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Ahorro: el lubricante preciso para el crecimiento (sano) de un país

Bolsamanía Bolsamanía 06/11/2016 Jennifer Correas

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) define el ahorro neto de los hogares como la sustracción de los gastos de consumo de la renta total disponible. La tasa de ahorro, por tanto, representa la proporción de lo ahorrado frente al Productor Interior Bruto (PIB) de un país, varía de unos a otros en función de distintos factores y es determinante para el crecimiento económico a largo plazo. ¿Cuáles son los más ahorradores?

Atendiendo a los últimos datos publicados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Luxemburgo es el país de la Unión Europea en el que sus familias lograrán un mayor ahorro este año, con una tasa del 17,5%, según sus previsiones. Le siguen de cerca Suecia, con el 16,5% de ahorro, y Alemania, con el 10,4%. En el lado contrario, países como Lituania y Finlandia no solo no ahorran, sino que pierden recursos, reflejando unos índices de -0.9% y -0,8%.

Asimismo, ampliando la perspectiva, la revista Global Finance acaba de publicar una lista en la que muestra a las potencias más ahorradoras del mundo clasificadas por renta per cápita y ratio de ahorro. En esta lista, Suiza se lleva la palma con una tasa de ahorro del 17,8%. Luxemburgo y Suecia le siguen de cerca con un 17,30% y 15,8% respectivamente. También en los primeros puestos se encuentran Hungría, Australia y Holanda. Mientras, Finlandia y Japón se sitúan a la cola.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Libro Mundial de Datos también señalan una serie de países que más porcentaje de su PIB dedican al ahorro. Estos son: Qatar con un 57,64% , Kuwait (55,05%), y China (47%).

Infografía: Las familias que más ahorran en la UE | Statista © Proporcionado por Bolsamanía Infografía: Las familias que más ahorran en la UE | Statista

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Estos datos pueden hacer pensar que los países con mayores ingresos tienden a ostentar una tasa de ahorro más elevada, pero no tiene por qué ser siempre así. Gloria Claudio, profesora titular de la Universidad Francisco de Vitoria y directora del Instituto Hispano Chino “Matteo Ricci”, afirma que "las causas de que el ahorro sea mayor o menor pueden venir del lado de la renta, del consumo o de la propensión ahorradora y no responden exclusivamente al nivel de riqueza del país". Antonio Gallardo, experto de iAhorro.com, explica que determinados países tienen el ahorro como una condición muy arraigada en sus hogares, más allá de su sistema de coberturas. Sin embargo, en otros, como es el caso de Luxemburgo, “su régimen fiscal y jurídico lleva a que estén domiciliados una gran cantidad de fondos y SICAVs que permiten que este porcentaje se incremente”, indica.

Gloria Claudio describe concretamente el caso de China, cuya tasa de ahorro triplica por ejemplo a la de Estados Unidos. "En el caso de este país, los ahorros son culturales, 'preventivos', pues las familias dedican gran esfuerzo a ahorrar a lo largo de sus vidas para hacer frente a la edad de jubilación, a la educación o a problemas de salud que les supongan importantes gastos", apunta.

LOS ESPAÑOLES AHORRAN POCO

Según las expectativas de la OCDE, España no será uno de los países que logrará ahorrar más en este 2016, pues prevé que las familias guardarán solo un 3,1% del total de sus ingresos. Global Finance, en la misma línea, sitúa a España a la cola de las grandes potencias en este ámbito, ya que cifra la tasa de ahorro de sus hogares en el 2,9% de su renta disponible.

Gallardo atribuye el bajo índice de ahorro español a factores culturales. “Tendemos a basar nuestro futuro en lo que recibimos por prestaciones públicas y las grandes compras (vehículos, por ejemplo) las financiamos”, describe. Y anota: “Con todo ello, las tasas de ahorro son siempre bajas en España y más ahora coyunturalmente debido a que muchos las han usado para paliar los efectos de la crisis financiera”.

