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Los extraños compañeros de cama de las grandes empresas tecnológicas

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/04/2019

© Proporcionado por Unidad Editorial

La competencia en la industria tecnológica es voraz en todos los ámbitos, sea el desarrollo de servicios, de aplicaciones, de dispositivos o de infraestructuras. Pero eso no significa que no haya cierta colaboración entre empresas. Por mucho que Netflix y Amazon tengan servicios de streaming de series y cines, el primero no podría funcionar igual sin el segundo. Y lo mismo con los iPhone: ¿qué harían sin las pantallas, memorias y otros chips de Samsung? Repasar los extraños compañeros de cama de la industria tecnológica es un ejercicio más que interesante porque evidencia que no se puede abarcar todo. Google, por ejemplo, puede diseñar grandes teléfonos, pero la memoria, los procesadores, las pantallas que van dentro de ellos... hasta ahí no pueden llegar. Necesitan ayuda de otras empresas tecnológicas especializadas en hacer cada parte y, luego sí, pagar porque una gran empresa de manufactura lo montara todo. Y con servicios, la situación es igual, porque Twitter tiene una red social, pero no los servidores para ello.

La nube de Amazon o Microsoft

Nuestro consumo actual de televisión no se entendería igual sin Netflix, pero por consiguente, tampoco lo haría sin Amazon. Aunque en España de momento no ha calado igual, Amazon tiene Prime Video, una plataforma similar a Netflix en la que ver series y películas, producidas o no por Amazon. Pero eso no impide que Netflix viva en la nube de Amazon, en lo que se denomina Amazon Web Services. La nube creada por la compañía de Bezos es tremendamente popular y muchísimos servicios dependen de ella y de su buen funcionamiento. Spotify, sin ir más lejos. Por ello es muy curioso que Netflix, cuya competencia más importante ahora mismo son Amazon Prime Video, HBO Go y, pronto, Disney+ y Apple TV+, viva y muera por los servidores de Amazon. ¿Que no te va bien el streaming de una serie? Lo mismo la culpa no la tiene (sólo) tu Internet: puede que los AWS no estén funcionando finos ese día. Algo similar pasa con Microsoft. Su nube se llama Azure y, aunque no es tan popular como la de Amazon (aunque se están poniendo a la altura), no podrías usar los servicios digitales de Apple sin ella. iCloud, la nube de Apple para sus dispositivos, está alojada en servidores de Microsoft. Como bien decíamos, muchas de las empresas que compiten por un trozo de la tarta del mundo de los ordenadores o los móviles o los buscadores o los servicios dependen las unas de las otras en partes de su inmensa compañía.

Los componentes de Samsung y LG

© Proporcionado por Unidad Editorial Pese a que muchos conocen a Samsung por sus móviles y a LG por sus televisores, lo cierto es que la parte más importante de su negocio (la que les da dinero de verdad) está en otra parte: en sus componentes para otras empresas. Aunque los móviles de Samsung destacan sobre todo por sus pulcras y magníficas pantallas, estas también las llevan otros teléfonos, como el mismísimo iPhone. Y no es la única parte del móvil de la manzana que depende de Samsung: los chips para la memoria de almacenamiento tipo NAND y también la de tipo DRAM que llevan son también suyos. Aunque en el pasado no era así, porque las pantallas eran de otra tecnología, pero en la actualidad Samsung hace más dinero con las partes que vende a Apple para hacer sus móviles que con sus propios teléfonos. Esta relación tan curiosa se repite con un competidor directo de Samsung, LG, que también suministra pantallas a muchos fabricantes de móviles. LG no domina el territorio de las pantallas pequeñas, pero sí el de las más grandes. Las pantallas OLED para televisores son casi todas suyas, independientemente de si en el marco del televisor pone LG, Sony, Philips, Panasonic u otra cosa. Lo que diferenciaría a todas estas televisiones que tienen un germen común sería el tratamiento de la imagen que se hace por software. Aunque un móvil o una tele tengan el mismo panel OLED como base, la comunicación entre pantalla y resto de componentes depende del software, y eso siempre varía.

Las cámaras de Sony

© Proporcionado por Unidad Editorial Y del mismo modo que la pantalla del iPhone es de Samsung, sus cámaras suelen ser fabricadas por Sony. Por mucho que la compañía japonesa compita en el mercado de los smartphones con Apple, se necesitan en este sentido. No es la única empresa que depende de sus lentes, ojo, pues es el principal fabricante de cámaras para teléfonos móviles del mundo. ¿El Samsung Galaxy S10? Sensores de Sony. ¿Xiaomi Mi 9? También cámaras de Sony. Y así podría seguir un buen rato. Como decíamos arriba, lo que termina diferenciando a estos dispositivos, por mucho que usen sensores de la misma compañía o incluso los mismos sensores, es el tratamiento que se hace de la imagen capturada con estos 'ojos'. Y por eso el iPhone, el Galaxy S10 o el Pixel 3 no hacen las mismas fotos.

Los registros a través de Facebook y Google

© Proporcionado por Unidad Editorial Seguro que más de una vez te ha pasado: vas a registrarte en un nuevo servicio o página web y, en lugar de pedirte que introduzcas tu correo electrónico, te pide tu cuenta de Facebook, de Google, de Instagram, de Twitter... Esta práctica cada vez es más común y resulta muy cómoda al usuario, pues si ya usas Google Chrome, por ejemplo, iniciarías sesión muy rápidamente. Y por eso, una vez más, allá donde muchos son competidores, como entre Netflix y Google o Amazon y Google o Apple y Google... pues están compartiendo datos de una forma u otra. Al fin y al cabo, tus cuentas de otros servicios sirven como intermediarios en el acceso a otros, por lo que les estás dando acceso a dicho servicio a la muchísima información que tienen sobre ti, pongamos, Facebook y Google.

Las 'tripas' de Google Chrome

© Proporcionado por Unidad Editorial ¿Sabías que el navegador de Internet de Microsoft pronto estará construido sobre la misma base que Chrome, el popularísimo navegador de Internet de Google? No, no hablamos del mítico 'Internet Explorer', que no deberías seguir usando, por cierto. Se trata de Microsoft Edge, el nuevo navegador más avanzado que la compañía creó para intentar seguir teniendo relevancia en este terreno y que, sin embargo, no parece prosperar. Tanto es así que, para intentar que siga vivo y consiga usuarios, ha cogido las 'tripas'de Chrome para seguir adelante. ¿Extraño? Sí, pero Chromium está pensado justo para eso. Se trata de un proyecto de código abierto de Google para que otras empresas construyan sus navegadores. Y ha funcionado muy bien: en la actualidad, salvo Firefox y Safari, casi todos los navegadores que existen funcionan basándose en él, desde Opera hasta Vivaldi, pasando por otros muchos más.

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