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Victoria de Cavendish de foto finish, Sagan mantiene el liderato

MundoDeportivo.com 04/07/2016
© Twitter

Final de suspense. Ni el maestro del suspense Sir Alfred Joseph Hitchcock podía haber diseñado un final más agónico que el de la tercera etapa del Tour, disputada entre Granville y Angers. Una jornada del todo placentera para las piernas de los corredores, de las más relajas que se recuerdan, de 223,5 kilómetros, que, tal como estaba previsto, se ha decidido al sprint.

Greipel y Kittel levantaron la mano

Mark Cavendish lograba una gran victoria, una sensacional victoria, después de dar una lección de buena colocación en los metros finales antes del sprint, llevado con suma maestría a la disputa del mismo por sus compañeros del Dimension Data. El británico le quitaba la victoria a André Greipel (Lotto) por un suspiro y ha tenido que recurrirse a la foto finish para saber quién subía a lo más alto del podio de Angers. Tanto el británico como el alemán levantaron la mano en señal triunfo, pero al final el que lo hizo de forma correcta fue el británico, que suma así su segunda victoria en el Tour, la 28 en total, empatando con la leyenda Bernard Hinault, a las que hay que sumar las 15 en el Giro de Italia y las 3 en la Vuelta.

Peter Sagan también entró bien colocado y mantiene sin problemas el maillot de líder, en una jornada en la que la palabra alrededor de Alberto Contador ha sido la de normalidad. El ciclista madrileño ha completado la etapa tal como se esperaba, con problemas y dolores en el hombro y el gemelo después de las dos caídas en dos días, pero sin caerse de nuevo en este Tour.

Una vez más, dos corredores buscaron la gloria televisiva en una jornada diseñada por y para sprinters. El primero que lo intentó fue el integrante del Fortuneo Armindo Fonseca, al que después se unió el corredor del Direct Energie Thomas Voeckler. Llegaron a gozar de una diferencia de más de seis minutos, más que nada por el permiso que les dio el pelotón al rodar con el freno puesto, hasta que a falta de 8 kilómetros fueron cazados por un tren de ciclistas que les pasó a toda velocidad, después de bajarse del cercanías y subirse al AVE.

El final de la etapa se disputaba en una recta bastante ancho, pero marcada por una curva a 300 metros de meta y por una ligera subidita, así como por alguna que otra maldita isleta, que condicionó la buena colocación de algunos sprinters. Uno de los que se quejó fue André Greipel, que llegó a utilizar la palabra asco, más que nada por el mal trago de verse con la miel en los labios por unos instantes antes de que se la arrebataran.

Sin tiempo de descanso, mañana se disputa la etapa más larga del Tour: 237,5 kilómetros, entre Saumur y Limoges. ideal para que esta vez sí, prospera una aventura en solitario, antes de la primera etapa de montaña en la ronda gala.

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