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¿Cómo afectan los movimientos del mercado a la factura de la electricidad?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 21/01/2017 Pablo Gallén

El precio mayorista de la electricidad marcó este viernes un nuevo máximo de 88 euros, muy cercano al precio más alto alcanzado por el sistema eléctrico español en diciembre de 2013 de 93,11 euros por megavatio hora (MWh). La ola de precios altos alcanzada durante este arranque de año, que se prolonga desde el mes de diciembre, se debe a la mayor demanda de los consumidores, el freno renovable por el anticiclón que durante buena parte de enero afectó a la Península Ibérica, la exportación de 2.300 Mw eléctricos a Francia -que mantiene cinco reactores nucleares parados- y, sobre todo, a la tendencia alcista actual de las materias primas que se usan en la producción eléctrica.

Pero, ¿cómo afectan realmente los movimientos del mercado al precio final que pagan los consumidores? Antes de responder a la pregunta, es importante saber que el precio del mercado mayorista, conocido como ‘pool', tiene un peso sobre el recibo final de la luz cercano al 35%. El resto de la factura corresponde a los peajes que marca el Ministerio de Energía en un 40% y cerca del 25% restante se debe al IVA y al impuesto especial sobre la electricidad. El Gobierno ha congelado para 2017 estos impuestos, para intentar paliar problemáticas como la pobreza energética.

También es relevante conocer el funcionamiento del mercado eléctrico español que se reformó en diciembre de 2013, dejando atrás el anterior sistema de subasta eléctrica (Cesur), en el que la tarifa se fija cada hora por el operador del sistema ibérico Omie y no cada trimestre como ocurría antes. El 'pool' funciona de forma marginalista, de manera que las tecnologías entran por orden de coste y la última de ellas en participar, la más cara, marca el precio para el resto.

“A pesar de que la última fuente marque el precio, si un día normal los consumidores demandan 37.500 MW y España tiene un parque instalado de 110.000 MW, si los productores no bajan algo los precios no entran en esa demanda. El precio de producir con las renovables es prácticamente 0 euros, pero ahora como no están operativas deben entran otras tecnologías que son más caras”, comenta Francisco Espinosa, director de la Asociación de Consumidores de Electricidad, consultora líder en asesoramiento, que gestiona 5.000 GWh/año de consumo.

Según el economista Jorge Fabra, expresidente de Red Eléctrica y consejero de la extinta Comisión Nacional de la Energía (CNE), en un contexto como el actual el precio más alto lo marca el ciclo combinado, que son centrales térmicas de gas cuyos precios están indexados a los del petróleo. Para Fabra los operadores del sector mantienen en funcionamiento pocos ciclos, con el objetivo de que los pocos que hay en marcha marquen el precio. Fabra afirma que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) debería abrir un expediente a las eléctricas y analizar por qué muchos ciclos están parados.

El presidente del regulador, José María Marín Quemada, llegó a comentar en diciembre que la situación actual de precios debería ser estudiada al ser “inquietante”, una posición que ha refrendado el propio ministro Álvaro Nadal y la Fiscalía del Tribunal Supremo va a investigar.

Espinosa cree que la situación de precios al alza tampoco beneficia a muchas comercializadoras porque muchas de ellas ofrecen coberturas de precios industriales a precios que oscilan entre los 40 y los 45 euros por megavatio hora (MWh),algo que haría perder un 50% de margen a las compañías en el entorno actual de los precios a los que se ha llegado esta semana. Desde la operadora Axpo Iberia, su responsable de trading, José Rey, niega que existan manipulaciones en el mercado, como sí ocurrió en 2013, cuando la CNMC sancionó a Iberdrola con 25 millones de euros por alterar sus instalaciones hidráulicas con el objetivo de subir los precios.

Ante un mercado tan regulado y donde hay tantos factores que se deben tener en cuenta, un movimiento en el mercado de futuros del petróleo o el gas natural no tiene una inminente correlación en el precio mayorista de la electricidad y mucho menos en la factura de la luz que deben abonar los consumidores. Algo así como lo que también ocurre cuando los ciudadanos llenan el depósito de gasolina de su coche y no ven mucha diferencia entre los precios que pagan y el mercado de futuros del petróleo.

Como indica José Salmerón, director general de la comercializadora AEQ Energía, “la evolución del mercado de futuros puede afectar al precio al que las eléctricas ofertan su energía, aunque no de la misma manera porque existe un componente de incertidumbre sobre el comportamiento de la generación renovable más allá de unas semanas vista”. “En muchos activos y materias primas son estos mercados los que marcan la tendencia del precio, excepto cuando se producen tensiones en el corto plazo que se espera no se mantengan en el futuro”, remarca Salmerón.

En el momento actual, se está dando esa tensión que explica Salmerón, sobre todo, en el gas natural, que tiene una capacidad de almacenamiento limitada, donde las compañías eléctricas se han encontrado con una necesidad inesperada de comprar combustible, ante la falta de generación renovable y la alta demanda por la ola de frío que recorre Europa.

Una situación de la que parece que ha tomado buena nota Álvaro Nadal, puesto que le ha 'animado' a dar el paso de anunciar una reforma en el sistema eléctrico en plena vorágine alcista de precios. El Ministerio pretende que el mercado del gas español, el Mibgas, incremente el número de ofertantes gracias a la participación de los grandes operadores que todavía negocian el precio del gas en origen a espaldas del resto de comercializadoras: Gas Natural y Endesa, fundamentalmente, según fuentes del sector. Nadal obligará a las compañías a que 'pasen por el aro' del Mibgas con el objetivo de cumplir el propósito de que “a mayor gas, mayor producción de las centrales térmicas” y con ello una reducción de los precios.

"EL PETRÓLEO TIENE UN POTENCIAL DE SUBIDA HASTA LOS 65 DÓLARES"

En cualquier caso, la pregunta del millón y la que todo el mundo se pregunta es si seguirá el alza de precios y si las materias primas relacionadas con la producción electrifica ayudarán a ello. Rodrigo García, analista de XTB, subraya que el petróleo continuará en el entorno de los 50 dólares, con un potencial de subida moderado hasta los 65 dólares, tras el acuerdo entre los países de la OPEP y los no miembros para limitar la producción. Respecto al gas natural, cree que seguirá los mismos pasos que el petróleo, en un momento en el que el gas ya acumula una subida cercana al 60% respecto a enero de 2016, algo que también le ocurre al barril de Brent, de referencia en Europa.

La mayoría de analistas consultados por Bolsamanía creen que la situación en el precio de la electricidad es coyuntural, lo que repercutirá en el precio del resto del año, aunque no tanto como ha afirmado el propio Álvaro Nadal. El titular de Energía ha llegado a decir que subirá 100 euros la factura de un consumidor medio. Esto es, el Ministerio prevé que si el precio medio del mercado mayorista en 2016 fue de 40 €/MWh y el consumo medio de un hogar puede ser de unos 4 KW al año, su predicción apunta que el precio medio del año 2017 podría acabar en unos 60 €/MWh, incluyendo en el coste del consumidor las pérdidas de red. Mientras dure la ola de frío, y a falta de reformas de más calado en un mercado tan regulado, continuará el baile de cifras y de subidas.

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