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Draghi: "El impacto de los tipos bajos ha sido positivo para España"

Bolsamanía Bolsamanía 26/10/2016 César Vidal

“La característica más sobresaliente del escenario que encara la política monetaria hoy es el bajo nivel de rentabilidad nominal y real en todas partes. En el G7, tres países tienen rentabilidades negativas en sus bonos a 5 años (Alemania, Francia y Japón) y representan el 14% del PIB mundial. Y esa proporción aumenta hasta el 22% si incluimos los bonos con rentabilidad inferior al 1%”.

Son las declaraciones de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), durante un discurso que ha pronunciado en Berlín, titulado 'Estabilidad, igualdad y política monetaria' y que ha pronunciado en el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW).

Sobre los efectos de sus medidas en grandes países como “España o Alemania”, Draghi ha dicho que el efecto de los tipos bajos sobre la economía total “ha sido positivo”, ya que estos países han recibido más en “ganancias por intereses de lo que han desembolsado por pagos de intereses. Esto es igualmente cierto al comparar la zona euro con el resto del mundo”.

Además, Draghi ha destacado que, desde mediados de 2014, cuando el BCE comenzó con sus medidas no convencionales, los datos demuestran que todos los grupos de familias han aumentado su riqueza, debido a la subida del precio de la vivienda, de los bonos y de las bolsas.

Aunque también añade que las familias más ricas se han beneficiado más, sobre todo como consecuencia de la situación en Alemania, donde la posesión de viviendas es comparativamente más baja que la media. Como contraposición, Draghi ha destacado que “en España, las familias de todo tipo se han beneficiado en general, debido a la alta tasa de viviendas en propiedad”.

LA RAZÓN DE LAS BAJAS RENTABILIDADES

Draghi ha añadido que algunos expertos califican la baja rentabilidad de la deuda pública como “artificial”, ya que ha sido generada por los bancos centrales y es una amenaza para la estabilidad financiera y la igualdad social. Sin embargo, el banquero central ha señalado que las bajas rentabilidades actuales “no son sólo un legado de la crisis de 2008”, sino el efecto de una tendencia bajista de largo plazo en las rentabilidades de la deuda en los últimos 30 años.

Draghi ha achacado esta tendencia bajista en las rentabilidades a varios factores. Uno positivo es el buen hacer de los bancos centrales a la hora de controlar la inflación y las expectativas sobre las subidas de precios. Otros son preocupantes, como la caída en las rentabilidades reales, debido a tres razones: una disminución secular del crecimiento de la productividad en las economías desarrolladas, junto a previsiones pesimistas sobre el crecimiento potencial de los próximos años.

La segunda razón es el desequilibrio global de ahorros e inversiones, que ha provocado que las rentabilidades reales caigan incluso en relación a las perspectivas de crecimiento. Por el lado del ahorro, hay un exceso de demanda de productos seguros por el envejecimiento de la población, que ha elevado el precio de esos activos mientras su oferta se ha reducido, lo que a su vez ha comprimido al rentabilidad real.

El tercer factor es el exceso de deuda en los sectores público y privado como consecuencia de la crisis financiera. Esto ha motivado una subida del ahorro porque todos los sectores se han estado desapalancando, lo que ha deprimido la inversión y el consumo.

Todo esto ha motivado que la tasa natural de interés ha bajado a lo largo del tiempo hasta un nivel muy bajo e incluso negativo. Esto ha provocado que los bancos centrales hayan tomado nota y hayan recortado sus tasas de interés hasta niveles muy bajos. Mediante esta política, afirma Draghi, los bancos centrales impulsan la inversión y el consumo, necesarios para que la economía vuelva a su potencial de crecimiento.

MOTIVACIÓN DE LAS MEDIDAS NO CONVENCIONALES

En este sentido, el banquero central ha señalado que las políticas no convencionales de política monetaria que ha tomado el BCE en los últimos años tienen el mismo objetivo: impulsar la economía incluso cuando las tasas de interés se aproximan a sus mínimos, haciendo que las condiciones financieras sean más expansivas y equilibrando la economía y la inflación hacia su objetivo.

© Proporcionado por Bolsamanía

En cualquier caso, Draghi reconoce que estas medidas no convencionales han levantado dudas, por sus efectos en la distribución de la riqueza. También sobre ahorradores y prestamistas, países fuertes y débiles, ricos y pobres. En su opinión, está demostado que la política monetaria tiene efectos distributivos positivos a través de los canales macroeconómicos.

Sobre todo, reduce el desempleo, lo que beneficia a las familias más pobres. Y un retorno más rápido al pleno empleo reduce la desigualdad de ingresos a largo plazo y provoca menos desigualdad futura.

En conclusión, Draghi ha defendido las políticas del BCE, porque han “impulsado el consumo y la inversión y han creado empleo, lo que siempre es socialmente progresivo”. En su opinión, las medidas tomadas en los últimos años no han provocado un aumento de la desigualdad. En cualquier caso, el banquero italiano también ha reconocido que no es deseable mantener los tipos de interés actuales durante un tiempo excesivo, porque los efectos no deseados podrían acumularse en el tiempo.

En este sentido, ha puesto como ejemplo al sector bancario, cuyos márgenes se han visto afectados por los bajos tipos de interés. “Por lo tanto, deberemos crear las condiciones para un retorno de las tasas de interés a niveles más elevados”. Para conseguir este objetivo, es necesario que la producción se ajuste a su potencial, lo que elevará la inflación de manera sostenible hacia el objetivo del 2%.

Por otro lado, es necesario que las políticas estructurales y fiscales de los gobiernos favorezcan la inversión sobre el exceso de ahorro. En este sentido, para Draghi es fundamental elevar la demanda de inversiones a través de reformas estructurales que detengan la tendencia descendente de la productividad. Y esto pasa por medidas fiscales de los gobiernos para estimular la inversión, además de inversiones públicas en capital para aumentar la productividad. En conclusión, Draghi ha afirmado que la política monetaria del BCE está preservando el potencial de la economía, pero para que los retornos reales aumenten, son necesarias otras políticas que aumenten la inversión y la productividad.

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