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Un Rudy demoledor saca del letargo al Madrid ante el CAI

AS AS 04/05/2014 Ricardo González

Podemos adornarla o podemos intentar driblarla, pero la realidad está ahí y es tozuda. Desde el final de la Copa hasta que empiezan los playoffs, la Liga decae mucho. Pierde interés y seguimiento. Urge un cambio de formato de competición desde hace varios años, los clubes lo saben, hace tres temporadas que llegaron a esa conclusión, pero son incapaces de reaccionar. Mientras, la ACB se hace más pequeña. En San Sebastián, Badalona y Sevilla, con sus equipos pletóricos y peleando por una plaza en los playoffs, se rondaron los tres mil espectadores, unos un poco por arriba y otros por abajo. En Madrid, en un partido entretenido, en el que el CAI obligó a los blancos a salir del letargo, de su desconexión mental, vimos una de las entradas más flojas del año (6.781 aficionados).

Rudy en acción. © JESUS AGUILERA Rudy en acción.

La falta de trascendencia no se puede tapar, aunque para lo demás está Rudy. De largo, el jugador más en forma del Madrid. Demoledor. Tan bien le vemos que empieza a recordar al mejor Rudy de siempre, a aquel que maravilló en 2008 en el Joventut antes de desembarcar en la NBA. El jugador total. Aporta en todo y de manera constante. Presente en los grandes días y en los no tan grandes. Ante el CAI, junto a un cambio en la actitud colectiva (ojo a Darden también), varió el rumbo del duelo. Terminó con 30 puntos (8 de 11 de dos, 3 de 5 de tres y 5 de 5 en tiros libres), 7 rebotes, 5 asistencias, un robo y ninguna pérdida para 40 de valoración en 24:37 en pista. De perder 49-56 ya entrado el tercer cuarto a ganar 72-60 y, poco después 81-65 (parcial de 32-9 en menos de ocho minutos).

El Madrid arrancó dormido, hasta desganado con Bourousis como ejemplo máximo (14-22) y terminó rozando la centena tras sumar 78 tantos en los últimos 28 minutos. Atrás quedaba el buen hacer de Tabú y de Jones, la superioridad maña en motivación y en el juego interior. El Madrid despertó, Rudy rugió y se acabó la pelea. El CAI pasó de estar dentro, muy dentro, a desengancharse. Algo similar a lo que le había sucedido tres días antes al Joventut. Ni un pero. “Somos de otra liga”, habían dicho como prevención tanto Maldonado como Abós. Que empiecen ya los playoffs.

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