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El festival de la democracia termina agotando a la ciudadanía

Bolsamanía Bolsamanía 04/09/2016 Alberto Sanz

La dificultad para llegar a un acuerdo en la política española se está viviendo como un reality televisivo en las casas de la ciudadanía. Algunos mantienen las esperanzas de que triunfe su 'concursante' preferido, otros miran con curiosidad las posibles alianzas que se están estableciendo para ganar este juego y, por último, se encuentran aquellos que miran con resignación la próxima decisión de la audiencia a través de la fiesta de la democracia en las urnas.

Un desenlace que puede se está dilatando más de lo esperado. Tras casi 300 días de Gobierno en funciones, dos elecciones y dos investiduras fallidas, la ciudadanía comienza a impacientarse por la escasa capacidad de los actores políticos para llegar a un acuerdo. Un hecho que reflejó el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado en julio de 2016, después de los segundos comicios, que reflejó este sentimiento a través del Indicador de Confianza Política (ICP) que se sitúa en los 32.7 puntos, lo que representa su valor mínimo desde diciembre de 2014 (29.5).

© Proporcionado por Bolsamanía

Fuente: CIS

Un registro preocupante teniendo en cuenta que, las elecciones del 20 de diciembre de 2015, estaban llamadas a ser el punto de inflexión de la democracia española y, lejos de haberse producido una mayor satisfacción de la ciudadanía con la política, el efecto ha podido ser el contrario.

Para entender esta burbuja de ilusión y reconciliación que se creó entorno a los comicios del 20D hay que remontarse al año 2008. Donde según señala el miembro de la Junta del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid, Javier González Serrano, “el inicio de la crisis económica provocó una gran caída de la confianza de la sociedad primero en la clase política, más tarde de los partidos y finalmente en la política”, un hecho que “acompañado del afloramiento de los casos de corrupción de los dos partidos que se encontraban en el poder en estos años, PP y PSOE, tuvieron como fruto movimientos como el 15M donde la sociedad mostraba su desencanto con la clase política” apunta González Serrano.

No obstante, el politólogo considera que este período afectó en mayor a los socialistas ya que “tras estas protestas sociales el PP logró la mayoría absoluta en 2011. Un hecho que muestra, entre otras cosas, que la corrupción castiga más a la izquierda que a la derecha en España” matiza.

No obstante, el descontento con ambas fuerzas comenzaría a ser capitalizado a partir de las elecciones europeas de 2014 donde aparecerían en el mapa político nacional, Podemos y Ciudadanos. Aunque, el verdadero 'golpe en la mesa' se produjo en las elecciones autonómicas y locales de mayo de 2015, donde el buen resultado de estas formaciones provocó un “soplo de aire fresco” para aquellos críticos del bipartidismo que esperarían, meses después, materializar esta victoria en la fiesta de la democracia a nivel nacional.

Y LA FIESTA SE TORNÓ EN FESTIVAL

El resultado de los comicios del 20 de diciembre colocó a las formaciones emergentes en un rol importante en el mapa político español aunque por detrás del PSOE y PP, con los cuales deberían sentarse para lograr formar gobierno en este nuevo escenario multicolor. Y tras meses de largas negociación y fracasos, las elecciones debían repetirse y las ganas de volver a las urnas ya no fueron las mismas.

Mientras que la participación en el 20D fue de 73,03%, la repetición en los comicios el 26 de junio de 2016 registró un 69,84% del electorado que acudió a las urnas, ya comenzaba a existir parte del votante que comenzaba a retirarse de esta fiesta democrática. Un hecho provocado como apunta el politólogo y consultor político, Ignacio Martín Granados, porque “no es lo mismo votar cuando tu voto vale para algo que cuando sientes que no vale para nada. Y este cansancio se produce porque en política existe un juego de expectativas y, en esta ocasión que eran muy altas, no se han cumplido” apunta.

Y la situación parece caminar por el mismo rumbo y se espera que la respuesta del electorado siga disminuyendo. “Se está cometiendo una irresponsabilidad política, no están mirando por el bien general, ya que están esperando que los ciudadanos resuelvan sus problemas para ponerse de acuerdo” señala Martín Granados.

UNAS TERCERAS ELECCIONES PONDRÁ A PRUEBA 'LA MARCHA' DE LOS ESPAÑOLES

Votar tres veces en menos de un año, cuatro si se habla de vascos y gallegos, es un acontecimiento novedoso en España que podría resultar excesivo. “Rajoy se ha presentado a su investidura con un discurso que da muestras de cansado, el PSOE se encuentra con disputas de liderazgo y, por último, Podemos y Ciudadanos pueden dar muestras de ser malas versiones de los anteriores. La realidad es que no dan su brazo a torcer y, ante unas nuevas elecciones, se presentarán los mismos candidatos con los mismos programas” describe Ignacio Martín Granados.

Por su parte, Javier González Serrano señala que “no hay forma de expresar la desafección de los ciudadanos, debería ser el momento para renovar la Constitución de una forma tranquila y dejando los temas económicos a un lado. La democracia se ha castigado bastante porque ha importado más el marketing político que las necesidades” señala el politólogo.

Ambos expertos coinciden en que en unos terceros comicios tendrá un papel fundamental el factor cansancio. Y, también señalan conjuntamente, que este hecho favorecerá al Partido Popular, ya que su votante posee una características que hace prever que serán los últimos en abandonar una 'fiesta democrática'.

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