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¿Por qué deberías dejar que tus empleados se echen la siesta en la oficina?

Emprendedores Emprendedores 17/08/2016 Ana Delgado
¿Por qué deberías dejar que tus empleados se echen la siesta en la oficina? © Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L. ¿Por qué deberías dejar que tus empleados se echen la siesta en la oficina?

Contaba Rubén González Herrero, masterfranquiciado en España de la firma deportiva conocida como Peak Sport, que una de las cosas que más le impresionó en su primera visita a la fábrica en China fue ver “a las 3.000 o 4.000 personas de la planta de producción echarse una siesta de 13.15h a 1400.h encima de sus respectivos puestos de trabajo. Dormían como niños”.

Esta costumbre, que tradicionalmente nos hemos atribuido los españoles, es una práctica más que usual en los países asiáticos, especialmente en China y Japón, convencidos de que su práctica, además de saludable, estimula la productividad en la segunda parte de la jornada de trabajo. Lo suyo es descansar después de comer entre 20 o 30 minutos, no más, porque si se prolonga entraríamos en un sueño más profundo del que cuesta despabilarse.

Así, compañías, como la japonesa Okuta, permiten que sus empleados duerman una siesta de 20 minutos en sus escritorios o en el salón de personal. Esta medida fue adoptada por primera vez bajo la dirección del primer presidente de la compañía, Isamu Okuta, y hasta ahora, ha sido exitosa. La medida se justificaba con una encuesta realizada donde los japoneses decían dormir un promedio de poco más de 6 horas al día. La consecuencia era que la mañana laboral resultaba productivamente decente, pero las tardes eran mucho más irrelevantes. El término que utilizaban los mismos japoneses para definir su estado en la segunda parte de la jornada era “inemuri”, que significa dormitar o dormir despierto.

Los siestarios

Tanto se ha extendido la costumbre de la siesta corporativa en algunos países, que han surgido una serie de industrias auxiliares para satisfacerla. Los primeros en apuntarse el tanto fueron los argentinos al crear espacios específicos que bautizaron como siestarios, locales donde los clientes pagan por dormir durante 15-30 minutos en un ambiente relajado.

También París cuenta ya con un local llamado “bar de siestas” que se emplaza en un centro comercial empresarial. Un negocio similar se abrió en la capital belga, en el barrio de las instituciones europeas de Bruselas, para ofrecer a los funcionarios europeos la posibilidad de echar una cabezadita para descansar de las intensas sesiones.

Igualmente, en Estados Unidos cobra cada vez más valor lo que ellos denominan power nap, o siesta energética. Se trata de un sueño corto y cuidado que se realiza con la intención de revitalizar el organismo. Un descanso reparador que posibilita un mejor rendimiento laboral especialmente defendido por el psicólogo social americano James Maas, autor del libro “Del sueño de energía”. Compañías estadounidenses como Google, Deloitte o Nike ya introdujeron en la empresa sillones de siesta para que sus empleados tomen esos descansos cortos cuando lo necesiten.

En España, lo único que hemos encontrado que podría asemejarse ha sido la llamada Bodegas Siesto, que tampoco sería mal escenario, de no ser porque el nombre obedece sólo al apellido del propietario.

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