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Análisis | Gobiernos en minoría y moción de censura

Bolsamanía Bolsamanía 23/07/2016 Antonio Papell
© Proporcionado por Bolsamanía

En España, la moción de censura es constructiva, de acuerdo con el modelo alemán, porque así lo quisieron los constitucionalistas en 1978, preocupados como estaban por la necesidad de estabilidad de los gobiernos, que en general no sería monocolores sino de coalición –se pensaba- porque el sistema electoral elegido era proporcional (después se comprobó que la corrección introducida por la ley de d'Hondt engendraba gobiernos monocolores en todos los casos… hasta ahora).

En efecto, en nuestro ordenamiento, para que prospere una moción de censura contra un gobierno no es suficiente acumular más votos negativos (favorables a la censura) que positivos: hace falta que la censura logre mayoría absoluta de votos y que prospere al mismo tiempo una opción alternativa. La redacción del artículo 113 de la Constitución es bien clara al respecto: “1.-El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura. 2.-La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y habrá de incluir un candidato a la presidencia del Gobierno”.

¿CÓMO DERRIBAR UN GOBIERNO EN MINORÍA?

De estas disposiciones se desprende la gran fortaleza de los gobiernos en minoría en el régimen español; unos gobiernos que no pueden ser derribados si la oposición está fragmentada puesto que sólo prosperan aquellas mociones que, obteniendo mayoría absoluta, entronicen a un candidato a la presidencia del gobierno.

De ahí que la propuesta del Partido Popular, que parece complacer a Ciudadanos, de que se le deje gobernar al PP con sus apenas 137 diputados sea en cierta medida peligrosa porque puede bloquear el Parlamento: si el PP no consiguiera apoyos una vez constituido ese gobierno y se comprobara que la parálisis no es subsanable, sólo podría triunfar una moción de censura si el PSOE y Unidos Podemos consiguieran pactar un candidato, algo que hoy por hoy no parece fácil ni probable. Cabe imaginar que ese gobierno hipotético dimitiría si se comprobara su ineficacia, pero podría no hacerlo y no habría manera de sustituirlo contra su voluntad.

LA ABSTENCIÓN DE CIUDADANOS NO ES VIABLE

La conclusión de todo ello es clara: la apuesta de Ciudadanos por dejar gobernar en solitario al PP no es realista, ni viable, ni deseable. Lo lógico es que Ciudadanos y el PP intenten un pacto de gobierno en las condiciones que ambos partidos acuerden y aunque las de Ciudadanos sean de gran dureza.

Un gobierno apenas apoyado en una exigua minoría soluciona el vacío de poder pero no resuelve la cuestión esencial de la gobernabilidad. Y es que las mayorías se consiguen negociando y pactando, y no mediante subterfugios que ponen de manifiesto una gran impotencia que debe resolverse haciendo acopio de sentido del Estado.

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