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Análisis | El Gobierno en la sombra de Sánchez: una aceptable combinación de experiencia y novedad

Bolsamanía Bolsamanía 13/05/2016 Antonio Papell
© Proporcionado por Bolsamanía

A falta de los últimos retoques, Sánchez ha filtrado ya su ‘comité de notables', una especie de gobierno en la sombra que desvelará definitivamente el domingo en Barcelona. El problema de Sánchez, como el de Rajoy cuando ha querido entronizar a ‘jóvenes valores', como el de los partidos nuevos al intentar lanzar a sus cuadros emergentes, es que la envergadura personal de los políticos, aspirantes a profesionalizarse o ya profesionalizados, es objetivamente baja.

Y esto ocurre por dos razones sustantivas: porque entre todos hemos desacreditado la política y porque la política es una actividad insegura y no bien pagada. Desde luego, peor pagada que las ocupaciones comparables en el sector privado. De este modo, no se ha logrado ni mucho menos que, como quería Ortega, vayan a la política ‘los mejores'.

Dicho esto, Sánchez ha efectuado una selección de personalidades que reúne a seniors de prestigio que se encuentran todavía en fase de pletórica creatividad -José Borrell, Margarita Robles, Ángel Gabilondo, Jordi Sevilla, Sami Naïr o Victoria Camps-, y un conjunto de profesionales menos conocidos pero con un currículum ya significativo en su especialidad. De los y consagrados, no todos aceptarían hoy por hoy una cartera ministerial, o no lo harían incondicionalmente. En esta lista hay que destacar a Meritxell Batet, la penalista Silvina Bacigalupo y, sobre todo, al economista y experto en política industrial Maurici Lucena.

Es obvio que la composición de un equipo multidisciplinar e intergeneracional admite innumerables análisis subjetivos, a los que recurren siempre los partidarios para deshacerse en elogios y los adversarios para desacreditar al antagonista. Es fácil decir que los más jóvenes del equipo no tienen experiencia, lo cual es en cualquier caso una obviedad, o que la confianza depositada en personalidades de acreditada solvencia no es una renovación, lo cual también lo es. Lo cierto es que el equipo reunido por Sánchez, aunque mejorable sin duda alguna como todo lo humano, no puede ser considerado ni un elemento de descrédito para explicar una derrota ni un factor de relevancia para garantizar el éxito.

Eso sí, ese ‘gabinete' en la sombra tiene que tener revisiones: si bien se acierta con la experiencia y con restituir gente del calibre de Borrell, no es menos cierto que la premura de la convocatoria del 26-J puede haber traído algún que otro ‘garbanzo negro' que deberá ser revisado antes de ocupar sus puestos. Y es importante debido a ese concepto difuso que es la confianza, que se inspira o no y del que depende el resultado electoral, no se logra mediante fichajes pretendidamente espectaculares sino a través de procesos muy arduos y no siempre bien conocidos y teniendo cuidado porque determinadas trayectorias a nivel local pueden dejar un rastro que, a la larga, sean negativas para una batería de nombres ilustres que pueden y deben contribuir a regenerar el país.

Sea como sea, este plantel de nombres sugiere capacidades más sólidas que los equipos que están presentando los competidores del PSOE por babor, Podemos e Izquierda Unida. Lo que tampoco significa que los desconocidos políticos emergentes cuyos nombres nos empiezan a sonar sean unos inútiles sino, sencillamente, que todavía tienen que demostrar sus aptitudes. Tampoco en este caso serán los responsables exclusivos de la victoria o de la derrota.

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