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¿Qué hay detrás de la estabilidad de la prima de riesgo española?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 24/05/2016 Óscar Giménez

La prima de riesgo se convirtió en una de los conceptos económicos más conocidos para el público en general cuando se disparó y alcanzó los 600 puntos básicos en 2012, en plena crisis de deuda en la zona euro. Cuatro años después permanece estable en torno a los 140 puntos, pese a la incertidumbre política, el incumplimiento del objetivo de déficit de las administraciones públicas y el aumento de deuda. Los expertos advierten de un mercado distorsionado e incluso hablan de motivos políticos desde los grandes bancos de inversión.

© Proporcionado por Bolsamanía

Normalmente, hablamos de prima de riesgo de un activo al comparar a éste con otro considerado libre de riesgo. Para la deuda pública, se utiliza como referencia la rentabilidad del bono a 10 años que cotiza en el mercado secundario, y el bono alemán. Cuando la crisis de deuda que inició Grecia y se extendió por Europa puso en duda el cumplimiento del servicio de la deuda (pagar intereses y principal en los vencimientos) por parte de los estados de la zona euro, el bund alemán a 10 años permaneció bajo mínimos, ya que era un activo refugio que buscaban los inversores.

Por ello, las ventas masivas de bonos españoles y la compra de bonos germanos disparó la prima de riesgo por encima de los 100 puntos, una situación que fue revirtiéndose hasta caer por debajo de los 200 puntos en 2014, nivel que no ha vuelto a sobrepasar. De hecho, llegó a perder los 100 puntos a principios del pasado año, aunque ha ido elevándose y en los últimos meses está anclada en torno a los 140 puntos.

Esta estabilidad se produce a pesar de que desde hace meses los inversores no saben a qué atenerse en el terreno político, y si el Gobierno que salga de las urnas (si es que esto, a diferencia del 20 de diciembre sucede) el 26 de junio impondrá una política más o menos austera con el gasto y los ingresos públicos, y si negociará o no con Bruselas nuevos objetivos de déficit, y a su vez con las comunidades autónomas para vigilar sus presupuestos.

Además, el déficit de las administraciones públicas se situó en el 5% en 2015, ocho décimas por encima de lo pactado con la Comisión Europea, y la deuda pública está en su nivel más alto en un siglo, superando el 100% del PIB por primera vez en este periodo.

MERCADOS DISTORSIONADOS

Con estos datos podría costar entender por qué no se dispara la prima de riesgo, pero hay que tener en cuenta que estamos ante “mercados distorsionados”, y no sólo con la deuda, sino también con otros activos, explica a Bolsamanía el analista de Citi en España José Luis Martínez Campuzano.

El experto señala a dos factores que impiden que la prima se dispare. Uno de ellos es el programa de compra de activos que el Banco Central Europeo (BCE) amplió desde 60.000 hasta 80.000 millones de euros el pasado mes de marzo. “El BCE compra deuda y hay más demanda de papel que oferta de títulos con alta rentabilidad. Es una cuestión de oferta y demanda”. La segunda razón tiene que ver con la anterior, y hay que irse a una visión más global. En el mundo los tipos de interés son muy bajos en general por las políticas expansivas de los bancos centrales. Así, “teniendo en cuenta el rating de España (Baa2 para Moody's, BBB+ para S&P y BBB+ para Fitch), y que el programa del BCE da estabilidad a la deuda, el bono español ofrece una rentabilidad atractiva (en torno al 1,5%)”, agrega Martínez Campuzano.

RAZONES POLÍTICAS Y EL AUGE DE PODEMOS

El BCE es un elemento explicativo de la evolución, o de la falta de movimiento más bien, de la prima de riesgo. Pero también podría haber razones políticas e intereses de grandes inversores institucionales, como algunos bancos de inversión, que mueven elevadas sumas de dinero y tienen una importante influencia en el mercado. “No sabemos qué va a pasar, y si sube la prima de riesgo podría complicar la situación política”, explica Ramón Morell, analista de ETX Capital.

Así, “no interesa que sube la prima de riesgo porque podría tener un efecto contrario al que se busca, y perjudicar a los partidos tradicionales en beneficio de Podemos o Izquierda Unida”, opina este experto de ETX Capital, que cree así que el diferencial entre el bono español y el alemán debería estar en niveles superiores a los actuales, y que podría dispararse después de las elecciones en función del resultado.

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