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Víctor Font cree que el Barça puede triplicar su presupuesto

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 24/06/2018
El empresario catalán Victor Font, durante la entrevista concedida © Image LaVanguardia.com El empresario catalán Victor Font, durante la entrevista concedida

El empresario barcelonés Víctor Font (Granollers, agosto 1972), que hace unos días anunció su intención de presentarse a las elecciones del FC Barcelona previstas para 2021, asegura en una entrevista con EFE que la entidad azulgrana tiene que ser capaz de triplicar su presupuesto y superar los 2.500 millones de euros.

Font, que reside en Dubai, es el director general de Delta Partners Group, una empresa que ofrece servicios de consultoría estratégica, finanzas corporativas e inversiones especializadas en el mundo de las telecomunicaciones, así como accionista y miembro fundador del rotativo catalán ‘Ara’.

En este encuentro con EFE, desgrana los ejes principales de su proyecto para liderar el Barça a partir de 2021 en la que seguramente será la etapa post-Messi.

Pregunta: ¿Por qué en 2015 decidió renunciar a la carrera electoral y ahora ha dado el paso?

Respuesta: Forma parte de un proceso. Siempre que hemos trabajado en este proyecto lo hemos hecho en perspectiva de Barça 2025-2030 y basado en una serie de inquietudes, pensando en que el Barça puede dejar de competir en la etapa postMessi si no se cambia la manera de hacer las cosas, entonces en el 2015 explicamos estas inquietudes y lo que hacemos desde entonces es continuar trabajando.

Ahora a tres años del fin del mandato, se dan los ingredientes suficientes como para decir que seremos alternativa.

P: ¿Un proyecto basado en el personalismo?

R: Todos los proyectos para acceder a la presidencia del club se montan en torno a una persona que le hace mucha, mucha ilusión ser presidente del Barça con amigos y conocidos que tengan patrimonio para poder avalar y no se mira nada más. Lo he vivido en primera persona, en 2010, poco antes de las elecciones se incorporaban nuevas personas a los diferentes proyectos.

Ahora vemos que existe un reto supercomplejo y pienso que el barcelonismo se da cuenta de esta cuestión. El barcelonismo cada vez es más consciente de que ahora ya no está Xavi, no está Iniesta y la gente se pregunta cómo va a ser de competitivo el equipo cuando esta generación ya no esté.

P: ¿Qué hay que cambiar en el barcelonismo?

R: Hay muchas inercias del barcelonismo convencional que hay que cambiar, por ejemplo calificar a la oposición de antibarcelonista. Siempre que hay un proyecto para el Barça es muy personalista y presidencialista, esta es otra inercia que se tiene que cambiar. Lo importante es cómo se crean los fundamentos del proyecto.

Se comienza por el equipo directivo y estamos convencidísimos de que lo que se necesita en el consejo es gente con experiencia para tomar las decisiones estratégicas que el club tiene que afrontar a partir de ahora.

P: ¿Exfutbolistas?

R: En el consejo tienes que tener a gente que venga del fútbol profesional o del deporte en general. Pondremos por delante la capacidad y el mérito sobre la condición de avalar, que es una condición necesaria, pero no suficiente.

El segundo grupo de personas que tienen que estar en el consejo son personas con conocimiento empresarial de cualquier industria o sector, no el típico empresario de la construcción con patrimonio y que ahora está semiretirado y quiere sacar tiempo para el Barça, no, sino gente que conozca el mundo del entretenimiento, de la tecnología, de la industria del fútbol en el siglo XXI y que ayude a transformar el modelo de generación de ingresos.

P: ¿Qué otros perfiles tienen que estar presentes en su equipo?

R: Personas con experiencia y capacidad de establecer relaciones con el mundo institucional: FIFA, UEFA, Federación Española, instituciones gubernamentales... Gente con peso. Considero que tener un consejo asesor formado por los expresidentes del club puede ser una muy buena idea, porque toda esta gente, desde Núñez a Gaspart, Laporta, Bartomeu, Rosell, todos han cometido errores y han tenido aciertos, pero sobre todo han generado relaciones.

