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Cinco años del adiós de Rodrigo Rato como presidente de Bankia

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 06/05/2017 Alberto Sanz

“Para mí, ser presidente de Bankia, BFA y Caja Madrid, durante estos dos años, ha sido un gran honor y me ha dado grandes satisfacciones personales y profesionales”, de esta manera se despedía Rodrigo Rato de su cargo el lunes 7 de mayo de 2012. En las semanas siguientes, el Gobierno de Rajoy tendría que pedir un rescate de 100.000 millones de euros a Bruselas, en gran parte, para arreglar el entuerto de su excompañero en el PP de Aznar. A partir de entonces, José Ignacio Goirigolzarri cogería el volante de la entidad y arrancaba una nueva etapa en Bankia.

Después de sólo dos años y cuatro meses al frente de Bankia, Rato abandonaba la presidencia de la entidad tras haber liderado la fusión de Caja Madrid, Bancaja y las cajas Canarias, Rioja, Ávila, Segovia y Laietana en Banco Financiero y Ahorro (BFA). Además, el exvicepresidente del Gobierno se marchaba dejando atrás una imagen que pasará a la historia, su toque de campana en la salida a Bolsa de la entidad.

Una marcha forzada por la problemática situación que vivía la entidad, que puso a España en el radar de riesgo financiero mundial por la condición sistémica -su caída hubiese provocado un colapso general- para el sector financiero en España. El conglomerado bancario recibió a finales de 2011 un duro golpe con el rescate del Banco de Valencia, una entidad cotizada en bolsa que estaba participada en un tercio por Bankia, que miró para otro lado mientras caía. El 21 de noviembre de 2011, al día siguiente de las elecciones en las que Mariano Rajoy y el PP vuelven al Gobierno, el Banco de España sale al rescate de urgencia del banco valenciano. El supervisor tuvo que inyectar más de 5.500 millones de euros en ayudas públicas directas y otros 7.000 en avales para reflotar la entidad.

Aquella situación puso en el punto de mira del futuro nuevo Gobierno al propio Rato, en otro tiempo peso pesado del PP y jefe del ‘equipo económico' de Montoro o De Guindos. Desde el Banco de España señalaban la situación del banco valenciano a la dejadez de los entonces gestores de Bankia, encabezados por el exministro. Bankia, que controlaba por entonces el 27% del Banco de Valencia y era su mayor accionista, señaló día antes de esta inyección que no acudiría al rescate de la entidad levantina por considerar que su posición en ella es una inversión puramente financiera.

MENSAJE ENVENENADO DESDE EL FMI

© Proporcionado por Bolsamanía

Tras esta nube negra de la entidad, FMI emitió un informe en el que reclamaba, sin citar a Bankia, una reforma en profundidad del balance, la gestión y el gobierno corporativo de un banco española. Una dura declaración del organismo, del que Rato había sido director gerente, que señalaba a la entidad. Por otro lado también existían presiones por parte del Banco Central Europeo para realizar un saneamiento de la entidad.

Este ambiente llevó al Gobierno a tener que tomar una posición activa en este conflicto. En concreto fue el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien tuvo que 'traicionar' a su mentor político y forzar la salida de Rodrigo Rato como presidente de Bankia. Un paso al lado que daba vía libre al Gobierno para poder ejecutar el rescate a la entidad.

GOIRIGOLZARRI ES LA SOLUCIÓN

La persona de confianza de Luis de Guindos para afrontar esta difícil situación en la entidad fue José Ignacio Goirigolzarri. El ministro de Economía consideró al que fuera consejero delegado de BBVA hasta 2009 como una apuesta segura para pilotar el futuro de una entidad de gran tamaño en un difícil entorno económico. En los primeros pasos de Goirigolzarri como gestor de Bankia se desvela que la entidad perdió 2.979 millones en 2011, el año del debut en Bolsa, cuando se esperaba alcanzar un beneficio de 309 millones. Las dudas sobre posibles irregularidades en la salida a Bolsa empiezan a tomar forma y derivan en varias querellas para investigar esta operación.

Mientras, n julio de 2012 y dos meses después de la salida de Rato, el juez Fernando Andreu inicia la instrucción del caso Bankia e imputa a Rato y otros 32 exdirectivos por la fusión de BFA y por posibles irregularidades en la salida a bolsa de los juzgados. El inicio de una larga relación de Rodrigo Rato con los juzgados.

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