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10 vicios al volante que te llevarán al taller

Logotipo de Esquire Esquire 10/08/2018 Por A.T.L.
Ahorrarás una pasta cambiando algún que otro hábito chorra.: 10 vicios al volante que te llevarán al taller © Proporcionado por Hearst Magazines S.L. 10 vicios al volante que te llevarán al taller

Mal está que los tengas adquiridos y los comentas en los trayectos cortos de tus rutinas pero, ahora que seguro vas a tener más de un viaje largo, conviene que les prestes atención. Porque, probablemente, los tendrás tan interiorizados que serán parte de tu ritual de conducción, aunque eso no quiere decir que estén bien hechos. Y tal vez estés pensando: '¿Vicios, yo? Si conduzco como para que me den un premio'. No te aceleres; quizá al final de esta enumeración tengas que hacer examen de conciencia.

1. Pasar de la presión de los neumáticos

Cuesta apenas unos minutos y la mayoría de las gasolineras cuentan con un medidor. Si no revisamos periódicamente la presión de nuestros neumáticos, corremos el riesgo de que estos se desgasten de forma irregular, de que sean más propensos a sufrir un reventón y que aumente la distancia de frenado, entre otros peligros.

2. Mantener pisado el embrague cuando no es necesario

Si estás parado, ¿para qué lo presionas? Quizá impaciencia, quizá tic nervioso, quizá comodidad. Pero, seguro, mayor desgaste tanto de él como de los componentes que intervienen en su función. No hay que olvidar que funciona con fricción y que, si se abusa de él, los fallos tardan poco en llegar.

3. Palanca de cambios = reposamanos

Tal vez uno de los vicios más extendidos, y no el menos relevante. Porque parece que no pasa nada, que está ahí para eso, pero ejercer una presión leve aunque sostenida sobre la palanca puede conllevar desajustes en su mecanismo y, también, desgaste de los elementos de la transmisión.

4. Acelerar cuando el motor aún no está caliente

Cuando todavía no ha conseguido la temperatura necesaria, el aceite aún no ha podido lubricar debidamente el circuito. Por eso, acelerar con el motor todavía frío conlleva mayor desgaste interno. ¿Solución? Sencilla: aumenta progresivamente la velocidad, que no tienes ningún toro detrás.

5. Tirar demasiado de los frenos

No en situaciones en los que sean necesarios, obviamente, sino en, por ejemplo, cuestas prologadas. Mantener pisado el pedal hará flaco favor a los discos y las pastillas y mermarán, a la larga, su resistencia. Por eso, será mejor reducir paulatinamente las marchas y hacernos, así, con un mayor control del coche sin abusar de los frenos.

Man Repairing Car Outdoors © Getty Images Man Repairing Car Outdoors

6. Apurar demasiado la reserva

Nah, si todavía tira”. Sí, pero, ¿a qué precio? Conducir con la bombilla encendida durante demasiados kilómetros puede, además de llegar a dejarnos tirados, afectar a la bomba de combustible –que no podrá permanecer debidamente refrigerada por la falta de líquido en el que estar sumergida– y permitir la entrada de más impurezas que acaben perjudicando el sistema.

7. Brincar sobre los badenes sin casi frenar

Como si fuera una película de persecuciones, levantamos el coche casi un palmo del suelo. Bien, pero, al caer, las ruedas y la suspensión soportan un sobre esfuerzo innecesario.

8. Conducir de forma agresiva

O de forma demasiado tranquila. Ambos extremos son malos. El primero, porque los acelerones y frenazos bruscos podrá dañar al motor y a los frenos. El segundo, porque circular a bajar revoluciones podrá dañar el catalizador, en el caso de los gasolina. Todo en su justa medida, escuchando al coche y dejando que él sea el que nos marque cómo quiere ser conducido.

9. Aparcar con uno o dos neumáticos sobre la acera

Aunque la desesperación tras haber invertido ya media hora en buscar aparcamiento te embargue, decantarte por un sitio de dudosa horizontalidad no es solución. La suspensión será la primera en quejarse y los neumáticos podrán deformarse o, incluso, llegar a presentar pequeños cortes que nos abocarán a la necesidad de sustituirlos.

10. ¿Mantenimiento? Eso ya tal

Bien que quizá tú no cometas habitualmente ninguno de estos errores, pero igual aquí es donde pinchas. Cuidar tu coche no implica sólo llevarlo limpio por fuera, sino invertir algo de dinero en revisiones periódicas que verifiquen los niveles de líquidos, la limpieza de aceites y filtros y demás aspectos que prevendrán futuras reparaciones. Que es de los que se trata.

Car mechanic in a workshop using diagnostics computer in car © Getty Images Car mechanic in a workshop using diagnostics computer in car

Hecho ya el examen de conciencia… ¿propósito de enmienda?

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(Fuente: Revista del Motor)


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