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Cinco claves para invertir con éxito en los mercados

Bolsamanía Bolsamanía 15/02/2016 César Vidal

No hay duda de que algunos de los mayores riesgos de los mercados de renta variable del año pasado –desplome del precio de las materias primas, ralentización del crecimiento chino e incertidumbre en los datos económicos tanto en Europa como en EE. UU., junto con la fortaleza del dólar– también afectarán a 2016.

"No obstante, mantenemos una visión positiva sobre las perspectivas para la renta variable estadounidense, basándonos principalmente en la solidez continuada del mercado laboral, los mayores indicios sobre el aumento de los salarios, la mejora de la economía de los hogares y la sólida confianza de los consumidores", explica Matt Ward, gestor de renta variable de la firma Schroders, quien nos ofrece varias claves para invertir con éxito en Wall Street.

1. FACTORES POSITIVOS Y NEGATIVOS PARA LA RENTA VARIABLE

"Somos optimistas sobre las perspectivas para el crecimiento estadounidense debido a la solidez del consumo, que en los últimos tiempos representa dos tercios de la economía. Basándonos en los indicadores de actividad actuales, creemos que la economía estadounidense está creciendo un 2-3% anual, casi en paralelo al crecimiento del PIB, que –junto con aumentos moderados en la rentabilidad de las empresas, las recompras de acciones del 1-2% y una ligera ampliación de los múltiplos– podría propiciar rentabilidades atractivas en la renta variable", señala este experto.

© Proporcionado por Bolsamanía

Entre otros factores positivos, destacan las medidas acomodativas del Banco Central Europeo y el Banco Japón, la capacidad de China para conseguir un crecimiento modesto y el potencial de estabilización del dólar y/o reversión de los precios de las materias primas, o incluso que los mercados emergentes realicen una mayor contribución al crecimiento global. Los factores negativos abarcan nuevas revisiones de los beneficios empresariales en aquellas empresas más expuestas al precio del petróleo y otras materias primas, los mercados emergentes y/o una mayor apreciación del dólar.

Ciertamente, la ralentización del crecimiento de China, la debilidad de los precios de las materias primas y la incertidumbre en ciertos datos económicos de Europa y en Estados Unidos podrían conducir a unos mayores niveles de volatilidad. No obstante, en vista del incremento de la dispersión asociado a esta volatilidad, esto debería dar lugar a un contexto en el que la gestión activa podría diferenciarse en un sector de gestión de activos que a duras penas ha logrado batir a sus índices de referencia en los últimos cinco años.

2. OPORTUNIDADES EN EL SECTOR TECNOLÓGICO Y EN EL CONSUMO

"Seguimos percibiendo oportunidades de inversión en el sector tecnológico, nuestra principal sobreponderación, dado que la informática en la nube está ganando terreno a los modelos de negocio tradicionales en ámbitos como la planificación de recursos empresariales y los recursos humanos", afirma Matt Ward.

"Por otro lado", añade, "también somos optimistas acerca del consumo estadounidense, aupado por la presión alcista sobre los salarios vinculada a la mejora del mercado laboral y la caída de los precios del gas. Priorizamos el comercio electrónico frente a las negocios físicos de grandes superficies ya que la selección, el precio y la comodidad impulsan el incremento de las cuotas de mercado.

3. EL SECTOR FARMACÉUTICO Y EL INDUSTRIAL, MENOS ATRACTIVOS

A menudo, las farmacéuticas estadounidenses ofrecen un valor subyacente, pero la incertidumbre del marco normativo atenúa el entusiasmo Las compañías farmacéuticas y biotecnológicas tienen ingentes carteras de medicamentos en sus últimas fases de desarrollo infravaloradas por Wall Street, en vez de laboratorios sobrevalorados centrados en un sólo fármaco que no han demostrado su eficacia en I+D y son presa fácil para la competencia o los genéricos. No obstante, nuestro entusiasmo disminuye a medida que nos adentramos en la carrera electoral, ya que la era de la incuestionabilidad de los precios de los medicamentos está tocando a su fin. Es poco probable que el Gobierno intervenga directamente, pero los múltiplos* se verán limitados.

Teniendo en cuenta el desplome de las materias primas, especialmente del petróleo y el gas, y la batalla de China por combatir la debilidad de su crecimiento, es difícil ser optimistas sobre los valores industriales, por lo que estamos infraponderados en este sector. En su lugar, nos centramos en el evidente crecimiento a largo plazo en ciertos nichos, como el medioambiental/analítico, la fabricación de automóviles y la construcción residencial/sistemas de calefacción, refrigeración y ventilación. Asimismo, vigilamos atentamente el ciclo corto y los inventarios, ya que los indicios de estabilización del dólar, las materias primas o el crecimiento económico de los países emergentes impulsarían realmente revisiones al alza de los beneficios en esta categoría.

4. LA FORTALEZA DEL DÓLAR APUNTA A UNA EXPOSICIÓN DOMÉSTICA

Mientras los diferenciales de los tipos de interés se mantengan como resultado del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal frente la expansión cuantitativa de los bancos centrales europeo y japonés, la fortaleza del dólar debería seguir siendo una temática en 2016. Así, hemos de ser conscientes de la sensibilidad de las ventas de las multinacionales en aquellos sectores presentes en el S&P 500 (34% de exposición internacional, en total), que registran el mayor volumen de ventas en el extranjero. Entre otros, estos incluyen el tecnológico (apenas el 50% de exposición a ventas internacionales), el de materiales (45%) y el industrial (40%).

En el sector tecnológico, estamos convencidos de que la mayor solidez de nuestro crecimiento a largo plazo compensará el obstáculo que representa la fortaleza del dólar, mientras en los sectores industriales y de materiales el impacto en las multinacionales fue bastante evidente en 2015. Como tal, en la medida de lo posible, hemos intentado centrarnos en los valores domésticos frente a los de exposición internacional.

5. EL CRECIMIENTO DEBERÍA BATIR AL VALOR

Tradicionalmente, en un contexto de crecimiento económico modesto, los títulos de crecimiento tienden a batir a los de valor. Confiamos en las perspectivas para el consumo ante los sólidos datos mensuales sobre el mercado laboral, el repunte del mercado de la vivienda y la fortaleza de la confianza de los consumidores. No obstante, los salarios y la inflación siguen siendo bajos y la economía industrial se enfrenta a numerosos desafíos.

Con este panorama como telón de fondo y atendiendo al crecimiento del PIB de alrededor del 2% que extrapolamos, los inversores deberían centrarse en aquellos títulos en los que el crecimiento es más evidente. Esto sustenta nuestro sesgo hacia el crecimiento a largo plazo (a través de sobreponderaciones en los sectores de la tecnología y el consumo discrecional, junto con una exposición considerable al consumo básico).

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