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El peso mexicano sigue sometido a la incertidumbre de la 'era Trump'

Bolsamanía Bolsamanía 11/11/2016 Noemí Jansana

Si hay que apuntar a un claro perdedor tras la victoria de Donald Trump en las elecciones de EEUU el elegido es, sin duda, el peso mexicano. La divisa ha sufrido una de las mayores depreciaciones de su historia, de un 13%, hasta alcanzar mínimos históricos frente al dólar. Contenido ese susto inicial en las horas posteriores, durante la sesión del jueves ha comprobado lo que le espera: una alta dosis de volatilidad.

Las autoridades monetarias de México se mantienen pendientes de la evolución de la divisa, pero han rehusado, por ahora, tomar medidas para paliar su descalabro. El ministro de Finanzas, José Antonio Meade, ha dejado claro que intervendrán si es necesario. El banco central del país también se mantiene alerta y a pesar de que se esperaba una reacción inmediata en forma de subida de tipos de interés, el gobernador de la entidad, Agustín Carstens, ha explicado que seguirán monitorizando el mercado y que se ceñirán a sus planes: celebrar la reunión mensual del banco central el próximo 17 de noviembre.

México ya ha llevado a cabo tres subidas de tipos este año para respaldar al peso, la más reciente en septiembre, cuando decidió incrementar el precio del dinero en 50 puntos básicos para anclar sus previsiones sobre inflación. Las reservas de divisa extranjera del banco central ascienden a 175.831 millones de dólares y, tal y como informa Reuters, Carstens anticipó en octubre que consideraría usar 90.000 millones de crédito de Fondo Monetario Internacional “ante el evento de un ‘shock' externo”.

TREGUA… POR AHORA

Esta sacudida ha llegado personificada en Donald Trump. Los constantes ataques del nuevo inquilino de la Casa Blanca al país vecino durante la campaña electoral no presagian que las relaciones entre ambos países sean fáciles. Sin embargo, la ausencia en su primer discurso tras la victoria de cualquier referencia a las amenazas vertidas contra México durante toda la campaña electoral, han calmado las ventas en el peso mexicano, que no había sufrido una crisis semejante en las dos últimas décadas.

La divisa norteamericana llegó a comprar 20,77 pesos por dólar, un precio jamás visto, y se apreció un 13% en un día, en el rally más abrupto del “billete verde” contra la moneda del país desde 1994. Aunque el peso se recuperó luego para situarse por debajo de las 20 unidades, desde la tarde del jueves ha vuelto a caer con fuerza y ha seguido desangrándose en la sesión del viernes, con un dólar que se aprecia casi un 6% y escala hasta muy cerca de los 20,7 pesos. Se mantiene así en el camino que esperan los analistas de Danske Bank, que apuestan porque la divisa “reanude su senda bajista en los próximos días, más allá de los 21,5 pesos por cada dólar, dada la gran dependencia de México en materia de comercio exterior”.

Desde Molfx, Fernando Guillermo Piqueras espera que el dólar pueda instalarse de nuevo en los 22 pesos y Jane Foley, analista de Rabobank, señala que su precio objetivo para la moneda es de 23 pesos en el futuro próximo. “El 25% del producto interior bruto (PIB) de México se apoya en sus exportaciones a EEUU y las remesas de dinero enviadas desde EEUU de récord que se han registrado recientemente han sido claves para la demanda interna”, señala la analista del banco de inversión.

© Proporcionado por Bolsamanía

DEMASIADOS RIESGOS

No obstante, con la victoria en el bolsillo, Donald Trump no ha querido sacar la artillería contra México, al menos por ahora. Este escenario invita a cierto optimismo que se descuelga en las predicciones de analistas como Adrián Aquaro, fundador de Trader College, quien también cree que la nueva barrera está en los 22 pesos, pero apunta que la moneda “no tardará en recuperarse una vez finalizado el efecto de las elecciones y de que el petróleo levante cabeza más allá de los 55 dólares, algo que puede suceder a mediados de 2017”.

Para empezar, Trumpha prometido renegociar -o eliminar- el Tratado de Libre Comercio de América del Norte o en inglés North American Free Trade Agreement (NAFTA), lo que repercutiría seriamente en las exportaciones del país vecino del sur. Por otro lado, también ha cargado duramente contra las remesas familiares que vuelan de EEUU hacia México. Sus planes son grabarlas con tasas e impuestos o directamente secuestrarlas para sufragar su tercera apuesta contra la inmigración: el muro fronterizo que separaría a los dos estados.Sin embargo, si la nueva administración republicana pone en marcha sus planes contra México, el país puede ver como su PIB se recorta drásticamente y como se reducen los fondos que los inmigrantes en EEUU envían a sus hogares.

El coste de esta infraestructura está calculado en 10.000 millones de dólares y las propuestas del republicano para obligar al Gobierno de Enrique Peña Nieto a costearlos pasan por aplicar bloqueos a estas remesas. Por ahora, el Ejecutivo de México DF ya ha dicho que no piensa pagar por esta edificación, sin embargo, sí ha declarado que está dispuesto a colaborar con el nuevo Gobierno de EEUU, por el bien de ambas naciones.

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