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El independentismo 'toma' la Cámara de Barcelona y entrará en las firmas españolas

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 10/05/2019 A. Fernández. Barcelona
Cámara de Comercio de Barcelona. (EP) © Externa Cámara de Comercio de Barcelona. (EP) El independentismo catalán ya tiene como objetivo su presencia en importantes consejos de administración de grandes empresas y de grandes corporaciones del Estado después de que la candidatura Eines de País lograse una treintena de asientos en el pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona esta semana. Su intención es ocupar esos puestos y dinamitar desde dentro las instituciones españolas para forzar la independencia de Cataluña. No hay que olvidar que el objetivo aprobado por una parte del independentismo más militante organizado en torno a plataformas y a grupos empresariales radicales es “dañar la economía española”.

En las elecciones que se celebraron durante una semana y terminaron este miércoles se eligieron 40 puestos del pleno de la cámara barcelonesa, una de las más importantes de España. Los restantes 20 puestos están reservados para las patronales y para grandes empresas con cotizaciones de más de 75.000 euros anuales a esta institución. Los independentistas tienen, pues, de momento, la mitad justa de las sillas del plenario, aunque falta por asignar un asiento y por contabilizar 955 votos que aún pueden decantar la balanza (uno de sus representantes, por ejemplo, ganó la silla por dos votos). En todo caso, lo que peligraría es la mayoría absoluta del independentismo, aunque podría seguir teniendo una mayoría relativa.

Pero ello no es óbice para que su vista esté puesta en el consejo de CaixaBank, en el Consorcio de la Zona Franca, en la Autoridad Portuaria de Barcelona, en Turismo de Barcelona, en Esade, en el Ateneu, en la Asociación Española de Centros Comerciales, en la Asociación para el Progreso de la Dirección o en Camerdata por poner solo unos ejemplos. Estas son firmas en las que participa la cámara como tal y desde donde se puede influir políticamente en decisiones estratégicas.

© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Antonio Fernández. Barcelona

Su intervención en ellas será desde una perspectiva soberanista, desde luego. El asalto a las cámaras era una asignatura pendiente que el soberanismo cree que ya ha aprobado y ahora pondrá en práctica su estrategia de ruptura. Albert Pont, uno de los integrantes de la candidatura en representación de The Black Swan Family Office, recordó que “este grito [los gritos de independencia que se oyeron nada más comenzar a conocerse los resultados provisionales] resuena con fuerza en todos los Països Catalans, desde la sede del Consolat de Mar de la Cámara de Barcelona hasta la sede de La Caixa… ¡¡en Valencia!!”. Esa sola alusión da una idea de la intención expansionista e intervencionista del soberanismo.

Habrá que ver aún hasta dónde llegará la infiltración independentista en las citadas entidades. Pero, según las consignas que corren en los círculos independentistas, es la hora de comenzar a influir no solo en estas corporaciones, sino en instituciones de la Generalitat y del Estado español. Como miembro de la Cámara de España, la de Barcelona estará presente en comisiones gubernamentales, como la de la Fiscalidad, Industria, Energía, Aeropuertos, Turismo o Transporte de Pasajeros. Pero a través del Consejo General de Cámaras de Cataluña también estará presente en centros neurálgicos: Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), el Cesicat (responsable de la seguridad cibernética de la Generalitat), el Consejo Catalán de la Empresa, la Universitat Oberta de Catalunya, la Junta Arbitral del Transporte, el Patronato Catalunya Món (Diplocat) o Puertos de la Generalitat.

Fuentes cercanas a la Cámara de Barcelona reconocen que el presidente de esta institución “tiene la potestad de nombrar a miembros en esos consejos de administración o en las comisiones”. Ese poder es el que puede desestabilizar algunas instituciones por el componente político y ajeno a los intereses empresariales que puedan aportar los representantes soberanistas “si se empeñan en la táctica de desestabilizar instituciones”.