P: ¿Personas por delante del proyecto o al revés?

R: Más que en la persona, pongo énfasis en el proyecto, en las ideas y en el equipo, porque saldremos adelante si hay un equipo con capacidad y experiencia para afrontar el futuro, porque lo que nos puede ocurrir es que dejemos de competir o que el club deje de ser propiedad del socio. Esta posibilidad es real y nadie habla. Queremos preservar el modelo de propiedad, pero para ello se tienen que hacer una serie de cosas: ¿quién va a poner 200 millones en el Barça?

P: ¿Ya está confeccionado su equipo?

R: No tengo equipo. Estamos elaborando el proyecto. En cuanto a la elaboración del consejo, hay candidatos y un par de personas que ya se han comprometido que para mí era el requisito para que yo diera el paso.

P: ¿Qué aprendió en 2010 cuando formó parte del equipo electoral de Ferran Soriano y de Marc Ingla?

R: Aprendí mucho, todo lo que se ha generado ahora, nace de aquella experiencia. Aprendí que no se puede crear un proyecto de transformación de un día para otro, que para el proyecto lo más importante una vez tienes las ideas es el equipo, aprendí a entender cómo funcionan los medios de comunicación y el entorno. También a darte cuenta de que combatimos entre nosotros en vez de combatir contra el enemigo, que está en Madrid, en Europa y en otros lugares.

P: ¿Maneja la posibilidad de que Bartomeu (presidente del Barça) pueda dejar la presidencia antes de 2021?

R: Trabajamos a tres años vista, pero hay muchos rumores. En los últimos diez años, el Barça ha desaprovechado una gran oportunidad, como es la de tener una generación única con los mejores futbolistas de la historia para hacer alguno de estos cambios. Si realmente queremos preservar el modelo de propiedad, hay que empezar a hacer las cosas de otra manera.

P: ¿El objetivo es manejar el Barça post Messi, a partir de 2021?

R: Ojalá se pueda alargar, porque como Messi se va reinventando, pero no se sabe nunca. Hay que extrapolar situaciones vitales: hacer los cambios cuando las cosas van bien y no esperar a que haya una urgencia o una necesidad.

En la parte deportiva, el reto fundamental es la inconsistencia entre la idea que quieres impulsar en la parte deportiva y en lo que haces, hay ciertas contradicciones, y esto es un reto.

P: O sea, ¿cerrar el inconcluso círculo virtuoso de Joan Laporta?

R: El círculo virtuoso de Laporta se ejecutó parcialmente. En teoría era un círculo que tendría que haber dado muchas vueltas. No se supo ver, por ejemplo, que en la siguiente vuelta en el circulo virtuoso era adelantarnos a la generación de recursos fuera del sistema convencional.

El Barça no es una empresa que tiene como objetivo ganar dinero, pero tiene que generar recursos como el que más, de hecho tendría que haber liderado la transformación del modelo de gestión en la generación de ingresos.

P: ¿Entonces el Barça genera pocos recursos?

R: Creo que los clubes de fútbol, por lo que son y en general, generan pocos ingresos. Por ejemplo, en Cataluña hay entre 70 y 90 empresas que generan más ingresos que el Barça.

El Barça tendría que generar más que cualquier multinacional del mundo del deporte y para ello tendría que liderar la transformación en la generación de ingresos.

En vez de tener ingresos procedentes de 3, 5 o 15 grandes contratos, por qué el Barça no vende productos y servicios a los 500 millones de aficionados que tiene el club en todo el mundo?

P: Eso serviría para aumentar sustancialmente su cuenta de resultados...

R: Vendámosles contenidos exclusivos que nosotros mismos podemos crear. Si (Gerard) Piqué está creando contenidos porque está viendo que existe una demanda y lo hace con su empresa, el club tendría que tener esta capacidad de coger el liderazgo.

Si somos capaces de que estos 500 millones de seguidores se gasten cinco euros anuales, menos de medio euro cada mes, pues son 2.500 millones de euros.

P: ¿Vivir en Dubai no le distancia del barcelonismo de a pie?

