mismo fin de semana.

Los futbolistas han reaccionado y al fin han tomado el mando de la situación, a instancias eso sí de un Javier Aguirre que habló con ellos en un tono de mucho enojo tanto en Cornellà-El Prat, tras perder contra el Almería, como ayer en Sant Adrià antes del entrenamiento. El vestuario ha asumido las responsabilidades de una racha que ya es la peor de la temporada —solo un punto de 15, que además llegó ‘in extremis’, ante el Rayo— y que se sitúa a un solo partido de igualar la lamentable recta final de hace solo un año: un punto también en las seis jornadas últimas.

Entienden también los jugadores la psicosis colectiva, pues los síntomas que se han visto en estos encuentros no invitan a creer en la reacción y matemáticamente aún todo es posible, de ahí que no quieran que los 42 puntos (si pueden ser 44, mejor) pasen del sábado, donde además se miden a un rival que, por mucho que pese, es directo. La plantilla no quiere ni pensar en que todo se juegue ante Osasuna, ni mucho menos en la última jornada, contra el Real Madrid en el Bernabéu. Con todo, muy lejos queda ya el objetivo de los 50 puntos, desterrado por deméritos propios.

Tocado. El desastroso encuentro del domingo también deja en tela de juicio uno de los pilares de la próxima temporada, que había sido el asunto central de la semana pasada: la renovación de Javier Aguirre.

Solo una seria reacción en Pucela devolvería la confianza en el técnico, cuyos jugadores han situado sin querer en la picota. Todo pasa por Valladolid.

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