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¿Preparado para invertir? 10 errores de novato que debes evitar

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 10/10/2016

La inversión es un concepto clave en la educación financiera. Es la forma en que nuestro dinero trabaja para nosotros, o lo que es lo mismo: nuestro propio dinero nos aporta más dinero. Sin embargo, hay que saber que toda inversión conlleva unos riesgos implícitos que se deben tener muy claros antes de exponer nuestros ahorros.

Este lunes se celebró el Día de la Educación Financiera, un terreno en el que a España todavía le queda mucho que aprender. Destinar una parte de los ahorros a la inversión con la intención de mejorar el presente y futuro de la economía familiar es fundamental y básico para progresar en este ámbito.

No obstante, cuando alguien se inicia en la inversión es frecuente la desconfianza. El hecho de invertir suele verse como algo arriesgado, peligroso o con lo que se puede perder dinero y esto suele llevar a cometer errores ‘de novato' que se pueden evitar. También la excesiva ambición, la falta de cultura financiera o la codicia pueden llevar a pensar que se ha encontrado el manantial divino del dinero, algo que dará de bruces con enormes errores y desaciertos. La avaricia rompe el saco, advierte ya el refrán.

Los expertos aconsejan cautela y perseverancia a la hora de invertir, subrayan la importancia de conocer los productos en que se está invirtiendo y, entre otras cosas, huir de las apuestas obvias. La ambición es importante, pues aleja del conformismo de la mayoría y puede ser todo un ejemplo de éxito, pero hay que manejarla con prudencia. Profesionales del mundo de la inversión previenen de los equívocos más frecuentes de los recién iniciados, asesoran sobre el impacto que estos pueden tener en la solidez económica y financiera del capital y apuntan posibles soluciones.

© Proporcionado por Bolsamanía

1. No guiarse por los consejos de un asesor independiente. Los españoles son los ahorradores e inversores que más recurren al asesoramiento de toda Europa, pero casi siempre lo hacen acudiendo al banco, un medio que no siempre tiene por qué ofrecer las mejores recomendaciones. Luis Pita, creador de Preahorro.com y experto en finanzas personales, apunta a que “la solución es acudir a un asesor financiero independiente que le ayude a gestionar su patrimonio”.

En la misma línea, Carlos Magán, experto en gestión de carteras de Afi, explica que, ante decisiones de gran importancia como la inversión, es mejor acudir a expertos en la materia, al igual que se solicita asesoramiento profesional en otros ámbitos del día a día.

2. No analizar los objetivos de la inversión. El caso contrario debe ser el principio fundamental a la hora de invertir. Establecer objetivos, como el ahorro para el estudio de los hijos, la jubilación, la compra de un coche o la pura inversión en busca de rentabilidad son claves para elegir la estrategia de inversión oportuna o los productos específicos en los que invertir.

3. No analizar nuestro perfil de riesgo. Una vez conocidos los objetivos de la inversión, también hay que tener claro “qué tipo de inversor somos (conservador, tolerante, moderado), para determinar el tipo de activos en los que invertir en función del perfil de riesgo”, señala Nuria Álvarez, de Renta 4. Puede parecer sencillo, pero pocos realizan este análisis correctamente. “Estudiar la situación patrimonial particular, los ingresos y gastos, la capacidad de ahorro, la propia tolerancia a los riesgos, etc., es algo totalmente necesario, que puede evitar sustos futuros”, advierte Carlos Magán.

4. No conocer los productos en los que invertimos. Los expertos destacan este error fundamental porque sigue siendo un aspecto que se debe mejorar, a pesar de las obligaciones normativas de información que tienen las entidades financieras. “El conocimiento de los productos en los que vamos a invertir es fundamental para cerciorarse que cumplan con nuestros requisitos y objetivos en cuanto a rentabilidad esperada y riesgo tolerado”, señala Magán.

5. No establecer una disciplina de pérdidas. Los expertos indican que, en términos generales, los inversores no tienen la costumbre de establecer un 'stop loss', lo que lleva a muchos a perder o a acumular minusvalías importantes. Para Nuria Álvarez “establecer un límite de pérdida es esencial y no siempre se hace”, puesto que es fácil pensar en la recuperación a más largo plazo. La solución idónea es “marcar el punto de caída en el que automáticamente se ejecutará la orden de venta”, apunta Luis Pita.

6. Poner todos los huevos en la misma cesta. También es habitual encontrarse con inversores recién iniciados que apuestan por invertir todo su patrimonio en España, en bonos españoles, en depósitos en bancos españoles, en acciones del Ibex... y no diversifican su dinero, al menos geográficamente. Los profesionales aconsejan todo lo contrario: tener una cartera diversificada. Y es que una mala noticia que afectase de manera negativa, por ejemplo, a la economía española, podría contagiar a todos o casi todos los activos, que quedarían expuestos al mismo tipo de riesgo.

7. Hacer demasiadas operaciones. El inversor novato hace y deshace posiciones cuando opera en bolsa o ha contratado un fondo de inversión. Es normal cuando se empieza, se está demasiado atento al mercado y se sobrereacciona. “Esto se traduce en muchas comisiones que se comerán los beneficios y pueden incluso hacer perder dinero”, señala Luis Pita, creador de Preahorro.com. La solución, según el experto, pasa por invertir siguiendo una estrategia clara y a largo plazo y no fijarse tanto en el intradiario.

8. Invertir como el vecino. Es uno de los errores más repetidos, que da lugar a seguir consejos equivocados. Invertir siguiendo el rumor que le ha contado su vecino, su amigo, su primo, el blog de turno... es más habitual de lo que parece y no siempre es tan rentable como se pinta.

9. Concentrarse solo en el corto plazo. Existen tres bloques básicos en la gestión patrimonial que vienen definidos por el plazo de la inversión, a corto, medio y largo plazo, explica Luis Pita. “En cada uno de ellos el objetivo debe ser diferente”, advierte. A corto plazo se buscará mantener el principal, no perder dinero, a medio plazo un equilibrio entre rentabilidad y seguridad y a largo plazo (más de 5 años) lo que debe primar es obtener rentabilidad. “La mayoría de los españoles los confunde y, por ejemplo, invertirá en productos garantizados a largo plazo o arriesgará su dinero en bolsa para inversiones a corto plazo”, afirma el experto en finanzas.

10. No tener en cuenta los impuestos que pagarán por sus inversiones. Es también algo muy común, “se traduce, por ejemplo, en fijar una estrategia de gestión pasiva solo con fondos cotizados (ETFs), que tributan como acciones y no como fondos de inversión”, indican desde Preahorro.com. La solución pasa por planificar y estudiar bien el tipo de impuesto asociado a cada activo.

Una buena forma de aprender es evitar los errores que ya cometieron otros. Los expertos han analizado cuáles son los equívocos más frecuentes y cuál puede ser su solución más inmediata. Ahora sí, ¿preparado para invertir?

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