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Una corona para la eternidad

Marca Marca 08/06/2014 marca.com

Nunca un partido de tenis había reunido tanto en juego como el que enfrentará esta tarde en la tierra de París, a partir de las 15.00 horas, a Rafael Nadal y Novak Djokovic. El que gane se queda con el número 1 mundial y con el cetro de Roland Garros. Pero es que Nadal opta a ganar por novena vez en los Internacionales de Francia -quinta consecutiva- lo que le empataría a 14 majors con Pete Sampras. Djokovic, por contra, busca completar el círculo de victorias en los cuatro grandes escenarios de la raqueta, algo que sólo han hecho siete tenistas en la historia.

Su rival al otro lado de la red es uno de ellos. Nunca antes dos jugadores se habían visto tantas veces, un total de 42, de ellas 12 en Grand Slam, y mucho menos en 22 finales, siete de las cuales pertenecen a escenarios como la Rod Laver Arena, la Philippe Chatrier, la Catedral de Wimbledon y la Arthur Ashe neoyorquina.

Precisamente en el cemento de Flushing Meadows, cuando Nadal todavía estaba en medio de una lucha de poder con Roger Federer, empezó en 2010 la rivalidad en las grandes finales, que continúa cuatro años después y que continuará como mínimo un par de temporadas más por edad: Rafa cuenta con 28 primaveras y una menos tiene Nole.

Tenis / R.Garros. Nadal busca su noveno Roland Garros © Tenis / R.Garros. Nadal busca su noveno Roland Garros Tenis / R.Garros. Nadal busca su noveno Roland Garros

«Me he visto envuelto en rivalidades continuadas. He ido de una a otra y contra dos de los mejores tenistas de la historia. He tenido que hacer una barbaridad de puntos para ser número 1. Esto te desgasta mentalmente aunque también a tu rival. Provoca que haya tendencias de victorias de uno y de otro. Espero que la de Djokovic no continúe», reflexiona el defensor de la corona.

La rivalidad mantenida con Federer, al que ha derrotado en 23 de los 33 enfrentamientos -14 de esos partidos fueron en finales- no se puede comparar en cifras con la que ahora está viviendo ante Djokovic, en desventaja en el total de duelos directos -22 a 19-, pero que le ha batido más veces cuando ha habido un trofeo de por medio: 12 por nueve del balear.

De hecho, las cuatro finales más recientes, en Pekín, la Copa Masters, Miami y Roma, han caído del lado del aspirante a ganar en la arena de la capital francesa. Entre 2011 y principios de 2012 llegaron a siete los triunfos del serbio en finales sobre su máximo rival. «En nuestra rivalidad se ha visto que hay rachas a favor de uno y a favor de otro, pero eso no significa que vaya a ganar otra vez este domingo», matiza Nole. «Preferiría estar en su posición. Mentalmente estará mejor que yo y parte con esa ventaja, pero mi sensación es que estoy jugando mejor. Con Murray todo lo que quise hacer lo hice», defiende Nadal.

La pizarra táctica del partido pasa irremediablemente por el resto. Rafa gana el 35 por ciento de los juegos en los que se dispone a restar -el que mejor porcentaje tiene del circuito- por el 32 por ciento de Djokovic, quinto en esa estadística. El español ha decantado a su favor en el torneo el 53 por ciento de los puntos disputados desde la devolución, por el 46 del serbio.

Los dos finalistas de Roland Garros tienen los ojos más rápidos del tenis. Es el llamado escáner de situación para dar una respuesta motora a la información visual. Eso les da la capacidad de pasar de la defensa al ataque en un golpe, pegan antes y disponen de más tiempo para tomar una decisión acertada desde el resto.

Nadal suele sacar al revés del adversario -más en este Roland Garros por el dolor de espalda- que en el caso de Djokovic es la mayor de sus virtudes. La Copa es para uno.

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