Margarita Muñoz, licenciada en economía y experta en macroeconomía financiera, achaca la tasa de ahorro española a un nivel de consumo elevado. "Ahorrar es todo lo contrario de consumir y, consecuentemente, un país ahorra más cuanto menos consume de lo que produce", subraya. "Si un país como España tiene una renta disponible media, no muy alta, y un nivel de consumo elevado, esta capacidad de ahorro disminuye", argumenta.

La profesora titular de organización económica internacional de la Universidad de Barcelona, Montse Millet, sintetiza y cree que una baja tasa de ahorro en el caso de España se puede explicar por ambos factores, "no somos genéticamente muy previsores y la reducción en los salarios por la crisis también explica que nuestra capacidad de ahorro haya disminuido", añade.

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EL AHORRO, FUNDAMENTAL PARA EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Los expertos destacan que el nivel de ahorro de un país resulta crucial para su crecimiento económico, ya que una alta tasa garantiza que existan los recursos suficientes para invertir. Por otra parte, el sector productivo necesita continuamente de nuevos recursos que deben conseguirse en el mercado financiero, que a la vez es alimentado por los ahorradores.

La situación se convierte en un círculo virtuoso cuando un país dispone del ahorro suficiente para financiar su crecimiento. En cambio, será un círculo vicioso si no cuenta con ese ahorro y, por tanto, debe financiar su crecimiento con el ahorro de otros, con los que se endeuda. En el primer caso, el país es autosuficiente y cuenta con una estructura más sólida. En el segundo, su situación se hace más vulnerable, puesto que queda a expensas del dinero que viene de fuera; si deja de venir, el motor económico del país se queda sin combustible.

España fue adicta al segundo círculo, al vicioso, en los años de los excesos. La insuficiencia del ahorro interno se plasmó en unas necesidades de financiación exterior que alcanzaron los 100.000 millones de euros en 2007. Ahora, la economía española sí está contando con capacidad de financiación interna y en 2016 logrará el hito de cerrar el quinto año consecutivo con capacidad de ahorro. Eso sí, el país sigue siendo muy vulnerable por la elevada carga de deuda externa que aún soporta, con un volumen bruto de 1,9 billones de euros y una posición internacional neta de 970.000 millones de euros. Es decir, próxima al 90% del Producto Interior Bruto (PIB). Dicho de otro modo, la adicción pasada al dinero exterior provoca que España aún deba hoy 970.000 millones de euros al resto del mundo.

Por todo ello resulta tan importante poner al ahorro en el lugar que le corresponde dentro de la maquinaria económica. Sin duda, es un lubricante primordial si un país quiere crecer de manera sana y sostenible. Si el nivel de ahorros de un país es bajo, no habrá la suficiente cantidad de recursos disponibles para poder financiar al sector productivo, por lo que se deberá recurrir al financiamiento externo y esto no es siempre una buena solución. Antonio Gallardo, de iAhorro.com resume: “Tener una tasa de ahorro positiva es fundamental, ya que permite afrontar proyectos futuros y solventar problemas financieros”.

Gloria Claudio añade que la cuestión no es tanto si ahorrar poco es bueno o malo, sino que de lo que se trata es de saber si el ahorro es suficiente para financiar la inversión del país. "Esto es lo que determina la capacidad o necesidad de financiación de un Estado. En el caso de los países más pobres, el gran problema es que al no tener ahorro no pueden financiar sus necesidades de inversión y ven limitadas su capacidad de crecimiento económico", describe.

Por lo general, la tasa de ahorro de los países en crecimiento suele ser menor a la de países más desarrollados, debido precisamente al escaso desarrollo económico y consecuencia a la vez de la insuficiencia de recursos que permiten ahorrar. Estos, según Gallardo, “son claros receptores de dinero e inversión extranjera y tienden a que todo el dinero disponible se destine a proyectos que generen crecimiento económico”, anota. Sin embargo, los países más desarrollados “ahorran más, tanto para cubrir las necesidades particulares futuras de los ciudadanos como para ser captadas por estos estados e inversores todavía en desarrollo”, concluye.

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