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Diversificarse o morir, las papeleras cotizadas se adaptan al cambio digital

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 01/04/2017 Pablo Gallén

Papel vs pantalla, una de las grandes divisiones que supone la aparición de Internet y la transformación digital es la reducción del uso del papel frente a los documentos en pantalla, la posibilidad de realizar procesos virtuales sin la necesidad de burocracia ‘física' que se acumula en despachos y armarios.

Sin embargo, todavía hay mucho papel en la mayoría de empresas y administraciones frente a las etiquetas de ‘ecofriendly' o la supuesta eficiencia de ahorro pregonada en los procesos virtuales. De hecho, según los últimos datos de la Asociación Española de Fabricantes de pasta, papel y cartón (Aspapel) de 2015, la producción entre 2011 y 2015 se redujo tan sólo en un 0,12% mientras que el consumo aumentó en un 3%.

Aunque no son caídas en picado del negocio, las cifras cada vez van menguando y un negocio maduro como el de las papeleras busca en palabras del presidente de una grandes papeleras cotizadas, Miquel y Costas, Jordi Mercader “un viraje para atender a la evolución de los mercados y de la demanda”.

La compañía catalana, centrada en la fabricación de papel de fumar, focaliza ahora sus inversiones en su internacionalización para llegar al mercado asiático y asentarse en el sudamericano, sobre todo, este para estar cerca de la materia prima. También ve con buenos ojos la diversificación de su lista de productos ante la caída del consumo del tabaco, que supone una facturación del 72% y la adquisición de compañías del sector. Miquel y Costas tiene ya un 5,1% del capital de Iberpapel, es el segundo máximo accionista de la compañía y según su presidente este tipo de operaciones van a seguir haciéndolas en compañías saneadas del sector, como es el caso de Iberpapel.

El grupo familiar de los Mercader aumentó su beneficio un 11,7% en 2016, hasta los 34,3 millones de euros. En bolsa, está en cartera de algunos fondos ‘value' como Iberian Value, el Magallanes Iberian Equity, AzValor y Alpha Plus y se revaloriza un 7,03% en lo que va de año. Desde Miquel y Costas apuntan sobre este hecho que “llevamos mucho tiempo explicando nuestro proyecto industrial de empresa al mercado y hemos sido fieles al mismo. La evolución de los resultados obtenidos y una fiel práctica informativa han sido los principales vectores de la evolución de la acción en los últimos años”.

Precisamente, la papelera que más se revaloriza en el parqué en lo que va de año es Iberpapel con una ganancias del 30,41%. La compañía guipuzcoana consiguió un beneficio de 20,1 millones de euros en 2016, un 24,8% más respecto a 2015. La estrategia de los propietarios de la compañía, la familia Basterra Larroudé, ha pasado por una integración vertical en la que su actividad forestal con 25.778 hectáreas hectáreas de eucaliptos entre Huelva, Uruguay y Argentina le reporta la materia prima necesaria para fabricar la pasta de celulosa que luego comercializan.

© Proporcionado por Bolsamanía

Unipapel era la empresa encargada de la fabricación de los sobres electorales.

Como Ence, la compañía vasca ha visto en la energía una fuente de ingresos alternativa a su negocio tradicional. En 2008 puso en marcha una planta de cogeneración de gas de 50 megawatios/hora (MWh) en su fábrica de Hernani, para autoabastercerse y además poder vender la energía sobrante. Además también aprovecha los desperdicios del proceso industrial para producir energía a través de la combustión de la biomasa lo que suma otros 10 MWh. Su esfuerzo inversor le ha hecho tener bajo el mismo paraguas del grupo a 17 empresas que operan la mayoría de ellas en Europa y el norte de África, hasta sumar una presencia en 17 países.

Ence también ha aprovechado las sinergias de la fabricación del papel para diversificar su negocio hacia la energía de la biomasa. La antigua empresa pública fundada en los años del aperturismo franquista es la principal compañía en la producción de energía de este tipo con 220 MW de biomasa y también el mayor gestor forestal privado del país.

