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¿Quién fabrica los décimos de la lotería de Navidad?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 07/12/2016 Jennifer Correas
© Proporcionado por Bolsamanía

Se acerca el día de los sueños por excelencia. El próximo 22 de diciembre, como cada año, tendrá lugar el esperado sorteo de la Lotería de Navidad y, salvo los más rezagados, la mayoría de españoles ya tiene sus décimos en los bolsillos. ¿Te habías preguntado alguna vez dónde y cómo se fabrica este pedazo de papel de 11 x 6,5 centímetros?

Desde hace semanas, los establecimientos de venta y, sobre todo los más populares, como Doña Manolita en Madrid, trabajan a marchas forzadas para dar salida a la enorme demanda de décimos que se aglutina en colas casi kilométricas. Aunque no será hasta el próximo día 22 cuando los décimos de lotería cobrarán su especial protagonismo, más aún aquellos que hayan sido agraciados con el ‘Gordo'. Para acertar el primer premio todos tienen sus trucos, y las matemáticas pueden ayudar a acertar la terminación.

EL DISEÑO

Sin embargo, su vida se remonta a casi un año antes, que es cuando la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) envía a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) la ilustración que llevarán estos billetes como motivo principal. Siempre suelen ser obras conocidas de temas religiosos relacionadas con la Navidad. Este año, por ejemplo, se trata de un retablo de una capilla de la Catedral de León, del siglo XV, de autor anónimo de la escuela flamenca. Una 'postal' más que añadir a los 200 años de tradición de la Loteria de Navidad.

Hasta el proceso de impresión, que es el siguiente, la imagen principal se retoca para adaptarse al décimo, se trabaja en los fondos de seguridad, la creación de orlas y otros elementos decorativos y la determinación del color. Una vez aprobado todo ello por SELAE, comienzan los trabajos para estampar el diseño.

LA IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN

La impresión se realiza con siete planchas en rotativas offsets, parecidas a las de cualquier periódico, con los colores cyan, magenta, amarillo y negro y otras tintas de seguridad. Es entre los meses de mayo y julio cuando las rotativas de la FNMT trabajan las 24 horas del día, entre grandes medidas de seguridad, para elaborar los décimos que se ponen a la venta en julio.

Para entonces se obtiene hasta el 70% de la producción. Después, en agosto se siguen imprimiendo más remesas, pero ya a un ritmo menor. El proceso está dividido en dos fases: una primera en la que se graban los elementos fijos, como la fecha del sorteo, los premios en el reverso… y los elementos de seguridad y ya en la segunda parte se personaliza y se imprimen el número del billete, la serie y el código de barras. Este procedimiento se repite con los 180 millones de décimos en los que se emplean 486 bobinas de papel, unos 2.500 kilómetros y 280 kilogramos de tinta.

Más tarde, las bobinas con los billetes pasan a la línea de corte, empaquetado y clasificación para su envío a todas las administraciones de lotería, que los venden hasta el día de antes del sorteo. La distribución se realiza a la carta, en función de los números abonados de cada Administración y las ventas de los años anteriores. El resto de números se reparte entre los diferentes establecimientos de toda España.

LA SEGURIDAD ES CLAVE EN TODO EL PROCESO

Cabe destacar que todo este proceso se hace bajo rigurosas medidas de seguridad para evitar en todo momento la picaresca y la falsificación. Como si de papel moneda se tratara, no se descuida ningún detalle. Todos los décimos están impresos en un papel de seguridad OCR, que lleva en su composición unas fibrillas que no son visibles para el ojo humano, pero que sí lo son bajo el efecto de una lámpara ultravioleta. Todo vale para convertir en seguro los décimos que repartirán tantos millones por toda España.

Las tintas que se utilizan son también de seguridad y secan a través de aire caliente. Y, además, los billetes también cuentan con dos códigos, uno de barras y otro numérico, que reconocen automáticamente las máquinas de los puntos de venta autorizados. Todo ello, sumado a un tacto inconfundible hacen cada vez más difícil la falsificación.

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