Comprometidos políticamente

Pero no hay duda de que todo un abanico de posibilidades se abre ahora ante los independentistas para tratar de consolidar una parcela de poder e incluso para intentar torpedear la economía española. El Cercle Català de Negocis (CCN), que junto a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) es uno de los impulsores de las candidaturas soberanistas a las cámaras de comercio catalanas, sostiene en sus principios que sus candidatos están “comprometidos con la construcción de la república”.

© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Antonio Fernández. Barcelona

Y sus ejes programáticos son “eliminar la compra de cargos, abrir las cámaras a la participación de empresas extranjeras que inviertan en Cataluña, fomentar la globalización de nuestra economía, la soberanía fiscal, sustituir de los órganos de gobierno de las cámaras a las empresas que hayan trasladado su sede social fuera de Cataluña por empresas que inviertan aquí y promover la recuperación de las cajas de ahorros”.

Se trata, en definitiva, de adecuar las estructuras de las cámaras de comercio a las estrategias políticas independentistas. Curiosamente, por ejemplo, aspiran a entrar en el consejo de administración de CaixaBank pero al mismo tiempo quieren echar de los órganos de dirección de la cámara a esta corporación, lo que consumaría una histórica venganza que el independentismo rumia desde hace años contra esta institución.

Si todo esto se cumple, la economía catalana entrará en una fase preocupante. “Los independentistas están forzando la máquina porque los resultados no son definitivos y faltan por computar votos que son decisivos”, coinciden en señalar desde las candidaturas no independentistas. Pero ello no obsta que se haya instalado la euforia en sus líneas. Uno de los primeros en felicitarles fue el ‘president’ Quim Torra: “Felicidades a la candidatura ganadora en las elecciones a la Cámara de Barcelona, Eines de País. Enhorabuena, os deseo muy buen trabajo”, dijo el mandatario.

Hacia la purga política

“Bienvenidos, mucha suerte, acierto… y a trabajar”, les felicitaba el cantautor y exdiputado Lluís Llach. Y Alfons Godall, vicepresidente del Barça con Joan Laporta, les arengaba: “Enhorabuena por el gran éxito de la candidatura Eines de País por la parte que os toca”. También Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, les enviaba desde la cárcel un mensaje: “Felicidades por la victoria. Los empresarios también son responsables de la democracia y las libertades, esenciales para que la economía funcione. ¡¡Siempre adelante!!”.

Y su principal impulsor, Joan Canadell, no dudaba en matizar: “Enorme resultado. El empresariado catalán ha demostrado que es independentista. Muchas gracias a todos los que nos habéis ayudado a conseguir esta victoria y a los que nos habéis votado. ¡Ahora, a trabajar por un modelo empresarial de éxito en una República Catalana!”. No deja de ser un contrasentido, sin embargo, que se arroguen la representatividad del empresariado catalán cuando votó solo el 4% del censo electoral de empresarios y autónomos de Barcelona. Pero la euforia no conoce límites.

También la propia presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, poco después de medianoche de este miércoles, se felicitaba: “El independentismo es mayoría social y política y lo demuestra siempre que hay urnas. Enhorabuena, Eines de País, y ahora a trabajar por el tejido productivo del país y, cuando toque, al lado de lo que decida el pueblo de Cataluña. Se acabó el Puente Aéreo. Hacia la Independencia”.

La estrategia ahora es vestir con ropaje nuevo las viejas ideas de venganza. Mònica Roca, portavoz de la candidatura independentista y representante de Isardsat, explicaba en Catalunya Ràdio, la emisora pública catalana, este jueves: “Venimos a gobernar para el país. Hasta ahora, la cámara ha representado al Ibex 35”. Y avanzó que, si el independentismo logra definitivamente la mayoría absoluta, una de sus primeras medidas será eliminar los representantes que tienen las mayores cotizantes. Se da la casualidad de que algunas de las empresas afectadas son las que han trasladado su sede social fuera de Cataluña. Se trata, pues, de aplicar una purga a esas compañías bajo la socapa de que se quiere erradicar “el voto comprado”. Eso sí: será una purga realizada con luz y taquígrafos.

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