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Análisis | Garzón se entrega a Iglesias: ha preferido un pacto mal negociado

Bolsamanía Bolsamanía 06/05/2016 Antonio Papell

Garzón, que sacó el 20D el peor resultado de la historia para Izquierda Unida (quedó unos miles de votos por detrás del que obtuvo Gerardo Iglesias en 1986) tenía la oportunidad de su vida el 26J ya que va el primero en el ranking de popularidad de políticos que confecciona el CIS y las encuestas le sonríen. En solitario, Izquierda Unida podría casi duplicar los 923.000 votos que obtuvo, según confirman los principales sondeos, en gran medida por el retorno de parte de los votos que IU prestó a Podemos en las últimas generales, y que según Sigma Dos fueron del orden de los 885.000.

Sin embargo, el joven dirigente de IU ha preferido un pacto mal negociado con Iglesias, para el que ha conseguido la aquiescencia de las bases antes de concertar siquiera las condiciones de la alianza.

La democracia directa es muy manipulable, y de hecho se manipula con desparpajo muy frecuentemente. Y en este caso la dirección de Izquierda Unida ha buscado el refrendo de sus militantes para una coalición con Podemos que todavía no se ha negociado y en la que lo importante no es tanto el hecho de que se produzca sino la manera de llevarse a cabo. Es decir, lo relevante es si Podemos condesciende o no con que las siglas de Izquierda Unida estén presentes en la plataforma, el reparto de puestos en las listas electorales, el programa electoral que se adopte, etc.

La pregunta a la que han respondido los militantes y simpatizantes es plana e inexpresiva: "¿Apruebas una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones del 26 de junio?". No aclara nada la respuesta abrumadoramente positiva (aunque con una participación mínima, de apenas 20.000 electores, menos del 30% del censo) porque es tan incondicional que ampara todas las posibilidades. La dirección IU ha pedido carta blanca a su gente, y su gente se la ha concedido. Es plausible que los partidos pidan opiniones a las bases, pero si se hace, ha de presuponerse que la militancia es sutil y perfectamente capaz de percibir los matices de los problemas, por arduos que sean. Preguntar a los afiliados si quieren ir al cielo o al infierno es burlarse de ellos.

© Proporcionado por Bolsamanía

Iglesias consiguió algo menos de 5,3 millones de votos el 20D, frente a los más de 5,5 millones del PSOE, y la ambición del líder de Podemos le ha llevado a buscar los votos que pueda aportar Garzón para intentar el sorpasso del PSOE, contra la opinión y pese a los temores de Errejón, quien sabe que las sumas no son nunca exactas en política. Porque con ese pacto con la formación que engloba al Partido Comunista, Podemos asegurará los 885.000 votos que obtuvo el 20D procedentes de IU pero es muy probable que pierda bastantes de los 505.000 votos que recibió procedentes de electores del PP –sí, han leído bien- y muchos del 1.319.000 antiguos electores del PSOE que también le votaron. En todo caso, en más de 35 años de democracia, no han asomado nunca en España más de 2,6 millones de partidarios de la izquierda radical, que son los que obtuvo Anguita en 1996 y le proporcionaron 21 diputados. Por lo que hay que albergar serias de dudas de que si la alianza Podemos-IU se configura como una organización de izquierda radical y deje de ser transversal, su potencia vaya mucho allá que la que logró, por ejemplo, Anguita hace ya veinte años. El tiempo, en todo caso, pondrá a cada cual en su sitio.

Antonio Papell

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