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El 50% de los jubilados estará en riesgo de pobreza en 2060 sin pensión privada

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 20/12/2016 Óscar Giménez

El problema de las pensiones es mucho más simple de lo que parece. Es una ecuación de primer grado. O más ingresos, ya sean cotizaciones sociales o impuestos, o menos pensiones. Y este es el camino hacia el que va el sistema de reparto español, sin que se produzca un incremento del ahorro privado para compensarlo, lo que supone un riesgo elevado de pobreza para muchos futuros jubilados.

La tasa de reemplazo o sustitución, que compara la pensión con el último salario percibido, caerá 30 puntos durante las próximas cuatro décadas. Esto es, del 79% de 2013 pasará al 48,6% en 2060, según un estudio de la Unión Europea en el que participaron funcionarios de todos los países. Esta previsión se justifica en el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización, que han desvinculado las pensiones de la evolución de los precios. En periodos de ausencia de inflación o incluso de deflación, los jubilados aumentarán su poder adquisitivo -como mínimo la última ley establece un crecimiento en el año del 0,25%-. Pero si hay inflación, las pensiones aumentarán en menor medida. En este sentido, el objetivo del Banco Central Europeo (BCE) es que la inflación se acerque, aunque por debajo, del 2% a medio plazo. Suficiente para que baje el poder adquisitivo de los mayores. Y en España, desde el año año 2000, en siete ejercicios el IPC ha superado el 3%, en otros dos se sitúa entre el 2% y el 3%, y en otros cinco ejercicios por debajo del objetivo de la autoridad monetaria.

Las nuevas variables para calcular las pensiones disipan así el problema de sostenibilidad del sistema de reparto español a largo plazo. Mientras, el Ministerio que dirige Fátima Báñez planea que las pensiones de viudedad y orfandad se financien con impuestos. El Gobierno no puede esperar mucho antes de tomar alguna medida de este tipo, como muestra la evolución del Fondo de Reserva, que amenaza con vaciarse entre 2017 y 2018. La 'hucha de las pensiones' ha pasado en apenas cuatro años de tener 71.000 millones de euros a 16.109 millones, tras sacar otros 9.500 millones en diciembre con el objetivo de pagar la 'extra' de los jubilados.

UMBRAL DE POBREZA RELATIVA

El problema rota así de sustitución hacia adecuación. Es decir, que la pensión futura sea suficiente para asegurar una vida digna a los jubilados que la perciben. En muchos países no es así, pero los futuros pensionistas lo saben y complementan su pensión con ahorro privado. En caso contrario, el riesgo de pobreza relativa se dispara, que es lo que puede ocurrir en España.

El umbral de pobreza relativa es un concepto de Naciones Unidas que en términos cualitativos hace referencia a la capacidad de satisfacer todas las necesidades básicas -alimentación, ropa, vivienda, etc-, y en términos cuantitativos es la mitad del ingreso medio de un país. La oficina europea de estadística, Eurostat, sitúa este nivel en el 60% de la renta per cápita de una unidad de consumo, que puede ser una única persona o un hogar.

Según el estudio 'Encuesta de condiciones de vida. 2015' del Instituto Nacional de Estadística (INE), este umbral se sitúa en España actualmente en los 8.011 euros para el hogar compuesto por una persona, y por ejemplo de 16.823 euros para un hogar con dos adultos y dos niños: el indicador “no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población”, señala el organismo. En este informe, el porcentaje de población superior a los 64 años en riesgo de pobreza se estima en el 12,3%, frente al 23% del segmento entre 16 y 64 años, y el 28,8% inferior a los menores de 16.

La cifra de 8.011 euros equivale a pasar de 572 euros en 14 pagas. Actualmente hay 7.519.509 jubilados con una nómina de pensión superior a este umbral, frente al total de 8.595.509 jubilados que cobran algún tipo de pensión, según las estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Es decir, el 87% está fuera del riesgo de pobreza.

