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Valladolid intenta olvidar las molestias del parón en la Liga

AS AS 06/05/2014 José Luis Rojí

Es un tema que tuvo sobre la mesa el Valladolid hace algunos días, pero hoy es un agua que no mueve ya molino. Los blanquivioletas centran sus esfuerzos en lograr la salvación, pero el parón que ha tenido que padecer por la final de Copa sigue escociendo.

El Valladolid ha estado sin jugar y perdiendo ritmo de competición durante 17 días, ya que el partido que tenía que haber jugado ante el Madrid el fin de semana del 19/20 de abril fue aplazado hasta el 7 de mayo. El objetivo era que el Madrid tuviera más descanso de cara a su eliminatoria de vuelta de semifinales de Champions ante el Bayern.

Este cambio ya estaba previsto en el calendario que votaron los clubes el pasado verano, pero para la disputa de la final de Copa. La cuestión se agrava cuando dicha final se cambia al miércoles 16, queda libre el fin de semana y sólo se aplaza el partido de Zorrilla, pues el resto de la jornada se llevó a cabo el 19/20 de abril ya que el Barça, el otro finalista, ya había sido eliminado de la Champions. Nadie entendió por qué no se jugó el Valladolid-Madrid el sábado, por ejemplo, cuando el Atlético sí disputó su partido ante el Elche teniendo también competición europea la semana siguiente.

Todos los estamentos del club blanquivioleta levantaron la voz y se quejaron, aunque fue una vez más la voz que clama en el desierto, ya que ni el alegato que hizo Juan Ignacio tras el partido en El Sadar o las quejas del director deportivo, Alberto Marcos, o de los propios jugadores sirvieron para nada.

El más explícito fue el presidente Carlos Suárez que dijo en la SER que le había sentado “como una patada en el hígado” el cambio de la final de Copa al miércoles 16. Además, el presidente, que es miembro de la directiva de la Federación, hizo saber su malestar en dicho estamento y también en la LFP, pero sin resultado.

Aún peor. Pero la cosa fue peor. Tras jugar en Pamplona el 11 de abril, la televisión eligió el partido Celta-Valladolid en abierto y se jugó el lunes 28 de abril, por lo que prolongó el parón competitivo 17 días, con la consiguiente pérdida de ritmo para la plantilla. También hay que valorar que si el partido de mañana se hubiera jugado en su fecha normal, el Madrid no hubiera podido contar con Cristiano, lesionado por esas fechas. Habría tenido tensión acumulada tras la final de Copa y la eliminatoria ante el Bayern. También está la taquilla, que no será la misma jugándose en fin de semana que siendo un miércoles. El José Zorrilla no se llenará. El Valladolid se está jugando la vida en siete días con tres partidos de máxima exigencia.

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