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Un empate insuficiente

AS AS 19/04/2014 Conrado Valle
© Jesús Diges

Osasuna seguro que a estas horas aún está laméntandose de los dos puntos que dejó de ganar contra el Valencia. Jonas, futbolista que les hizo tres en Mestalla y que no veía puerta desde enero, reapareció como goleador en el Reyno de Navarra para alargar el sufrimiento de Osasuna en su fin de mantener la categoría y, a título personal, a Jonas le sirve el gol y su actuación para reivindicarse de cara al partido que realmente tenían en mente los valencianistas: el del próximo jueves contra el Sevilla.

Osasuna, con algo más de intensidad y muchísima más necesidad, se adelantó con otro gol de Oriol Riera, que lleva 12, números mágicos para un equipo que pelea por el descenso y que demostró ante el Valencia que con el balón se le ve con problemas y falta de ideas. Con algo más de fútbol seguro que sufriría menos. Pero Loé y Silva bastante tienen con no perder el sitio. Oriol, volviendo a la acción del gol, anotó aprovechando un mal despeje de Vicente Guaita.

Roberto Torres, el más incisivo de los rojillos, disparó desde la frontal en el minuto 19 y el guardameta del Valencia dejó el balón muerto en el área pequeña, donde Oriol Riera no perdonó. Ese gol era la excusa perfecta que tenían los de Gracia para darle el balón a los de Pizzi y plantarse con dos líneas una de cuatro y otra de cinco a defender. Y casi le funcionó. Hasta el punto de que podría haber sentenciado el encuentro si el palo no se hubiese cruzado entre Roberto Torres y el gol al poco de comenzar la segunda mitad.

Hay jugadas a las que cuesta encontrarle explicación. Y el penalti no señalado por Estrada Fernández por manos de Marc Bertrán es una de ellas. Feghouli pisó el área, recortó al lateral rojillo en busca de posición de disparo y éste golpeó el balón claramente con la mano a poco más de tres metros del colegiado. Posiblemente el Valencia no mereciera marcharse al descanso con empate, principalmente porque para hacerlo había al menos que lanzar a porteria y Vargas tuvo el punto de mira desviado y Alcácer ni lo encontró. Pero eso es otro cantar. Era penalti por manos de Bertrán y no lo señaló el colegiado.

Al Valencia, quisiera o no Pizzi, se le notó que el cuerpo estaba en Pamplona y la mente en Sevilla. De hecho no fue hasta que apareció Jonas en escena cuando el Valencia mordió lo suficiente como para inquietar a Andrés. Y no fue casual que fuera Jonas el que alteró el patrón de partido aburrido y de contención que planteó Osasuna. Y no lo fue porque Jonas saltó al campo a sabiendas que no tiene sitio en el Sánchez Pizjuán. O al menos no lo tenía. Porque Vargas es irregular y el fútbol son estados de ánimos y Jonas en Pamplona tomó aire.

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