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El débil crecimiento de la Eurozona presiona para que Draghi retuerza su estrategia monetaria

Bolsamanía Bolsamanía 08/09/2016 César Vidal

El mercado vuelve a verse las caras este jueves con el BCE. Y vuelve a esperar novedades del BCE. Presentes, como la posibilidad de modificar algunos de los detalles técnicos sobre las medidas que ya está desplegando ahora, y sobre todo futuras, como la opción de abrir la puerta a medidas expansivas más potentes en el futuro. Una tesitura en la que, por tanto, Draghi se ve exigido de nuevo. Una vez más.

Esas exigencias se derivan de un crecimiento que no termina de despegar en la región. El martes se confirmó que la Eurozona apenas creció un 0,3% intertrimestral entre abril y junio, la tasa más reducida desde 2014. Con la inflación todavía cerca del 0%, aunque ya en niveles positivos (0,2%), y con Alemania enviando síntomas de ralentización, con la producción industrial cayendo en julio a su mayor ritmo interanual desde 2014, la sensación es que el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que poner más combustible en la sala de máquinas monetarias para estimular el crecimiento.

Pero, claro, en la dirección contraria influye todo lo que ya ha hecho la entidad presidida por Mario Draghi. Con el balance del BCE más grande que nunca, en los 3,34 billones de euros, con un exceso de liquidez que supera el billón de euros, con también más de un billón de euros en deuda pública en su poder, con los tipos de interés oficiales en el 0% y con los tipos de la facilidad de depósito en el -0,40%, la duda es qué más puede hacer el banquero italiano para estrujar su estrategia.

Por el momento, en la reunión de política monetaria que la entidad celebra este jueves no esperan cambios en los tipos. 69 de los 70 expertos consultados por Bloomberg creen que dejará el precio oficial del dinero en el 0%; la excepción, correspondiente a Citigroup Global Markets, prevé un descenso hasta el -0,10%. Con respecto a los tipos de depósito, 61 analistas opinan que los mantendrá en el -0,40% y otros tres que los reducirá al -0,4%. Tampoco se espera que Draghi eleve el importe de las compras de su programa de expansión cuantitativa (QE), situado ahora en los 80.000 millones de euros al mes.

LAS PREVISIONES IMPORTAN

Ahora bien, aunque en lo grueso puede que no lleguen variaciones, en el detalle sí pueden producirse. Porque en esta reunión, y como hace cada tres meses, la institución monetaria revisará sus previsiones sobre el crecimiento y la inflación en la Eurozona. En junio, el BCE pronosticaba un crecimiento del 1,6% para 2016 y del 1,7% para 2017 y 2018. En cuanto a los precios, situaba la inflación en el 0,2% para 2016, en el 1,3% para 2017 y en el 1,6% para 2018. Cualquier actualización en estas cifras dará argumentos para introducir cambios técnicos en la estrategia actual del BCE y, adicionalmente, será interpretado en el mercado como la posibilidad de que Draghi sí acometerá medidas de más enjundia en el futuro.

Franck Dixmier, director de Renta Fija en Allianz Global Investors, señala que "la reunión del BCE es una oportunidad para comunicar nuevas previsiones macroeconómicas y nuevas intenciones al mercado tras los decepcionantes datos de inflación y la incertidumbre sobre el Brexit".

Este experto añade que "debido a la magnitud de la revisión de crecimiento e inflación, el BCE probablemente encuentre justificaciones adicionales para relajar aún más su política monetaria. En este caso, el banco podría anunciar una extensión de su programa de compra de activos más allá de marzo de 2017".

"Sin embargo, también puede anunciar medidas técnicas adicionales, como eliminar la restricción a las compras de bonos con rentabilidad inferior a la tasa de depósitos del -0,4%. Esto le permitiría aumentar su capacidad de maniobra, ya que más activos del mercado de bonos han reducido su rentabilidad por debajo de ese nivel", explica Franck Dixmier.