Con los datos actuales, una simulación para 2060 en la que la tasa de reemplazo baje hasta el 48,6% equivale a un empobrecimiento de los pensionistas de cerca del 40%. Reduciendo en esta cuantía, exactamente un 38%, los tramos actuales de la nómina de las pensiones, un total de 4.534.336 personas no alcanzarían el umbral equivalente a los 572 euros. Esto supondría, llevando los datos actuales a futuro, más del 50%.

Como cualquier simulación de datos del momento actual llevados a un periodo posterior, los resultados exigen muchos matices antes de sacar cualquier conclusión. Quizás demasiados. Por ejemplo el envejecimiento de la población, el reparto salarial distinto que modificará los tramos de las pensiones o posibles futuros cambios en la edad de jubilación o en el sistema. En cualquier caso, pone el énfasis en el riesgo que supone que los futuros jubilados pierdan poder adquisitivo, y que no se preparen para ello.

“RESPONSABILIDAD DEL ESTADO”

© Proporcionado por Bolsamanía

“Hay un riesgo elevado de pobreza entre los futuros pensionistas. Y buena parte de la responsabilidad es del Estado, que mete a los cotizantes en un sistema en el que se puede vivir de la pensión, y cuando se diga o muestre que no, será un engaño”, sostiene Ignacio Zubiri, catedrático de la Universidad del País Vasco y uno de los expertos que participó en las sesiones de la Comisión del Pacto de Toledo. “Muchos políticos creen que se solucionará el problema con la recuperación del empleo, pero se necesitarían tres millones más de trabajadores con un salario medio de 23.000 euros, al aportar cada uno 6.000 euros, para aumentar las cotizaciones en 18.000 euros -déficit esperado de la Seguridad Social este año-”, agrega.

La consultora Willis Towers Watson estima que los jubilados perderán hasta un 5% de su poder adquisitivo cada año en los ejercicios en los que haya una inflación elevada a partir de 2018, siempre y cuando no aumenten en mayor medida por decisión discrecional del Congreso. Y también calcula que el 70% de la población jubilada vive únicamente de su pensión pública. “Las proyecciones estiman el mismo gasto respecto al PIB que ahora en tres o cuatro décadas con el doble de los jubilados. ¿De qué van a vivir si la pensión se reduce y no tienen ahorro complementario?”, se pregunta Gregorio Gil de Rozas, experto en pensiones de Tower Watson. “Es una pérdida elevada de poder adquisitivo, con lo cual hay que estar atentos para poder adoptar medidas adicionales”, añade en la misma línea José Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del Instituto de Investigación Polibienestar.

Gil de Rozas recuerda que la construcción de las pensiones tienen a escala global tres pilares, según resume la OCDE. Uno es de la pensión pública, que es el que sustenta la mayor parte de las pensiones en España y que es uno de los más fuertes del mundo, pero que tenderá a reducirse si se mantiene la legislación actual. El otro es el del ahorro a través de los planes de empresa, con un patrimonio que alcanza los 35.000 millones de euros. Una cifra que puede parecer elevada, pero que se diluye si se compara con la proyección del INE de que la población que supera los 64 años se dispare desde el 28,8% respecto a la población en edad de trabajar, hasta el 35,8% en 2026; el 41,4% en 2031; y el 56,7% en 2041. Y con una esperanza de vida cada vez superior, como muestra el hecho de que desde las 16.460 personas actualmente con más de 100 años se pasará en 50 años a un total de 222.104 personas.

El tercer pilar es el del ahorro privado, a través de los diferentes tipos de planes de pensiones, con 68.315 millones de euros, según las cifras de la patronal de gestoras, Inverco, del tercer trimestre. Pero apenas el 30% de los futuros jubilados se está preparando para el retiro con ahorro privado. La clave en este caso es el interés compuesto. “Si ahorras en toda la trayectoria laboral, el capital generado con lo aportado en los primeros 20 años suele ser de dos tercios, el doble que en los últimos 20 años”, señala Diego Valero, presidente de Novaster y profesor de la Universidad de Barcelona. “El tiempo es clave por el interés compuesto. Si a los 50 años te enteras de que tu pensión pública no va a ser suficiente para asegurarte la vejez, tienes un problema. Y eso es lo que va a pasarle a mucha gente con la última reforma y si no hay mayor concienciación”, sentencia.

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