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El BPoC inyecta 33.000 millones de euros a la banca china tras 'disparar' el Hibor

Bolsamanía Bolsamanía 20/09/2016 Marco Collado

La volatilidad en el Hibor chino a un día (tipo de interés interbancario equivalente al Eonia, o 'euríbor a un día' en euros) no cesa. Tras dispararse el lunes en 15,7 puntos báisicos hasta el 23,683%, el segundo mayor salto de su historia, este martes ha retrocedido hasta el 12,13%. Por otro lado, para contrarrestar estos elevados costes de financiación, el banco central chino se ha lanzado en ayuda de la banca mediante la compra temporal de activos.

Esta caída del Hibor ha coincidido con una nueva inyección temporal de liquidez del Banco Popular de China (BPoC) a los bancos vía repos a 28 días. Estos acuerdos consisten en la compra de activos a por parte del banco central, que recuperará la inversión en el plazo determinado, en este caso 28 días, con su correspondiente rentabilidad. Los repos son una herramienta de política monetaria ultilizada para inyectar liquidez temporal a los mercados y, en este caso, en el que los costes de financiación a corto plazo se han disparado, permite a los bancos desapalancarse temporalmente.

Durante las tres últimas sesiones, el BPoC ha inyectado 245.000 millones de yuanes (33.000 millones de euros) a través de repos, según datos de Bloomberg. Esta medida sirve para contrarrestar los efectos la política activa que está llevando a cabo el banco central para frenar la caída del yuan, que han disparado los costes de financiación a corto plazo y que, tras el recorte de los requerimientos de capital el pasado año, pondría en serios apuros a la banca.

¿POR QUÉ ESTÁ DISPARADO EL HIBOR?

El coste de tomar dinero prestado en yuanes en Hong Kong alcanzó sus niveles máximos de 8 meses después de la creciente especulación sobre una posible intervención del banco central chino para frenar a los bajistas en su divisa. El Hibor a un día aumentó durante la madrugada del lunes hasta el 23,683%, su nivel más alto desde enero de este año, según los datos del Bank of China, y los analistas coinciden en que todo indica que el banco central chino está interviniendo para conseguir frenar la caída del yuan.

Esta volatilidad vuelve a poner el foco en China y su estrategia cambiaria y monetaria. La preocupación de las autoridades monetarias del BPoC siguen centradas en mantener un tipo de cambio estable con el dólar, y esto les está llevando a intervenir activamente en el mercado de divisas para conseguir que su moneda no se deprecie más de lo deseado. Muestra de ello es que las reservas del moneda extranjera no paran de caer, acompañando a la depreciación del yuan, que sigue cayendo mes a mes a pesar de los esfuerzos del BPoC.

Desde los niveles máximos registrados en la primavera de 2014, las reservas de divisa extranjera en China han pasado de 3,99 billones de dólares hasta los 3,18 billones de dólares actuales, y en este tiempo el yuan se ha depreciado un 6,24%. Lo importante de esta situación es que se ha producido en un ambiente bajista para el dólar por parte de la Reserva Federal de EEUU (Fed), que está manteniendo una política de tipos de interés bajos durante un prolongado periodo de tiempo. Por lo tanto, ante un cambio de dirección hacia un precio del dinero cada vez más caro en Estados Unidos, el dólar se apreciará aún más contra la divisa china, y esto obligará al gobierno chino a hacer un esfuerzo todavía mayor si quiere mantener el tipo de cambio.

A medida que se ha ido acercando la fecha en en la que la Reserva Federal estadounidense decidirá si mantiene los tipos de interés estables o en cambio los sube, el Hibor no ha parado de subir durante el último mes, batiendo sus máximos desde enero una y otra vez. Aunque esta subida de tipos por parte de la Fed no se produzca el próximo miércoles, se llevará a cabo tarde o temprano y, tras el emplazamiento del Banco de Inglaterra para tomar una decisión en diciembre, todo parece indicar que será a final de año cuando se producirán los posibles cambios.

LAS OPCIONES DE CHINA

Llegados a esta situación, el gobierno chino tiene tres opciones. La primera es subir los tipos de interés y retirar yuanes del mercado para frenar la sangría de salida de capitales que está viviendo su economía. La segunda es dejar flotar libremente su moneda y que se deprecie todo lo que sea necesario, algo que parece bastante improbable, y por último imponer un control de capitales para evitar la salida de los mismos, lo que supondría un duro golpe para la confianza en el país asiático.

© Proporcionado por Bolsamanía

Si el gigante asiático no reacciona, las reservas chinas no pararán de caer y esto empezará a preocupar a los inversores. Un país que depende tanto del almacenamiento de divisas extranjeras para controlar su política monetaria podría encontrarse ante una crisis de escasez de servicios y productos de importación, como está ocurriendo en Venezuela y otros países en una situación similar.

El principal problema viene de si esta situación se alarga más de lo que la economía china puede aguantar. Si el mercado se da cuenta que con las reservas actuales la economía del gigante asiático no son suficientes para aguantar el reajuste hacia el sector servicios y el autoconsumo que están realizando, las posiciones cortas contra el yuan aumentarán y será imposible para el Banco Popular de China mantener estable el tipo de cambio.

Aunque todavía es pronto para evaluar dónde acabará esta situación, a los inversores también les preocupa la enorme deuda privada que acumula China y que puede ser el adelanto a una crisis de larga duración.

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