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Un todocamino económico y convincente por su precio

AS AS 30/04/2014 Raúl Romojaro

Dacia es una de las marcas que mayor crecimiento ha experimentado en esta época de crisis que nos está tocando sufrir. Es algo comprensible, porque muchos son los automovilistas que ajustan su presupuesto a la hora de cambiar de coche y buscan opciones más accesibles como las que ofrece la marca de bajo coste del Grupo Renault. Pero además, Dacia disfruta ahora de una gama mucho más amplia y convincente en todos los sentidos, con argumentos solventes como los que demuestra su todocamino Duster.

Posicionando el producto, para empezar hay que dejar claro que no debemos llevarnos a engaños. Los Dacia han mejorado significativamente en los últimos tiempos pero su precio inferior respecto a competidores de segmento de otras marcas debe salir de algún sitio, los milagros no existen tampoco la industria de la automoción. Ciertos materiales, acabados y detalles denotan ese origen low cost del Duster, pero hay que valorar esa realidad en un contexto económico: incluso en su versión más cara, no existe otro todocamino de su estilo que podamos comprar por tal cantidad de dinero.

Conducir un Duster puede llevarnos a ciertas renuncias, pero también nos puede ayudar a llegar a final de mes con menos apreturas y disfrutando de un vehículo convincente, que no sobresaliente, en bastantes aspectos. Para empezar, los Dacia son ahora más agradables a la vista que modelos anteriores y este todocamino tiene una imagen mejorada tras su reciente remodelación para la gama 2014. No es que sea un coche espectacular, pero nadie nos mirará por la calle por conducir un coche feo, ni muchísimo menos…

Sus dimensiones son las propias de este segmento de los todocamino compactos, con una longitud de 4,31 metros y una anchura de 1,82 para una altura de 1,69. Un tamaño que está bien aprovechado en cuanto a habitabilidad, acogiendo sin problemas a cuatro adultos (un tercer ocupante en los asientos posteriores irá ya algo más justo) y con un maletero de 443 litros bastante utilizables por las formas del mismo, además de poderse ampliar abatiendo los respaldos de las plazas traseras.

La calidad, como decimos, de los Dacia ha mejorado pero los materiales que se emplean no son desde luego la panacea en cuanto a aspecto o percepción, aunque que el interior sí que aparece bastante bien rematado. El equipamiento, lógicamente, varía dependiendo de las versiones pero en ninguna resulta espectacular o comparable con lo que ya viene siendo habitual en otros modelos similares aunque bastante más caros, por supuesto. En todo caso, puede que falten exquisiteces pero no echaremos de menos todos aquellos elementos de seguridad y confort que la mayoría consideramos imprescindibles…

En el apartado mecánico, la versión tope de gama es la dCi 110 4x4, equipada con un propulsor turbodiésel de 1,5 litros y esos 110 CV de potencia, que trabaja en sintonía con un cambio manual de seis marchas y la tracción delantera con el tren trasero conectable. Se trata de un motor sobradamente conocido en el Grupo Renault, fiable, poco gastador (es fácil obtener promedios de seis litros a los cien) y con prestaciones suficientes para un coche de este planteamiento, que se mueve con soltura en carretera sin que los consumos resulten exagerados. No es un grupo motriz excesivamente refinado, pero Dacia ha insonorizado con más eficacia esta última versión del Duster y el sonido que llega al habitáculo se antoja ahora aceptable.

En el uso fuera de carretera el Duster tiene sus limitaciones, que no son mayores que las de sus competidores de segmento, incluso superando a algunos gracias a las ventajas de su tracción integral. Normalmente el coche funciona con tracción delantera, sólo que cuando el conductor lo necesita pueda girar un mando circular para seleccionar el modo Auto, que reparte la potencia entre ambos ejes dependiendo de las condiciones de adherencia y hasta en un 50 por ciento en cada uno de ellos. Además, cuenta con la opción Lock que bloquea de forma permanente este reparto a la mitad entre ambos ejes (sólo se puede utilizar sobre firmes deslizantes y a baja velocidad).

Las suspensiones son blandas y ayudan en el uso off road, mientras que los bajos están protegidos para evitar impactos en tales circunstancias, con lo que el Duster tolera incursiones más allá del asfalto que incluso pueden llegar a sorprender a los usuarios medios, que son legión más allá de los grandes especialistas en el 4x4 (y que difícilmente se decantarán por un vehículo como éste).

En definitiva, el Duster es un coche polivalente, apto para un uso familiar, con un comportamiento correcto en carretera y con posibilidades de abandonar esa cinta negra de alquitrán de modo esporádico. Y hacer todo eso por menos de 20.000 euros es algo que no deja de ser apreciable en un mercado que está muy por encima. Con diez mil euros más se le podrían exigir otras cualidades, es indiscutible, pero por su precio lo cierto es que Dacia nos da mucho por nuestro dinero.

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