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Un gran adiós

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 29/04/2014 Santi Nolla

El adiós de Tito Vilanova estuvo a la altura de su talla humana y deportiva. Sobre todo el acto del Camp Nou, donde más de 50.000 barcelonistas le tributaron su particular homenaje. En la magnífica Catedral de Barcelona, ayer, la despedida fue más solemne y Jordi Roura y sus hijos, Carlota y Adrià, pusieron el tono de emoción que siempre había desprendido Tito.

En algunos momentos dio la sensación de ser más un funeral de Estado que el adiós religioso a Tito. Roura devolvió el tono con un discurso próximo, natural, auténtico. Como Carlota y Adrià. Palabras enmarcadas en el recuerdo de lo que fue Tito. El presidente Bartomeu aludió en su intervención a la presencia por primera vez en un acto de todos los presidentes del FC Barcelona, menos Raimon Carrasco, que no pudo acudir.

La foto de Núñez, Reina, Gaspart, Laporta y Rosell con Montal en la fila de delante (por antigüedad) tuvo un tono histórico y demostró que Tito une, que tuvo también esa capacidad temporal. El barcelonismo querría que la unidad no fuera sólamente una foto de Catedral, sino una realidad. Se podría poner hoy el reloj a cero e ir apuntando los datos de cada uno que caminan hacia la unidad o la divergencia.

Tito consiguió, sin quererlo, también esa pequeña ficción momentánea. Nunca estuvo a favor de los 'ismos'. Él fue un futbolero, cercano al césped, lejano a la política, los intereses, la estrategia de comunicación. Tito ha conseguido que el barcelonismo se uniera en torno a su figura por una cuestión simple y principal: fue auténtico.

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