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¿Preocupado por su pensión? Conozca cómo puede complementarla

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 25/09/2016 Lorena Sacristán

La idea es básica: las pensiones públicas futuras serán menos generosas que las actuales. Por eso, resulta imprescindible afrontar la jubilación con otra filosofía. Habrá que ahorrar e invertir. Y existen diferentes caminos para llevarlo a cabo.

Porque no va a quedar otra alternativa, ya que las evidencias cada vez son más incontestables. La ‘hucha de las pensiones' se desinfla más rápido de lo que se rellena y la presión demográfica y el envejecimiento de la población anticipan tensiones más intensas sobre las pensiones públicas. Sin embargo, y aunque la población española cada vez es más consciente de la necesidad de ahorrar para el futuro, “muy pocos dan el salto definitivo y lo pone en práctica”, según explica Jaime Kirkpatrick, consejero delegado de la aseguradora Aegon.

Por su parte, José Enrique Devesa Carpio, profesor titular de la Universidad de Valencia y del Instituto de Investigación Polibienestar, considera que “es importante que exista un sistema público de pensiones sostenible y que intente asegurar una cuantía suficiente”, aunque cree que también es necesario complementar esa cuantía de alguna manera.

En este sentido, existen distintos instrumentos financieros a disposición de los españoles para que su pensión pública se vea reforzada y se disfrute así de una jubilación económicamente más completa.

PLANES DE PENSIONES

Un plan de pensiones es, probablemente, el producto más clásico y el más conocido por los españoles. Se trata de un instrumento financiero para complementar la pensión pública. Es un producto de ahorro para la jubilación y precisamente por ello una de sus principales características, a diferencia de otros productos de inversión, es la falta de liquidez: su orientación consiste en que el dinero se rescatará en la jubilación, no antes.

Eso sí, este principio básico tiene sus excepciones. El dinero se puede hacer líquido si se dan algunas de las contingencias que capacitaban para ello, como la jubilación o una enfermedad grave, y a partir del décimo año desde que se comenzaron a realizar aportaciones, con una excepción, las aportaciones de capital realizadas antes del 31 de diciembre de 2015, junto con los rendimientos que hayan generado, no podrán ser rescatas antes del 1 de enero de 2025.

A su vez, la mayor ventaja que se encuentra con esta opción es el ahorro fiscal que ofrece. En concreto, las aportaciones que se realizan a un plan de pensiones dan derecho a una reducción en la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), hasta un máximo de 8.000 euros anuales establecidos por ley desde el 1 de enero de 2015 o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas que hayas obtenido en el año.

Desde el punto de vista de José Antonio Iglesias, subdirector general de oferta y clientes de VidaCaixa, cuanto antes se empiece a pensar en un plan de pensiones “mejor”, porque “así el ahorro que se tendrá será el más alto posible”. Y añade que “si se retrasa, el esfuerzo de ahorro será mayor”.

Además, explica que la tendencia es que cada vez existan más personas retiradas y menos trabajadores cotizando por ellas. “El envejecimiento de la población española está haciendo insostenible el futuro de una pensión acorde con las expectativas de vida y por ello es recomendable tener un plan de pensiones para complementar la pensión pública”, explican desde VidaCaixa.

Con respecto a este instrumento, Enrique Borrajeros, director de desarrollo de negocio de Abante Asesores, cree que a medio plazo es el producto más eficiente y que se puede completar con un fondo de inversión a largo plazo.

PPA

Un Plan de Previsión Asegurado (PPA) es un seguro de vida cuyo objetivo es constituir un capital de forma segura, por lo que están orientados y recomendados a personas conservadoras o que se encuentran cerca de la edad de jubilación. Las ventajas fiscales son idénticas a las de los planes de pensiones.

Este producto, al igual que ocurre con los planes de pensiones, permite disponer de la cantidad ahorrada sin haber llegado a la jubilación, siempre que se dé alguno de los siguientes supuestos: fallecimiento, invalidez permanente total o en grado superior, dependencia severa o gran dependencia, enfermedad grave o desempleo de larga duración. Otra característica es que es posible realizar traslados totales o parciales entre planes de pensiones y PPA sin ningún coste ni tributación fiscal.

La principal diferencia entre este instrumento y los planes de pensiones reside en que los PPA deben garantizar por ley una rentabilidad concreta a su vencimiento. Así el titular podrá recuperar todo el dinero aportado más una rentabilidad mínima garantizada.

SEGURO DE JUBILACIÓN

Los seguros de jubilación tienen ventajas fiscales y, normalmente, existe flexibilidad en la cuantía que se quiere aportar. Son seguros de vida que combinan una prestación en caso de muerte y otra en caso de supervivencia.

Como ocurre con los demás productos, este tipo de seguros tienen determinadas características. Por un lado, las entidades aseguradoras cobran gastos por la desinversión anticipada y, por otro, no hay que esperar a cumplir una determinada edad ni a que pase un plazo de tiempo estipulado para poder recibir la prestación.

Si la opción elegida es esta, Kirkpatrick aconseja, al igual que en el caso de los planes de pensiones, tener en cuenta si se puede utilizar el dinero aportado o no, y en caso de que si se pueda, conocer las condiciones que se deben cumplir.

PLAN DE AHORRO 5

Este instrumento financiero es una figura de ahorro relativamente nueva que ofrece ciertas ventajas fiscales. Está dirigido, principalmente, a clientes conservadores sin mucho margen de ahorro y que buscan una rentabilidad a largo plazo.

