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El cambio climático también calienta el vino

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 14/10/2021 Ramon Francàs

Periodos de sequía seguidos de añadas con gran humedad y plagas de hongos devastadoras como la del mildiu, que causó muchos dolores de cabeza en 2020. Los efectos del cambio climático sobre el viñedo y los vinos no son ninguna anécdota. Las plantaciones se elevan sobre el nivel del mar (por cada 100 metros de altitud, desciende casi un grado la temperatura), y a la vez se apuesta por variedades de vides autóctonas o modificadas genéticamente, así como por nuevos métodos de cultivo para retrasar la maduración de la uva. 

Muchos creen que el cambio climático es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la vitivinicultura. El calentamiento asusta. Se adelantan las vendimias mientras el sector busca cómo combatir ese gran reto. Y es que con el cambio climático suben los pH (la medida de la acidez o la alcalinidad del suelo o de la uva) y bajan las acideces, afectando a la estructura, calidad y longevidad de los vinos. 

Se buscan plantas resistentes y adaptadas al cambio climático (PIWI), se priorizan variedades locales mejor adaptadas, se trabaja con tratamientos naturales, se modifica la poda, se intentan optimizar recursos como el agua, se trabaja con cubiertas vegetales o con las agriculturas ecológica, biodinámica o regenerativa. 

Ya hace años que la Federación Española del Vino entiende que “los efectos del cambio climático son particularmente alarmantes para nuestro negocio porque si no tomamos medidas para intentar proteger los viñedos, nos enfrentaremos a un futuro incierto con verdaderas dificultades de abastecimiento de materia prima de calidad”. Se estima que a final del siglo XXI la temperatura sufrirá un aumento de entre 1,5 y 4,5 º C.

Si no tomamos medidas, nos enfrentaremos a un futuro incierto con dificultades de abastecimiento de materia prima de calidad”

Federación Española del Vino

Ángel Villafranca, presidente de la Interprofesional del Vino de España, y Mireia Torres, presidenta de la Plataforma Tecnológica del Vino, firmaron el pasado mes de mayo un nuevo acuerdo marco para los próximos cuatro años. Este plan de actuación conjunto se basa en la definición y promoción de la agenda estratégica de innovación del sector del vino; la dinamización de proyectos de I+D+i del sector, especialmente iniciativas encaminadas a combatir los efectos negativos del cambio climático y la sostenibilidad; la identificación y dinamización de proyectos estratégicos de I+D+i que reviertan en beneficios para el conjunto del sector y, por último, la ejecución de un plan anual de transferencia tecnológica y capacitación técnica.

International Wineries for Climate Action (IWCA) acaba de aceptar como nuevos miembros candidatos a 12 bodegas de todo el mundo (entre ellas la catalana Herència Altés), que se han comprometido a abordar la gravedad de la crisis climática actuando inmediatamente para reducir sus emisiones de carbono. 

Con estos nuevos candidatos, los miembros de IWCA ascienden a un total de 22 bodegas, procedentes de siete países repartidos en cinco continentes. IWCA es la primera entidad que se suma en representación del sector agrícola a la iniciativa Race to Zero de las Naciones Unidas. 

Esta campaña quiere impulsar un cambio hacia una economía descarbonizada con el objetivo de alcanzar, como máximo, un balance de cero emisiones en 2050. Miguel Agustín Torres, presidente de Familia Torres, afirma que “cuando Katie Jackson, de Jackson Family Wines, y yo cofundamos IWCA como un grupo de trabajo en febrero de 2019, queríamos actuar e ir más allá de las palabras en lo que se refiere a la urgencia del cambio climático”. 

Miguel Agustín Torres, presidente de Familia Torres, en un viñedo del Penedès en el que se han instalado placas fotovoltaicas © EDU BAYER Miguel Agustín Torres, presidente de Familia Torres, en un viñedo del Penedès en el que se han instalado placas fotovoltaicas

Añade Miguel Agustín Torres que “nuestro objetivo es agrupar a las bodegas más comprometidas con el medio ambiente y deseamos que nuestra iniciativa sirva de estímulo para que otras bodegas aceleren o empiecen sus programas de reducción de las emisiones de carbono”.

Ramón Bilbao, de la Rioja, es la única bodega española fundadora de la Sustainable Wine Roundtable, una iniciativa global por la sostenibilidad en el sector del vino que también suma a IWCA. Se trata de un proyecto de la industria del vino que pretende dar respuesta al creciente interés del sector por la sostenibilidad y las consecuencias del cambio climático en el sector. “No podemos dar más la espalda al cambio climático y sus consecuencias”, afirma el director general de Ramón Bilbao, Rodolfo Bastida.

