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Un Valencia malherido se cruza en la carrera hacia el título

AS AS 04/05/2014 Juanma Trueba

A este maratón con vallas le quedan tres obstáculos. El Barça tiró ayer el primero. En propio campo, de modo inesperado, en el último minuto. No había jugado entre semana, pero le han ocurrido demasiadas cosas como para no sentirse agotado. El cansancio de Atlético y Real Madrid es diferente. Sin embargo, llegados a este punto, las piernas pesan igual y las distracciones amenazan lo mismo. La felicidad es un estado ideal e improductivo: nadie escribe un buen poema empachado de satisfacción, ningún dichoso ataca tres vallas sin derribar alguna.

En teoría, y referidos al día de hoy, el Madrid es quien goza de mejores perspectivas. Porque juega en casa, porque jugó el martes y porque tiene una plantilla reversible, tan lustrosa leída al derecho como recitada al revés. No sólo eso. También cuenta con “atletas”, esa raza de futbolistas que descubrió Guardiola como si nunca hubiera visto uno, tanto tiempo entre bajitos.

Además, el Madrid se mide al Valencia, un equipo azotado por el infortunio. Hace 48 horas fue eliminado de las semifinales de la Europa League en el tiempo añadido. Sería hermoso pensar que los jugadores querrán sacarse la espina (la daga) en el Bernabéu, en un partido sin premio, pero antes de acabar la exposición ya suena demasiado cándida. Las lágrimas tardan más en secarse. El único consuelo por el que compite el Valencia es mínimo comparado con sus ambiciones de hace una semana: terminar la Liga por delante del Levante, a quien aventaja en tres puntos, a quien se medirá en la próxima jornada.

Clave. Para el Madrid se repite el ahora o nunca. Si el Atlético no pincha hoy, la Liga será rojiblanca. Los de Ancelotti lo sabrán antes de jugar; quizá una victoria del Atlético, y el consiguiente desaliento madridista, sea lo único que juegue en favor del Valencia.

Diego López ocupará la portería, aunque ya no lo hará como titular en Liga. Podría afectarle: las mentes son mecanismos muy sensibles. Debería jugar Illarra porque el 24-M tendrá su debut en Broadway. Debería descansar un central (o los dos) y alguien debería dosificar la ambición infinita de Cristiano, treinta goles, dos más que Messi y tres más que Costa.

El Valencia sale con todo y mucho es bueno: Bernat y Alcácer son jóvenes que se comerán el mundo, y Parejo era el favorito de Di Stéfano. Añadan a los habituales y compondrán un equipo temible, lástima que las mentes sean mecanismos tan sensibles.

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