Como Iberpapel, ha integrado en su proceso industrial la provisión de madera de eucalipto, su producción y su posterior comercialización a sus clientes. Ence exporta un 85% de la pasta de papel al resto de Europa, sin embargo eso no le ha permitido conseguir unos beneficios mayores que los del pasado 2915. En concreto, la compañía que dirige Ignacio de Colmenares, alcanzó un beneficio de 38,7 millones en 2016, 22,4% menos. Unos resultados que la empresa definió como “buenos en un adverso escenario de bajos precios de la celulosa y de la energía en 2016”.

En lo que va de año su revalorización en bolsa llega a un 15,14% y el jueves aprobó un dividendo del 0,0473 euros por acción que, sumado al dividendo a cuenta del pasado diciembre, supone una retribución de 0,0793 euros brutos por acción con cargo al ejercicio 2016.

LA INNOVACIÓN TAMBIÉN ES POSIBLE

Europac ha visto en el reciclaje y en la fabricación de cartones y embalajes su tabla de salvación al negocio tradicional del papel. Con una historia que se remonta a 1890, con la constitución en Valladolid de la empresa Nietos de Manuel Lorenzo, antecesores del actual accionista de referencia de la compañía, la actual sociedad nace en 1995 y a partir de 1998 puso un pie en el mercado portugués y francés.

La larga trayectoria empresarial de la compañía no le impide, sin embargo, tener una clara visión innovadora del negocio con la puesta en marcha de productos como cajas de cartón que aguantan el transporte del pescado fresco o un embalaje también de cartón para cervezas o refrescos que puede enfriar el envase con hielo en 30 minutos y mantenerlo frío durante 5 horas.

A nivel empresarial, el grupo obtuvo un beneficio neto de 48,9 millones de euros en 2016, lo que supone un incremento del 51% con respecto al ejercicio anterior, y propondrá en su próxima junta de accionistas el reparto del 60% de las ganancias en dividendos. En el parqué se revaloriza un 23,05% en este primer trimestre del año.

ADVEO, DECIDIÓ CORTAR POR LO SANO

Adveo, la antigua Unipapel, se dedica a la distribución de material de oficinas exclusivamente. Desde 2014 ha ido desprendiéndose de su negocio más tradicional como la fabricación de sobres, cuadernos y archivadores con la venta de su unidad unidad industrial al fondo buitre suizo Springwater. Esta firma adquirió por 16 millones de euros los activos industriales -salvo inmuebles- de las tres plantas de Adveo en España, la actividad de reimpresión en sus talleres de Francia y Marruecos, su oficina comercial en Portugal, así como los empleados y sus clientes.

Con el fin de centrarse en el negocio más rentable, también vendió el pasado verano su negocio de tinta y tóner a la compañía británica Westcoast para reducir su deuda en 80 millones de euros. Por el camino, además, acometió un expediente de regulación de empleo en el que se vieron afectadas 75 personas en abril de 2016 y lanzó una ampliación de capital con el objetivo de captar 60 millones de euros para financiar su plan de negocio hasta 2019. Esta operación, salvada ‘in extremis' llegó a los 27,5 millones gracias a la suscripción de 8,49 millones de acciones.

La compañía que comanda Jaime Carbó registró unas pérdidas de 35,7 millones en 2016, con una reducción del 49,4% respecto al ejercicio precedente, donde las pérdidas llegaron a los 70,6 millones de euros. La deuda bajó en 117 millones de euros, un 38,4 % menos, hasta los 187,8 millones.

La peor parte de la historia de Adveo la han sufrido los empleados de su unidad industrial, ahora bajo el amparo legal de la firma de capital riesgo Springwater. La compañía suiza debe 16 millones de la adquisición a Adveo y adeuda varias nóminas a los 293 trabajadores afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) desde julio que fue declarado nulo en noviembre por la Audiencia Nacional, al considerarlo “fraudulento”. Los trabajadores han demandado también a Adveo porque entienden que su venta fue una “operación de ingeniería financiera”. La excepción de la regla, a un sector maduro que sigue mostrando fortalezas.

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