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Un fracaso llamado Pep Guardiola

El Economista El Economista 04/05/2016
Guardiola, cabizbajo, no logró encontrar la manera de abrir la defensa del Atlético de Madrid. © Reuters Guardiola, cabizbajo, no logró encontrar la manera de abrir la defensa del Atlético de Madrid.

Se acabó. Adiós. Ya no hay opción de redención o resurrección. Guardiola no volverá a tener otra oportunidad de ganar la Champions con el Bayern de Múnich.

Ayer el catalán vio esfumarse la última frente a los ojos de un Atlético de Madrid que vivió agarrado a su espíritu de lucha para no salir volando ante el vendaval bávaro, ése que sopló durante 90 minutos con intensidad amenazando con derribar el muro madrileño.

Pero acabado el partido, el muro siguió en pie. Entre tanto, sus obreros, los 'curritos' rojiblancos habían aprovechado la única brecha que encontraron en el rival para marcar un gol que les metía en la final de San Siro.

El zarpazo de Griezmann hundió la mirada de Guardiola y también su reputación en tierras alemanas. Poco importa que vaya a ganar tres Bundesligas consecutivas (la tercera la tiene al alcance de su mano) o que su mentalidad haya servido para inyectar nuevas ideas en un club que gusta más del fútbol directo que el elaborativo de Pep, genio incomprendido en una ciudad que amó intensamente en sus inicios, y de la que se marcha con un divorcio bajo el brazo.

La Champions era, a ojo de sus aficionados y directivos (y seguramente de sus jugadores) la verdadera prueba del preparador, la línea roja que marcaría el calificativo que endosar a este periplo de tres años. Si se ganaba, sería todo un éxito. En caso contrario, la palabra fracaso teñiría de pesar a un club grande donde los haya. Y así ha sido.

Un fracaso con guarismos y sensaciones que ahondan más si cabe en lo tenebroso del tropiezo. Hagamos números: en seis partidos de semifinales disputados, Guardiola ha cosechado solo dos victorias. El resto han acabado en derrotas con un balance de trece goles en contra y apenas cinco a favor.

Si a ello se le une que en dos de estas eliminatorias el Bayern vapuleado por si rival (0-4 ante el Real Madrid y 3-0 ante el Barça) el resultado es que sólo ha estado vivo en la última de todas ellas, la que ayer dejó escapar ante el Atlético de Madrid.

Un bagaje demasiado escaso para un club de exigencia gigantesca que esperaba sumar su sexta Champions al parche de su camiseta y que, sin embargo, deberá esperar a que sea Ancelotti el que consiga semejante gesta. No sería la primera vez.

Ya en el Real Madrid, el italiano logró su objetivo el primer año que entrenó a los de Concha Espina, tres temporadas después de que Mourinho se estrellase en el mismo muro en el que se ha dejado la vida y buena parte de su crédito Pep Guardiola, técnico 'terminal' del Bayern de Múnich y el futuro entrenador del Manchester City.

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