Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La batalla de los salarios

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 14/01/2018
“Es hora de que las empresas inviertan para ser más competitivas” © Image LaVanguardia.com “Es hora de que las empresas inviertan para ser más competitivas”

Aunque con dificultad, la reclamación de mejoras reseñables en los salarios se está colando incluso en el discurso de apóstoles hasta ahora poco convencidos como el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La idea de subir los sueldos, sobre todo para los de los trabajadores que cobran menos, ha calado también entre buena parte de los empresarios, como demuestra la defensa reiterada que desde hace tiempo encabeza el presidente de la CEOE, Juan Rosell. Un debate similar recorre asimismo Estados Unidos y un buen puñado de países europeos (véanse las protestas en Alemania), donde los ingresos de muchos asalariados se mantienen planos en el mejor de los casos.

Después de encadenar cuatro años de expansión del PIB y encarar un 2018 con buenas perspectivas, los sindicatos españoles han hecho bandera de la subida de salarios como herramienta para comenzar a compensar los esfuerzos realizados por los trabajadores durante la Gran Recesión y poner freno a la erosión de su poder adquisitivo a medida que la inflación ha abandonado terrenos negativos. En los nueve primeros meses del 2017, la remuneración de los asalariados por hora trabajada (incluye las cuotas sociales) a precios constantes cayó un 1% con respecto al mismo periodo del 2016. “Y lleva cayendo en términos interanuales desde finales del 2016”, señala Manuel Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo Olavide (Sevilla).

Los sindicatos defienden que sin subida de sueldos se resentirá el consumo

Las pérdidas salariales en España fueron la vía de devaluación interna en la eurozona que impuso la crisis económica, recuerda el catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona Josep Oliver. Unas caídas de ingresos que afectaron sobre todo a los menores de 35-40 años, con trabajos temporales, por menos horas. “Fue inevitable la devaluación –asegura Oliver–, ahora los salarios podrían subir con moderación, siempre que aumente la productividad. Es pues el momento de que las empresas inviertan en ser más competitivas”.

La mejora de la capacidad productiva resulta clave, postula también el Fondo Monetario Internacional (FMI). Junto a la OCDE, consideran que un incremento de los salarios en España sería positivo para afianzar el crecimiento de la economía. Ambos han alertado de los riesgos que tendría un estancamiento y de la elevada proporción de trabajadores temporales, fundamentalmente jóvenes y empleados con sueldos bajos.

LOS SALARIOS EN EL 2018 © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. LOS SALARIOS EN EL 2018 LOS SALARIOS EN EL 2018(Josep Ramos)

De momento, los representantes de los trabajadores consideran que se ha dado un paso importante al cerrar a final del año pasado un acuerdo con el Gobierno y la patronal para que se aplique al salario mínimo interprofesional (SMI) un incremento acumulado del 20% entre este 2018 y el 2020, de modo que pase de poco más de 700 euros en 14 pagas a 850 euros. El avance es aún más significativo si se tiene en cuenta que el año pasado el SMI también experimentó otro 8% de incremento. Sin embargo, aparte de que el acuerdo hasta el 2020 esté condicionado a objetivos exigentes de crecimiento del PIB y de creación de empleo, voces expertas rebajan el impacto real del SMI a la hora de fijar los salarios. En todo caso, hay un consenso amplio sobre la carga simbólica de este fuerte incremento, que afectará directamente a medio millón de asalariados según el Ministerio de Empleo.

Con la mejora del SMI en el bolsillo, los sindicatos centran sus esfuerzos en alcanzar un acuerdo con la patronal para fijar una recomendación de subida para los trabajadores amparados por el convenio. El año pasado la negociación sobre el incremento salarial quedó en agua de borrajas y, aunque desde hace semanas los interlocutores sociales se han mostrado dispuestos a hablar sobre este 2018 y años siguientes, la búsqueda de un acuerdo sigue sin arrancar siquiera.

Entre el 2008 y el 2015, el salario medio en España aumentó apenas un 5,5%

“Nuestra propuesta busca definir varios indicadores que permitan acompasar correctamente la subida de los salarios al ritmo del crecimiento de la economía”, recuerda Javier Pacheco, secretario general de CC.OO. de Catalunya. Para ello, los sindicatos plantean tener en cuenta elementos como el establecimiento de un suelo en los convenios que evite la pérdida de poder adquisitivo, la vinculación de las subidas de sueldo a la evolución de cada sector, principalmente a la productividad, así como la incorporación de un factor adicional de incremento que permita recuperar el terreno perdido, compensando en cierto modo la devaluación salarial de años pasados. La combinación de estos tres aspectos arroja un incremento medio de los salarios para el 2018 de al menos el 3%.

En el argumentario sindical destaca la necesidad de subir los salarios de manera clara porque, de lo contrario, no se reforzará el consumo. “Debemos ser capaces de mantener el nivel de exportaciones –prosigue Pacheco–, pero, al mismo tiempo, si no activamos la demanda interna, tendremos problemas y acabaremos estancando la economía”.

La patronal insiste, por su parte, en presentar una oferta –aún por concretar oficialmente pero que superaría el 2%– sin tope mínimo, argumentando que una porción importante de las empresas todavía tienen pérdidas. Además, propone que parte del alza sea variable y esté vinculada a objetivos concretos como incrementos de productividad.

En el 2016, la mitad de los asalariados en España percibió menos de 1.596 euros brutos al mes

Mientras, en niveles inferiores de la negociación colectiva, se producen avances paulatinos. Según los últimos registros publicados esta semana por Empleo, más de siete millones de trabajadores contaron con un convenio en el 2017 que establecen un incremento salarial medio del 1,43%. Sólo el 16,5% de los acuerdos incluían una cláusula de garantía, vinculada al IPC y duramente criticada por las organizaciones empresariales. Si sólo se tienen en cuenta los nuevos acuerdos firmados en el 2017 (los convenios acostumbran a ser plurianuales), la subida alcanza el 1,75% y beneficia a más de siete millones de trabajadores.

¿Qué hace que el aumento de los salarios sea en general tan tímido? Aparte de seguir restañando algunas heridas de la crisis –aún hay 3,7 millones de parados, según la última EPA–, Manuel Hidalgo hace referencia a componentes estructurales que desde hace años se dan en buena parte de las economías avanzadas: “la globalización, con la competencia internacional por los costes; el cambio tecnológico, que ya afecta también a los servicios; la externalización tiran hacia abajo de los sueldos”. A lo que se suma, en el caso de España, la “exacerbada” temporalidad y la baja cualificación, añade.

“La devaluación salarial es un problema europeo –recuerda Javier Pacheco– pero España está claramente peor que la media”. Junto a los trabajadores británicos e italianos, los españoles aparecen como los grandes perdedores entre los países desarrollados, según advierte la Confederación Sindical del Reino Unido (TUC por su sigla en inglés) al tener en cuenta la evolución de los salarios reales entre los países de la OCDE. Según estas previsiones, en el 2018, considerando el impacto de la inflación, los salarios reales del Reino Unido caerán el 0,7% en Gran Bretaña, el 0,6% en Italia y el 0,1% en España. En el 2017, los salarios reales bajaron y todavía están por debajo de donde estaban cuando ocurrió la crisis financiera en el 2008, constata esta organización sindical.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de La Vanguardia

image beaconimage beaconimage beacon