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Ya nadie se ríe de Douglas

Logotipo de SPORTYOU SPORTYOU 11/12/2016 María Carbajo
Ya nadie se ríe de Douglas © Getty Images Ya nadie se ríe de Douglas

La suerte de Douglas Pereira ha cambiado. El lateral derecho del Sporting de Gijón vive por fin días de felicidad tras el calvario sufrido desde su llegada a Barcelona en el verano de 2014. Después de una temporada a la sombra, sin apenas entrar en las convocatorias de Luis Enrique, su cesión a El Molinón le ha devuelto la confianza. 

La victoria ante Osasuna del pasado domingo lleva nombres propios: Douglas y Carmona. La pareja de moda del club asturiano hace de la banda derecha una delicia para los aficionados. Sin embargo, al brasileño le ha costado mucho llegar hasta aquí. Tampoco su llegada a Gijón fue fácil.

Douglas se lesionó nada más debutar. La mala suerte parecía acompañarle y las redes sociales no tardaron en colgarle el sambenito de gafe. En ocasiones, utilizar su fichaje para atacar a la directiva azulgrana era el divertimento favorito de un sector de Twitter. El devenir de los días de Douglas en Gijón tampoco ayudaba: en uno de los primeros partidos de la temporada no fue convocado por haber "dormido en mala postura".

La historia, por cómica que resulte, terminó por revelar una etapa oscura de la vida del futbolista que, desbordado por la repercusión de sus lesiones y su día a día, acabó explotando y confesando: "En Barcelona me iba a casa cada día llorando". Una situación en absoluto agradable que el jugador atravesó por encontrarse en un club cuya presión le superó por completo.

Ahora, la confianza se ha vuelto a colocar de su lado. Ya en el partido del Bernabéu se vio a un Douglas desbordante y participativo, dejando huella en cada jugada, pese a la derrota ante el Real Madrid.

El pasado domingo, con la visita de Osasuna, El Molinón se rindió a sus pies: "Contra el Madrid ya estuve muy a gusto en el campo, tanto en defensa como en ataque, y ahora estoy muy contento por el gol ante el Osasuna", comentó.

Y ahora la película es otra. Los días de desesperación por no encontrar su sitio en el Barça quedaron atrás, y el brasileño se muestra incluso fuerte cuando se le pregunta por aquella etapa y las críticas y mofas recibidas: "No me preocupa lo que fuera diciendo la gente, trabajo para mí y para el equipo, y sé que puedo dormir tranquilo porque estoy trabajando bien, no sólo aquí sino también cuando estaba en el Barcelona".

Sin presiones, sin ansiedad y poco a poco hallando su sitio. El gol ante Osasuna y su asociación con Carmona hacen soñar a la afición gijonesa y al propio Douglas, que ve cómo las sombras que tiñeron su paso por Barcelona se convierten en sueños e ilusiones de color rojiblanco.

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