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El error de traducción que disparó en bolsa el valor de Roomba, el robot aspirador

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 23/08/2017 Michael Mcloughlin

Un robot Roomba, en plena faena. (Reuters) © Reuters Un robot Roomba, en plena faena. (Reuters)
El 25 de julio saltó la alarma en medio mundo. Millones de personas tenían un espía en casa. El susodicho en cuestión se lo curraba. Recogía información de los hogares mientras barría, fregaba o pasaba la mopa ante la plácida mirada de sus dueños. El resultado, una ingente cantidad de planos de viviendas de medio mundo. No estamos ante un ejército de asistentes domésticos entrenados en el arte de la inteligencia militar, sino ante 'Roomba', el robot de limpieza de iRobot, el mayor fabricante de estos aparatos a nivel mundial.

La chispa que prendió el incendio fue una entrevista de la agencia Reuters con el padre de la criatura Colin Angel, también CEO de la compañía, publicada el día anterior. En ella se podía leer que pretendían vender estos mapas que crean sus aparatos a compañías tecnológicas como Amazon o Google.

Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: declaración-reacción. Asociaciones de usuarios de varios países protestaron airadamente y se levantó una ola de desconfianza sobre estos aparatos. A nadie le hace gracia que el 'gadget' en cuestión ande ventilando cómo es la distribución de su casa. A nadie menos a los tiburones de Wall Street, que propulsaron ese mismo día las constantes vitales de iRobot en Bolsa.

Un error de millones de dólares

Los títulos de iRobot pasaron de los 87,9 dólares al cierre del NASDAQ el día 25 de julio a los 106,49 cuando este índice echó la persiana a la jornada siguiente. En total, una subida del 21,15%. La euforia fue tal que las operaciones bursátiles se multiplicaron por seis aquel día. Y todo por una errata en la traducción.

Una equivocación en la transcripción fue lo que causó todo este revuelo. Si se consulta la entrevista de Reuters se puede leer un encabezado que reza: “This July 24 story corrects paragraph 6 to read "share maps for free with customer consent" instead of "sell maps". Básicamente viene a decir que se ha corregido la expresión “vender los mapas” y se ha cambiado por “compartir los mapas con el consentimiento de los clientes". Pero cuando quisieron subsanar el error, la noticia ya había sido traducida con el error y replicada por cientos de medios en todo el mundo.

La compañía se ha ocupado de apuntalar esta corrección. “iRobot no vende datos porque nuestros clientes son lo más importante”, reza el comunicado firmado por Colin Angel. “Nunca violaremos su confianza vendiendo o haciendo un mal uso de los datos de los consumidores”, añade.

Los datos y mapas a los que hacen referencia, aseguran, “permiten al robot hacer una limpieza eficiente de la casa” y comunicar a los usuarios de lo que se está haciendo. Lo que sigue defendiendo Angel es lo útil que puede resultar esa información “para que los dispositivos inteligentes concluye trabajen mejor juntos”. “Siempre con el consentimiento explícito de nuestro clientes”, remacha.

Sea como sea, este enredo supuso un balón de oxígeno para la compañía. Al menos de cara a los inversores. Tras haber crecido a lo largo del año un informe publicado a finales de junio de sobre su papel frente a la competencia había mermado su despegue, coincidiendo con un traspiés de su cotización, que le llevó a perder casi una quinta parte de su valor a principios de julio.

La competencia se múltiplica

Esta investigación destacaba especialmente a SharkNinja, una compañía especializada en 'gagdets' de cocina y limpieza de bajo coste, que había registrado días antes un robot limpiador de bajo coste para comercializarlo en EE UU.

Vista del robot aspirador de Xiaomi (Z.A.) © Proporcionado por El Confidencial Vista del robot aspirador de Xiaomi (Z.A.)

El estudio afirmaba que este producto-bautizado como 'Shark Ion Robot'- costaría entre 299 y 399 dólares. El precio de salida de los Roomba es de 375 dólares, en el caso de los más baratos. Un cifra que puede rebasar la cifra de los mil dólares en el caso de los modelos superiores.

El informe, firmado por la consultora Spruce Point, señalaba la barrera del precio y sentenciaba que si la estrategia de sus rivales funcionaba, la compañía podía perder hasta el 50% de la cuota de negocio. Para reforzar esta predicción ponía ejemplo las demandas que había interpuesto contra marcas como Black&Decker o Hoover en Estados Unidos por violación de patentes.

Pero la competencia no se ciñe exclusivamente al mercado estadounidense u occidental. Xiaomi, conocida por sus móviles pero que fabrica desde 'drones' hasta ventiladores, lanzó un modelo al mercado que se puede encontrar por menos de 300 euros. Por no hablar de sus compatriotas de iLife, que han irrumpido con fuerza en Amazon y otras tiendas 'online' con dispositivos de apenas 150 euros.

Los fundadores de iRobot abren la puerta a introducirse en la fabricación de robots para otros ámbitos, como el sanitario, donde ya han hecho algunos pinitos como RP-VITA, capaz de hacer diagnóstico a distancia. De momento, el corazón de su negocio está en la limpieza. Dominan casi el 70% del mercado global de robots de limpieza, cuota que en España asciende hasta el 80%. No es de extrañar, por tanto, que cualquier detalle, hasta una errata, influya tanto en su negocio.

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