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Un fiasco llamado Paco Alcácer

El Economista El Economista 29/09/2016
Luis Enrique y Unzúe dan órdenes a Paco Alcácer en pleno partido en el Borussia Park. © Getty Luis Enrique y Unzúe dan órdenes a Paco Alcácer en pleno partido en el Borussia Park.

Paco Alcácer fue ayer la sorpresa del partido que el Barça jugó frente al Borussia Mönchengladbach. El valenciano salió en el once inicial contra todo pronóstico en lugar de Arda Turan o Rafinha, los otros candidatos a haber sido titulares. Luis Enrique decidió que fuera el delantero el que ocupara el puesto de tercer atacante, pero su apuesta acabó en fiasco. Paco Alcácer sólo tocó cinco balones en todo el partido y el primero lo hizo en el minuto 17 de partido.

El Barça sorprendió en el Borussia Park ya no sólo con el once, sino con la disposición táctica que empleó. Luis Enrique dibujó un rombo en el centro del campo con Busquets de pivote, Iniesta y Rakitic de interiores y Neymar en la punta, como enganche con los delanteros, con Suárez y Alcácer.

Era un modelo que parecía más adaptado al estilo de juego de Alcácer, mejor, desde luego, que tumbarlo a la banda para ejercer de extremo. El ex del Valencia se siente cómodo como delantero o segundo delantero, no como hombre de banda. Sobre el papel la idea era ésta.

La realidad del césped dibujó una situación muy distinta. Paco no logró encontrar espacios, se sintió perdido y no conectó con sus compañeros en los 48 minutos que jugó. En ese periodo de tiempo el '17' blaugrana tocó cinco balones.

Cuatro fueron pases: uno hacia adelante, dos hacia atrás, uno en horizontal. El otro fue un remate de cabeza que se marchó desviado de la portería que defendía Sommer.

Por eso no es de extrañar que, llegado el descanso, Luis Enrique diera orden a Rafinha de calentar. Fue el hispano-brasileño el encargado de suplir al ariete dar criterio al centro del campo. Desde entonces, el Barça, castigado por las contras durante todo el primer tiempo, empezó a sufrir menos pérdidas y a controlar más el duelo.

Su actuación personal y la mejoría del Barça sin Alcácer deja en mal lugar a este futbolista que llegó a la ciudad condal previo pago de 30 millones de euros, pero al que Luis Enrique apenas ha dado protagonismo.

Hasta ayer sólo había jugado tres partidos, los tres en Liga y los tres con mala suerte. Ante el Alavés, pinchazo culé. Ante el Leganés, gol anulado por una posición ligeramente ilegal. Ante el Sporting, gol cantado al larguero que aprovechó Neymar. Suma de desatinos que amenazan con convertir a Alcácer en un hombre enquistado ante sus propio infortunios.

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