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Acelerón en las multas de tráfico: ¿afán recaudatorio o sanción a las malas prácticas?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 14/05/2017 Jennifer Correas

Las multas de tráfico siempre han sido una forma de combatir las malas prácticas al volante. No obstante, los conductores se quejan de su elevado aumento en los últimos tiempos y defienden que detrás de su ejemplar objetivo se esconde un innegable afán recaudatorio. ¿Están en lo cierto? ¿Acaso se han incrementado las recaudaciones bajo este concepto?

El Gobierno espera recaudar 356 millones de euros en multas de tráfico a lo largo de 2017, la misma cifra que en 2016, lo que supone casi un millón cada día, según explicó el director de la DGT, Gregorio Serrano hace unas semanas. Solo el año pasado, Tráfico percibió más de 164 millones de euros a través de sanciones por exceso de velocidad captadas por los radares presentes en las carreteras españolas, de acuerdo a los datos del Gobierno facilitados en una respuesta escrita a una pregunta parlamentaria del PSOE. Una cifra que supone un aumento del 27%, o lo que es lo mismo, 34 millones más, respecto a los 129,6 millones embolsados bajo este concepto en 2014 y que contrasta con los 120 millones de 2012.

Se confirma entonces que la recaudación se ha incrementado en los últimos años, al menos en lo que a multas por exceso de velocidad se refiere. Unas cifras que no se alejan de las conclusiones extraídas por un informe de Línea Directa que refleja que el número de sanciones impuestas por la DGT creció un 80% durante los años de la crisis, pasando de 16 millones entre 2000 y 2006 a superar los 29 millones entre 2007 y 2013. No obstante, el organismo negó esta información en su día, alegando que no solo esta institución tiene competencia para sancionar, sino que también tienen competencia sancionadora en materia de tráfico interurbano el Gobierno vasco, la Generalitat de Cataluña y los más de 2.300 ayuntamientos, de cuya actividad no dan cuenta al organismo.

De todos estos datos también se desprende que el exceso de velocidad (50%) es la conducta más sancionada por la DGT, seguida de las multas por aparcamiento (38%) y a más distancia, el incumplimiento del deber de identificar al conductor en caso de pérdida de puntos.

LAS MULTAS MUNICIPALES TAMBIÉN AL ALZA

No obstante, como sugiere la institución dirigida por Gregorio Serrano, los Ayuntamientos también tienen competencia sancionadora. Reflejo de ello es que sólo en la ciudad de Madrid se formularon el año pasado 2,7 millones de multas de tráfico por un valor de 279,4 millones de euros. O lo que es lo mismo, alrededor de 606.000 denuncias más respecto a las formuladas en 2015 (un 28,9% más).

Y es que precisamente el de Madrid es el Consistorio más sancionador, según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ya que los madrileños tocaron a 0,85 multas por habitante en 2016, mucho más que en Barcelona, con 0,33 multas por habitante o Valencia con 0,39. También la cuantía media pagada de esas multas municipales es mayor en Madrid, con 49 euros de media, frente, por ejemplo, a los 37 euros de Barcelona. Entre ellas, las más comunes son el exceso de velocidad (44%), el estacionamiento regulado (27%), el estacionamiento indebido (13%) y, a más distancia, no respetar la señalización (5%).

© Proporcionado por Bolsamanía

¿PRIMA LA SEGURIDAD VIAL?

Comprobado este incremento, se abre el debate: ¿las multas sancionan las malas prácticas al volante o son simple afán recaudatorio? Las opiniones son dispares. Línea Directa asegura que la gran mayoría de las multas impuestas guarda relación con la seguridad vial y buscan eliminar conductas en la carretera que son concurrentes en los accidentes con víctimas. Así, “más allá de los tópicos, no se puede achacar el volumen de multas a una mera cuestión recaudatoria, sino al endurecimiento del sistema sancionador que supuso la entrada en vigor del carné por puntos y que, junto con otras medidas, ha posibilitado una reducción del 65% en el número de fallecidos en la última década”, defiende la aseguradora, que añade, además, que los prejuicios en torno a las sanciones de tráfico tienen mucho que ver con una falta de información y transparencia de ciertas administraciones.

Por su parte, Elena Grande, directora del Área Jurídica de Dvuelta, un equipo de abogados especialistas en multas de tráfico y transportes, cree que si bien impera la sanción de las malas prácticas, aumenta el afán recaudatorio en según qué tipo de infracciones. “Por ejemplo, en los estacionamientos o circulación restringida o reservada no impera tanto la reducción de accidentes como el embolso dinerario para la Administración. Sin embargo, las multas por alcoholemia inciden de manera drástica en la seguridad vial de las carreteras”, distingue.

RECURRIR: UNA MISIÓN CASI IMPOSIBLE

Lo cierto es que la reclamación fructífera de estas sanciones es una misión casi imposible, ya que el conductor no tiene fácil probar su versión de los hechos porque, en la mayoría de ocasiones, la palabra del agente prevalece. Por eso, el ciudadano apenas tiene más opciones que la de pagar, preferiblemente con pronto pago, o recurrir a la vía judicial. Pero en ese caso deberá contar con un abogado y, a veces, un procurador, lo que a menudo excede el importe de la multa.

Pese a todo ello, desde Línea Directa y el despacho Dvuelta recomiendan estudiar cada caso en concreto, en búsqueda de la situación más beneficiosa para el conductor. “Si se ve que la infracción ha sido muy clara o grave y existen pocas posibilidades de ganar el recurso, aconsejamos al asegurado que se acoja a la reducción por pronto pago”, concluye la aseguradora.

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