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El dividendo en acciones está a punto de terminar en Santander

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 07/04/2017 Óscar Giménez / Nieves Amigo

Banco Santander convierte su ciudad natal en el foco del mercado este viernes, con la junta de accionistas para evaluar las cuentas anuales de 2016. Sin embargo, uno de los principales puntos de atención ha estado en el dividendo que ha propuesto el consejo de administración a la junta de accionistas, con un incremento del 5% hasta los 22 céntimos por título.

La cita comienza a las 9:30 horas. Como estaba previsto, encima de la mesa ha estado la aprobación de las cuentas anuales, la gestión del banco, la reelección de varios consejeros y los resultados, cuyo saldo fue de un beneficio de 6.204 millones, un 5% más que el año anterior. Una cifra a partir de la que el pay out (porcentaje de beneficio destinado a dividendos) roza el 40%: 1.596 millones se destinan a los accionistas han sido ya abonados, otros 70,1 millones van para los accionistas que optaron por el efectivo en el último 'scrip dividend', y 802 millones para el abono en efectivo del dividendo complementario que tendrá lugar el próximo 2 de mayo. En total, 2.469 millones para retribuir a los accionistas.

El esquema de pagos del año pasado fue de tres abonos en efectivo y otro utilizando la fórmula del 'scrip dividend' o dividendo en acciones. Es decir, el método de ampliar capital y otorgar derechos de suscripción preferente a los accionistas para que se hagan con nuevas acciones o las vendan para cobrar en efectivo, ya sea a la entidad o en el mercado. Para los dividendos que se paguen con cargo a los resultados de 2017 se mantiene esta vía, con un aumento de capital.

La retribución al accionista con cargo a las cuentas 2016 se sitúa en los 21 céntimos por título, con una rentabilidad por dividendo en torno al 3,5%. El año pasado, precisamente en la junta de accionistas, Ana Botín anunció un incremento del 5%. Eso sí, el ejercicio anterior había metido un 'tijeretazo' al recortarlo desde 60 céntimos hasta 20 céntimos. Este año, ha hecho lo propio, alcanzando así los 22 céntimos, con una rentabilidad por dividendo del 3,8%.

El anuncio de un nuevo aumento por parte de Ana Botín no es una novedad, ya que la política de retribución al accionista establecida en la estrategia del banco es que el dividendo crezca un 10% interanual hasta 2018, lo que implicaría un crecimiento de 2 céntimos por acción, aunque en este caso ha sido de un 5% en total, y un 9% el pago en efectivo. Además, en las últimas conferencias de resultados, Botín ha recalcado que el banco mantiene su política de mejorar la retribución. “Si Ana Botín anuncia un aumento, esto estaría dentro de lo ya comentado por el propio banco en la estrategia y no supondría ninguna sorpresa, siempre y cuando se mantenga dentro de este rango del 10%”, explicaba previamente a 'Bolsamanía' Nuria Álvarez, analista de bancos de Renta4.

ADIÓS AL DIVIDENDO EN ACCIONES

El fin del 'dividendo en especies' también es otro de los objetivos planteados por el banco en su estrategia. Uno de los primeros anuncios que hizo Ana Botín cuando llegó a la presidencia de Santander fue el cambio en el modelo de retribución al accionista, que pasó de estructurarse en dos pagos en acciones y dos en efectivo, como se había en la época de su padre, Emilio Botín, a hacerse en tres pagos en efectivo y uno en acciones. Ana Botín explicó entonces que la intención del banco era pagar todo el dividendo en efectivo y que este cambio se haría de forma progresiva. Álvarez apunta que, probablemente, este cambio definitivo hacia el pago íntegro del dividendo en efectivo se verá el año que viene, aunque dependerá de la evolución de los resultados de la entidad. Incluso Santander había dejado la puerta abierta en la convocatoria de la junta: “El consejo de administración o, por sustitución, la comisión ejecutiva, también podría decidir no aplicar el programa a ninguno de los dividendos a cuenta, en cuyo caso estos se abonarían en efectivo”. Finalmente, se mantiene el esquema de tres pagos en efectivo (6 céntimos en cada caso) y otro con 'scrip dividend' por un valor de 4 céntimos.

El banco español con más activos a escala mundial no es una excepción en el destierro del 'scrip dividend', que fue una moda que se extendió en la bolsa española con la crisis económica. Desde la sociedad cotizada, porque esta opción permite retribuir al accionista sin tirar de caja, en un momento en el que la salud de las cuentas no era la más óptima. Para el accionista, hasta el año pasado ha sido una opción de escapar de Hacienda. Es decir, ante la opción de cobrar un dividendo en efectivo o en acciones, con la primera parte tenía que tributar y con la segunda no. Algo que cambió el 1 de enero, eliminando el atractivo fiscal al tiempo que la situación ha mejorado para la mayor parte del universo empresarial -siempre hay excepciones, como Popular o Abengoa-.

© Proporcionado por Bolsamanía

Los datos confirman esta evolución. Desde los 33.115 millones de euros pagados en dividendos en 2009 por las cotizadas españolas, con un 2,41% en acciones, la tendencia de los años siguientes fue disminuir la retribución total y aumentar el peso dentro de ésta de la opción de pago en forma de nuevas acciones, según las estadísticas publicadas por Bolsas y Mercados Españoles (BME) en su informe anual de 2016. En 2013 la cantidad se redujo hasta los 23.262 millones mientras que el porcentaje del 'scrip dividend' se elevó hasta el 41,68%, que representa el máximo histórico de esta modalidad (ver cuadro a continuación). El año pasado, sin embargo, bajó hasta el 21,9% mientras que los dividendos subieron hasta los 27.136 millones de euros.

MOTIVOS PARA 'PRESUMIR'

Botín tiene en estos momentos motivos para 'presumir' por la evolución en bolsa y, de hecho, según declaraciones que recoge Europa Press ha dicho que el banco "es el mejor valorado de Europa a razón de 1,3 veces el valor tangible por acción". La entidad cántabra acumula una subida del 15% en el año y ha sido una de las artífices -junto a Telefónica- del buen desempeño del Ibex hasta el momento (el selectivo español suma un 11% en el transcurso de 2017).

A día de hoy, un 33% de los analistas consultados por FactSet recomienda comprar Santander y un 43% mantener. Un 23% tiene un consejo de venta sobre la entidad cántabra. En cuanto al precio objetivo del consenso, a Santander le ocurre como al conjunto de bancos cotizados (salvo Popular), que han rebasado los precios objetivos tras las fuertes revalorizaciones desde el comienzo del año (Sabadell y CaixaBank suben un 20% en estos primeros meses de 2017, Bankia y BBVA un 11% y Bankinter un 5%). El consenso da un valor teórico a Santander de 5,31 euros, por debajo de los 5,75 euros en los que cerró ayer.

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