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Carlos Iglesias se despide de su 'eterno compañero' de Manos a la obra

Bolsamanía Bolsamanía 04/05/2016 Bolsamanía

Iglesias señala, tal y como recoge El Mundo, que es raro que la relación entre compañeros de serie traspase la barrera de la grabación. De hecho, explica que mientras estás trabajando en ella, 'la amistad con tu compañero parece que será eterna', pero, según explica, cuando llega el último día de rodaje y te despides 'se va el recuerdo de todo lo vivido'.

Sin embargo, explica que con Ángel fue diferente: 'Fuimos colegas a lo largo de cuatro años con las mínimas pausas de 15 días en Navidad y un mes en verano'. Carlos Iglesias añade que de su esfuerzo, el de ambos, salieron 130 capitulos de bromas improvisadas 'porque nos conocíamos tanto y tan bien' que el guión de Manos a la obra surgía cuando se encontraban.

'Pese a tanto tiempo él como Manolo y yo en la piel de Benito, lo mejor vendría después'. El actor asegura que han sido amigos 'a pesar de todo', que han compartido paseos, bromas, dudas, alegrías y comidas. 'Quizá el hecho de vivir tan cerca el uno del otro, los dos en la sierra de Madrid; tal vez la simple inercia de todo lo vivido; quizá la bondad de los gorditos'.

De hecho, afirma que era 'imposible no amar la bondad de un hombre que, por encima de todo, amaba la vida'. En este adiós también hay hueco para el recuerdo de cuando se conocieron, señala que cuando lo vio por primera vez Ángel de Andrés ya era un actor reconocido y él estaba empezando, es más, reconoce que le intimidaba, pero fue 'hasta el primer apretón de mano cuando descubrí el hombre generoso que era'.

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'Y así durante todo lo que duró nuestra amistad. Hasta ayer mismo.Me viene a la memoria el día en el que la serie tocó a su fin'. Reconocé que parar la serie fue idea suya y que a Ángel de Andrés no le sentó bien. 'Él sabía que una serie así, con el público tan entregado (eran cuatro millones y medio cada jueves frente al televisor), debía continuar'.

Carlos Iglesias explica que como actor vocacional y persona buena se sentía en deuda con el cariño demostrado por la audiencia. 'Y hasta se enfadó conmigo', pero señala que no podía durarle mucho: 'Él era, por encima de todo, bueno'.

Finalmente, recuerdo cuando Ángel de Andrés vio la película 'Un franco. 14 pesetas' y que justo después , 'me abrazó y me dijo: "¡Qué jodío! Ahora lo entiendo todo"', ya que dejó la serie para rodar esa película. 'Me quedo con ese abrazo. Me quedó con su amistad. Me quedó con la bondad de un hombre por encima de todo bueno'.

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