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Una mañana alegre y sin dramas

Logotipo de AS AS 27/04/2014 Juanma Rubio

El Fuenlabrada lleva dieciséis derrotas en dieciséis partidos en el Palau Blaugrana. Esta vez llegaba en un buen momento (cuatro triunfos en seis partidos) pero también sin la dosis de angustia que exacerba el hambre. El Barcelona tampoco tenía ninguna necesidad acuciante. Juega para asegurar la tercera plaza que también quiere Unicaja. Y con la Final Four de Milán ya entre ceja y ceja, claro. Y jugaba contra un Fuenla que llegaba a la misma distancia de los playoffs que del descenso. Así que el partido fue un ameno pasatiempo al que nadie le puso ningún exceso de energía innecesaria.

Después de una semana sin competir, cosa rara en este tramo de la competición, el Barcelona no notó síntomas de oxidación ante un Fuenlabrada que tampoco los buscó con especial ahínco. Descansaron Tomic y un Navarro que sigue recuperándose de la lesión muscular que le hizo perderse un partido y buena parte de otro en la serie ante el Galatasaray. Pero no era día para sufrir, ni siquiera sin dos referentes ofensivos de semejante calado. Al contrario, el Barcelona se divirtió en un partido resuelto en dos cuartos y medio (60-43) y al que le sobró todo el último parcial.

El Fuenlabrada lució una excelente imagen en su puesta en escena: 25-22 en un primer cuarto de intercambio de canastas, 17/24 en tiros de dos entre ambos equipos, mucho juego en transición y poca defensa. Después, se quedó corto en la rotación mientras Pascual cambiaba cromos silbando y su equipo seguía produciendo en ritmo de anotación alta. Demasiado para el infalible Panko (19 puntos, 8 rebotes), un Paunic que se revolucionó a destiempo (11+3) y un Feldeine que también jugó cuesta abajo después de un buen arranque. En un mal día de Cabezas, enseñó potencial y envergadura el pívot Chema González, que cubre desde el equipo de Adecco Plata la baja de Diagne y que se permitió 9 puntos y 3 tapones. Dani Pérez apenas sumó dos tiros libres en el regreso a la que fue su casa durante nueve años.

El Barcelona bailó al ritmo de Huertas (12 puntos y 4 asistencias en 17 minutos) en el partido 350 del brasileño en ACB. Sin gastar fuerzas y con un calendario duro por delante en su intención de evitar la carga final de Unicaja (7 derrotas azulgranas, nueve malagueñas). Entre los interiores, tocaba arena para Nachbar y Lampe y cal para un Lorbek que puede salvar en Milán toda su temporada y para Dorsey, que dejó un recital de mates cocinado con una intensidad superior a la del resto de jugadores en pista: 11 puntos, 10 rebotes y hasta una asistencias en alley-oop, el mundo al revés, para Abrines. El otro gran estilete azulgrana fue Pullen, efectivo rompiendo por el centro una defensa rival de mantequilla y que en los dos partidos contra el Fuenlabrada ha sumado 38 puntos y 39 de valoración. Con ráfagas del tercer estadounidense, Oleson, el Barcelona jugó un partido fácil y a ratos bonito ante un rival que ayudó a que el ritmo fuera alto y el juego fluido. Y cuyo objetivo es una permanencia que tiene en la mano y que le permitiría volver la próxima temporada para gastar otra ocasión de asaltar el Palau. Será la decimoséptima. Todas las anteriores hasta ahora, dieciséis, han tenido el mismo final: agua.

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