R: Durante 2019 tengo previsto regresar a vivir en Granollers. Esta decisión forma parte de mi ciclo de vida después de 14 años en Dubai y con independencia del proyecto Barça, ya estaba previsto.

P: ¿Ser accionista y del equipo fundador del diario Ara es compatible con sus aspiraciones a la presidencia?

R: La razón fundamental por la que entro en el accionariado del Ara es como consecuencia de mi experiencia electoral en 2010 al darme cuenta de cómo funcionaban los medios. Veo cómo funcionan los intereses de los grupos de comunicación en este país y cómo gestionan la información a la que tienen acceso.

En paralelo, un amigo personal, Antoni Bassas, me explica y me enseña el manifiesto fundacional del diario donde de forma muy explícita queda claro, y es una línea roja que el día que se traspase yo dejaré de ser parte del Ara, que la propiedad no tiene ningún tipo de intromisión en los contenidos editoriales, hay total independencia de los periodistas y de la redacción para hacer periodismo.

P: ¿Qué lleva a una persona con prestigio social e independencia económica a dar este salto a un mundo desconocido como es el del fútbol, a un lugar lleno de imponderables a diferencia del mundo de la empresa?

R: La necesidad, la percepción y la inquietud combinada con la ilusión.

P: ¿Su perfil nacionalista le puede beneficiar o perjudicar en sus aspiraciones?

R: El mundo es diverso, el país es diverso. Creo que un proyecto como este tiene que ser transversal, la ideología no tiene que ser un factor que juegue en la confección del equipo (directivo), ya que tiene que formarse en función de capacidades. Creo mucho en que los proyectos, cuanto más diversos, mejor: tienen que haber mujeres, altos, bajos, blancos, negros, nacionalistas, no nacionalistas...

P: ¿Y qué papel tiene que tener el Barça en el debate político?

R: El Barça no es un club aséptico, es un club que tiene unas raíces forjadas en el catalanismo y a eso no se tiene que renunciar en ningún escenario. El Barça tiene que estar al lado de la voluntad mayoritaria del pueblo de Catalunya, ese el común denominador del 80 por ciento de los catalanes. En eso se tiene que ser muy consistente y contundente y dentro de eso nos encontramos la gran mayoría de los catalanes.

P: ¿Se tendría que involucrar más el Barça en el proceso independentista?

R: No. Creo que tendría que tener las ideas más claras. Desde fuera parece que se dude, porque como es un tema sensible... Hay que tener muy delimitado el terreno de juego, a qué tiene que jugar el Barça en este sentido y para mí está claro que hay que estar al lado de la voluntad de la mayoría del pueblo de Cataluña.

Como por ejemplo, en la adhesión al pacto Nacional por el derecho a decidir, que al final el club se adhirió con dudas. El Barça lo tiene que tener muy claro y tiene que estar en cabeza de la manifestación como el Athletic ha hecho en el País Vasco.

Lo que es consistente con la historia del club es eso. Y aquí caben independentistas, no independentistas, unionistas, no nacionalistas... Lo que seguramente es más complicado sería acoger anticatalanes, porque el Barça es un club catalán y un anticatalán es un poco complicado que se pueda sentir cómodo.

P: ¿Si hubiera sido presidente el pasado 1 de octubre, hubiera permitido jugar el partido (contra Las Palmas)?

R: Aquel fin de semana estaba aquí y cuando veías lo que pasaba, con independencia de lo que pensaras, veías que no era precisamente un partido de fútbol lo que era prioritario.

En aquel momento desconecté y ni me acordaba que jugaba el Barça contra Las Palmas. Pensé que el Barça no podía jugar aquel partido, incluso lo tuiteé: que no tenía sentido.

Ahora con la cabeza fría y en perspectiva, admito que la decisión era supercomplicada de tomar. No es nada fácil. La decisión que se tomó -que no es hacer ver que no pasó nada que hubiera sido un gran error- se puede entender y es respetable. Resultaba evidente que había una situación de excepcionalidad en el país y por eso no había nadie en la gradas.

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