El 5 que acompaña al nombre genérico indica el periodo de tiempo que se deberá mantener la inversión, un total de cinco años, para beneficiarse de la exención fiscal que ofrece y cuando no se sobrepase el límite de 5.000 euros al año en aportaciones. Si ambas características se cumplen, no será necesario tributar por los rendimientos que generan sus intereses.

© Proporcionado por Bolsamanía

No obstante, otras de las normas que rigen a los productos es que no es posible retirar parte del dinero invertido mientras esté en activo el producto financiero y que una vez finalizado ese periodo la recepción del dinero íntegro se hace de golpe, no pudiendo recibirse en forma de rentas.

El plan de ahorro 5 puede ser un Seguro Individual de Vida a Largo Plazo (SIALP) o una Cuenta Individual de Ahorro a Largo Plazo (CIALP) dependiendo de la entidad mediante la que se contrate. El interesado sólo podrá ser titular de uno de los dos planes de ahorro a largo plazo.

Otra característica de este producto es que se puede reinvertir al llegar al vencimiento en otro sin que se tribute por ello y sin que el límite de los 5.000 euros (límite máximo de inversión) compute, lo que se traduce en un ahorro aún más largo y con las mismas ventajas fiscales.

Mapfre lo considera una “perfecta opción si no se quieren asumir demasiados riesgos en las inversiones, pero al mismo tiempo se desea tener una rentabilidad asegurada a largo plazo”. Y desde la aseguradora subrayan que para saber cuándo conviene contratarlos “lo mejor es analizar el momento en el que es más factible aguantar los cinco años sin rescatar el dinero, ya que de lo contrario, no se podrán maximizar los beneficios que ofrece este producto de ahorro”.

PIAS

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS) son seguros individuales de ahorro a largo plazo cuya finalidad es ir pagando primas para constituir una renta vitalicia asegurada que podrá percibirse a partir de una edad señalada en el contrato.

Así, al cobrar una renta vitalicia, los rendimientos generados están exentos de impuestos si se cumplen una serie de condiciones. Una de ellas es que el cobro de la primera renta se produzca pasados al menos diez años desde el pago de la primera prima, la segunda es que el tomador del seguro, el asegurado y el beneficiario sean la misma persona y, por último, que las primas pagadas no superen, por un lado, los 8.000 euros anuales y, por otro, 240.000 euros en total.

Otra característica de este instrumento financiero es que su disfrute no está unido a los supuestos de jubilación, incapacidad laboral, fallecimiento y gran dependencia, como ocurre con otros productos como pueden ser los planes de pensiones. “Este es un instrumento financiero reciente, cuya ventaja es la prestación en forma de renta”, subraya el consejero delegado de Aegon.

UN PLAN… A LA MEDIDA DE CADA UNO

Otra posibilidad es que sea uno mismo quien decida cómo quiere invertir para su jubilación. Aunque antes de tomar decisiones, los expertos recomiendan estar bien asesorados y disponer de la información suficiente antes de decidirse por un plan concreto.

Según Kirkpatrick, un persona puede plantearse su propio plan de inversión para la jubilación. Así, considera que “una segunda vivienda puede formar parte del plan”. Desde Aegon aconsejan, como primer paso, hacer del ahorro un hábito.

Por ello, uno mismo puede decir qué cantidad de dinero quiere ahorrar y dónde lo quiere invertir para obtener un beneficio. Renta fija, renta variable, fondos de inversión… existen multitud de opciones en las que invertir pensando en la jubilación.

Eso sí, respetando siempre este mandamiento: es un dinero destinado para la jubilación, no para las vacaciones o un coche. Sin disciplina, esta alternativa no funcionará.

DIVERSIFICACIÓN

Una vez conocidas las alternativas, lo relevante es trazar una estrategia. Kirkpatrick insiste en que es importante “estar bien asesorado, tener un hábito de ahorro y diversificar el plan para la jubilación”. Y asegura que, además de la diversificación, hay que saber en qué se invierte.

Por otro lado, Devesa asegura que “la variedad de tratamientos fiscales de los productos financieros que hay en España debería tenerse en cuenta como fuente de diversificación, además de las tradicionales, de rentabilidad-riesgo y duración”.

El experto considera que el plan de ahorro para la jubilación podría estar compuesto por una combinación de planes de pensiones, de SIALP y de un PIAS, “pero siempre con la opción de transformarlos, en su mayoría, en rentas vitalicias, para que pueda cumplirse el criterio de complementariedad de la pensión pública”.

DIFERENTES PRODUCTOS SEGÚN LA EDAD

Desde Mapfre consideran que no hay un único producto específico para ahorrar de cara a la jubilación, sino uno asociado a cada cliente. Para personas que comiencen a horrar con edades en torno a los 30 años, la aseguradora recomienda contratar planes de pensiones con perfiles de inversión de mayor riesgo para tratar de optimizar la rentabilidad, al contar con mucho recorrido.

Para personas en torno a los 45 años, señala que las opciones dependen de las posibles necesidades de liquidez y también de la capacidad de ahorro de cada persona. Así, aconsejan los planes de pensiones en el caso de no necesitar liquidez de ese capital y para priorizar el ahorro fiscal, o también contratar PIAS en el caso de priorizar la necesidad de liquidez y no el ahorro fiscal.

En cualquier caso, ambos productos se podrían compaginar en caso de que la capacidad de ahorro superase los límites establecidos para aportar a los planes de pensiones, pudiendo aportar el exceso de su ahorro al PIAS.

No obstante, recomiendan que cada persona valore dos aspectos clave para decidir si contratar un producto u otro. Por un lado, la edad y, por otro, su tolerancia al riesgo. Desde la aseguradora también insisten en la importancia de estar bien asesorado y de empezar a ahorrar “cuanto antes”.

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