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Una Liga sin clavo ardiendo

SPORTYOU SPORTYOU 22/02/2016 Miguel Gutiérrez
Una Liga sin clavo ardiendo © Getty Images Una Liga sin clavo ardiendo

Hay un día al año en que las cuentas dejan de cuadrar. Suele ser en primavera, aunque a veces, como es el caso, se adelanta al invierno. Una vez, no hace tanto, sucedió en otoño. Estamos hablando de ese día en que el Real Madrid tropieza y los periodistas realizamos una operación matemática que nos exige dar el máximo: al total de jornadas de Liga (38) le restamos el número de partidos disputados (van 25) y multiplicamos el resultado (13) por tres. Entonces comparamos esa cifra (39) con la diferencia entre el Barça y el Madrid (9) y dictamos sentencia en portada: la Liga está acabada.

Marcelo, con los tacos aún plantados en el césped de La Rosaleda, diagnosticó que eso de que el Madrid ha perdido la Liga no es la realidad, sino lo que querría la prensa. Tal vez Marcelo lleve un suscriptor de 'Sport' dentro, porque la prensa que yo conozco prefiere mayoritariamente agarrarse a un clavo ardiendo, no sé si por convencimiento, por intereses comerciales o por ambas cosas. Es una tradición nacida en la última década. Como el Real Madrid estuvo seis años sin pasar de octavos de final en la Champions, había que alargar la temporada como fuera. Esta vez no será así: los cuartos de Champions asoman por el horizonte y el foco estará ahí. Nada más.

Al 'efecto Zidane' le ha durado poco el gas. Cogió el equipo a cinco puntos del Barça (sumados los tres del partido aplazado en Gijón) y lo tiene a nueve tras ceder dos empates en campos modestos, que estuvieron a punto de ser tres. Hay abrazos y mejores intenciones con el balón, sí, pero no sobra tensión ni se atisba mucho orden defensivo; nada que distinga a un equipo capaz de coronarse en el llamado "torneo de la regularidad", que es algo más que un tópico. Y menos con un rival como el Barça, capaz de ganar en esos campos incluso en sus tardes más grises. Hasta entre esos cofrades inasequibles al desaliento cunde el hastío por lo que ya ha adquirido aspecto de mal crónico: el Madrid ha ganado una de las últimas siete Ligas; o de las últimas ocho, con permiso de Marcelo.

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