Lucha contra el efecto invernadero

Para el 2030, Familia Torres quiere reducir como mínimo en un 60% las emisiones de carbono por botella respecto al 2008

El aumento de las concentraciones de CO2 por la actividad humana está acentuando el efecto invernadero, provocando el actual calentamiento global y alterando el sistema climático en su conjunto. Como consecuencia, la temperatura media del planeta ha aumentado en casi un grado centígrado desde inicios del siglo XIX, provocando un incremento de la frecuencia y la virulencia los fenómenos naturales extremos. 

Concretamente en Catalunya se ha sido testigo de un aumento de 1,2ºC en la temperatura media en los últimos 50 años, como se afirma desde Familia Torres. Desde esta compañía vitivinícola con sede en el Penedès se ha revisado recientemente al alza su objetivo de reducción de emisiones de CO2 por botella para 2030 (tanto las emisiones directas como las indirectas, desde la viña hasta el consumidor). Se ha fijado en el 60% como mínimo con respecto al 2008, con la voluntad de alcanzar el 70% gracias a un proyecto de reforestación de la Patagonia chilena.

Reducción de gases de efecto invernadero

Los tapones de corcho y el CO2

También el sector del corcho se muestra decidido a contrarrestar los efectos del cambio climático. La Fundació Institut Català del Suro ha renovado un año más su presencia en el programa de acuerdos voluntarios para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero impulsado por la Oficina Catalana del Canvi Climàtic. Se enmarca en la voluntad del Institut Català del Suro (ICS) de alcanzar una huella de carbono negativa.Estudios liderados por el ICS en 2011 ya demostraban que el sector corchero catalán retiene más CO2 a través de la fijación de dióxido de carbono de los alcornocales que lo que genera en sus actividades de producción de tapones de corcho. Por lo tanto, desde el sector se afirma que contribuyen a la mitigación del cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Familia Torres participa en el proyecto europeo VitiGEOSS para desarrollar una plataforma de gestión inteligente del viñedo a partir de datos de satélites con el objetivo de mejorar la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático. 

El consorcio está formado por nueve socios de cuatro países bajo la coordinación del centro tecnológico Eurecat. Familia Torres se encarga concretamente de proporcionar datos para codiseñar los servicios inteligentes y realizar ensayos de campo. 

Nueve socios de cuatro países

El proyecto europeo VitiGEOSS  desarrolla una plataforma de gestión inteligente del viñedo a partir de datos de satélites

Con la finalidad de facilitar la gestión sostenible de viñedos, la plataforma integra datos de satélites y de sensores instalados en el campo, drones, maquinaria y técnicas de inteligencia artificial para generar servicios integrados de previsión climática, de detección y previsión de la fenología, de predicción del riesgo de enfermedades y de recomendación de tratamientos. 

Además, se generan indicadores del cultivo y predicción de producción o de optimización en la gestión de los recursos, así como de seguimiento de indicadores de sostenibilidad para mejorar la productividad.

Viñedos de Familia Torres en Tremp (Pallars Jussà, Lleida) © JORDI ELIAS Viñedos de Familia Torres en Tremp (Pallars Jussà, Lleida)

Técnica adaptativa

Poda de respeto en los viñedos

La Facultad de Enología de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, la Acadèmia de Poda del clúster vitivinícola catalán Innovi y la empresa italiana Simonit&Sirch–Vine Master Pruners se han unido per iniciar a partir del 2 de noviembre la primera edición de un curso superior de poda de respeto en los viñedos. Robert Savé, investigador emérito del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries de la Generalitat de Catalunya y consultor experto de Innovi, sostiene que la poda de respeto es una técnica adaptativa respecto al cambio climático ya que “mantiene un buen equilibrio entre las raíces y la parte aérea, lo que da lugar a una buena eficiencia en el uso del agua y carbono en la producción”. Con la poda de respeto se reducen las heridas en las vides y, por lo tanto, también la necesidad de aplicar pesticidas. Consecuentemente, también se reduce la huella de carbono de los productos y aplicaciones.

La bodega Jean Leon, por su parte, colabora con el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales para determinar el potencial del suelo de la viña para absorber el CO2 atmosférico y contribuir a frenar la emergencia climática. 

Este estudio de secuestro de carbono, de tres años de duración, se realiza en un viñedo ecológico de Jean Leon, situado en el término municipal de Torrelavit, en el Alt Penedès, y tiene como objetivo establecer qué tipo de cultivo de cobertura permite retener una mayor cantidad de carbono en el suelo.

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Las nuevas condiciones climáticas están favoreciendo el desarrollo de la vid en zonas donde no hace mucho parecía imposible su cultivo. Elaboradores como Raül Bobet apostaron por plantar a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar en Castell d’Encús (Talarn), siguiendo la agricultura ecológica y aprovechando la geotermia. Ahora van más allá con la creación de una microreserva. Es una reserva natural privada para la conservación de la biodiversidad y el patrimonio. Solo en su ámbito vuelan hasta 76 especies diferentes de mariposas. 

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