© Proporcionado por Bolsamanía

En su opinión, "otra justificación para más relajación monetaria es que la credibilidad del BCE está en cuestión. La inflación se mantiene en un decepcionante 0,2% interanual y la inflación subyacente ha bajado hasta el 0,8% en agosto. A esto se le suman las cada vez menores expectativas de inflación, por lo que el BCE debe convencer al mercado de que es capaz de conseguir su objetivo de estabilidad de precios a medio plazo".

Por último, Dixmier afirma que "los riesgos políticos en la zona euro son altos, con la falta de Gobierno en España, una situación tensa en Portugal y una mezcla de inestabilidad política e incertidumbre sobre los bancos en Italia. Además, está claro que el impacto del Brexit se producirá a largo plazo, pese a los últimos datos publicados en Reino Unido. El BCE sabe que necesita guardar algo de potencial para usarlo en un futuro".

Holger Schmieding, economista de Berenberg, comenta que el "BCE no necesita actuar este jueves, aunque hay un 40% de posibilidades de que amplíe su programa de compra de activos más allá de marzo de 2017". En su opinión, las previsiones económicas no se han deteriorado demasiado desde la pasada reunión del 21 de julio.

Este experto señala que el BCE podría utilizar la falta de una subida sostenida en la inflación para explicar la extensión de su programa de compra de activos en otros seis meses, aunque añade que "repetir su compromiso con tomar más medidas si son necesarias sería suficiente. El BCE puede esperar hasta diciembre para decidir si continúa con su programa de compra de activos más allá de marzo de 2017".

En este sentido, Holger Schmieding considera que "en diciembre, el BCE tendrá una idea mucho más clara del impacto del Brexit y también de los riesgos políticos de los próximos meses (elecciones en EEUU y referéndum en Italia)".

FECHA DEL FIN DE LA QE

Por su parte, los expertos del banco americano Citigroup señalan que "el BCE debe cambiar la fecha de finalización de su programa de compra de activos" para reforzar la credibilidad de su política monetaria. La extensión del programa sería un paso "en la buena dirección" y añaden que "más medidas de política monetaria no convencional son sólo cuestión de tiempo".

Desde Citi, comentan que "esperamos que el programa de compra de activos se amplíe hasta septiembre de 2017", con una cantidad que se mantendrá en 80.000 millones de euros mensuales. Además, el BCE podría anunciar un recorte en el tipo de refinanciación de 10 puntos básicos, hasta el -0,1%.

Andrew Bosomworth, gestor del fondo PIMCO en Alemania, afirma que "esperamos que el BCE mantenga sin cambios su política monetaria, aunque esperamos más medidas en la reunión del 12 de diciembre. Debido a nuestro posicionamiento de largo plazo, nuestras carteras se han posicionado para los cambios que esperamos en diciembre".

En este sentido, Bosomworth afirma que "esperamos que el BCE recorte la tasa de Facilidad de Depósitos, extienda su programa de compra de activos (QE) y relaje la norma clave para distribuir las compras de bonos gubernamentales. Estas medidas ayudarán a una reducción de los diferenciales entre los bonos de Alemania y los de la periferia de la zona euro".

"Un importante grupo de agentes del mercado, entre los que nos encontramos nosotros, cree que el BCE no hará nada dada la solidez mostrada por las principales economías de la región en los meses inmediatamente posteriores al Brexit. No obstante, sí es de esperar que el presidente del BCE, Mario Draghi, 'vuelva a amenazar' con nuevas medidas de política monetaria no convencionales y, que incluso, vuelva a insistir en que los riesgos de la economía de la Eurozona siguen siendo a la baja", señalan desde Link Securities.

Por último, Ebury, firma especializada en intercambio de divisas, prevé que Mario Draghi deje entrever en sus declaraciones “claros indicios de que al menos se baraje un incremento de flexibilización cuantitativa a lo largo de lo que queda de año”, si bien no espera que la institución actúe en esta dirección esta misma semana.

Ebury considera que los “decepcionantes” datos de inflación en la Eurozona, conocidos la pasada semana (el índice subyacente cayó hasta el 0,8% y se ha mantenido en el 1% o por debajo de este nivel desde 2013), supondrán “un elemento extra de presión para que el BCE tome cartas en el asunto”.

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