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El procés soberanista flaquea por dentro y se engorda por fuera

Bolsamanía Bolsamanía 07/08/2016 Alberto Sanz

'Mas vale tener un enemigo conocido que un amigo a la fuerza' apuntaba Napoléon Bonaparte. Una declaración, que bien podría ser utilizada por parte del francés, para analizar la relación que viven actualmente entre Govern de Cataluña y el Gobierno de España.

Por un lado, el Ejecutivo catalán de Junts Pel Sí (coalición formada por Convergència y ERC) busca seguir la hoja de ruta secesionista que se marcó en la actual legislatura catalana. No obstante, su principal aliado en este camino, la CUP, no le está poniendo las cosas nada fáciles en su camino hacia la desconexión de España, principalmente, con su veto a los presupuestos de la Generalitat.

Un punto de vital importancia para alcanzar su objetivo, que ha provocado que Carles Puigdemont se someta a una cuestión de confianza el próximo 28 de septiembre tras quedar enterrados sus presupuestos.

El Gobierno central, por su parte, sigue tras dos elecciones en funciones. El PP lleva nueve meses al frente de este Ejecutivo interino y, mientras busca algún aliado para poder gobernar, mantiene una postura similar a la que optó en la anterior legislatura.

Mientras la inestabilidad reside en los dos frentes, el cruce de declaraciones y envites entre ambos bandos no dejan de sucederse. El último desencuentro fue tras la aprobación del Parlament de Cataluña de las conclusiones de la Comisión del Proceso Constituyente, y la posterior suspensión del Tribunal Constitucional (TC) de esta resolución en la que se da el primer paso de la hoja de ruta hacia la "desconexión" con el Estado.

Tras este choque entre el Parlament y el TC, las reacciones en ambos bandos no tardaron en llegar. "Obedecer a un Parlamento escogido por los ciudadanos no es, para un demócrata, ningún sacrificio. El Estado español, en cambio, lo convierte en una proeza", aseguraba el president de la Generalitat, Carles Puigdemont.

La respuesta por parte de la vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría, fue pedir a los jueces que "fueran más lejos de lo que han ido" y actuaran penalmente contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. Un nuevo capítulo, y parece que no será el último, que evidencia el eterno desencuentro entre ambos gobiernos.

¿A QUIÉN BENEFICIA ESTE CONTINUO ENFRENTAMIENTO?

Para el analista político, Pedro Marfil, el gran vencedor de este choque es el Govern catalán. "Tienen una narrativa muy potente, en toda película queremos ver a un héroe y a un villano, y esta idea desde Cataluña se ha sabido transmitir muy bien. En cambio, desde Madrid se apela a términos más legislativo y burocráticos para tratar afrontar este tema y la ciudadanía no es capaz de asimilar este lenguaje", y añade que desde Madrid se debería apostar por mensajes más ilusionantes de unionista como el 'Better Together' que se utilizó en Gran Bretaña con Escocia.

© Proporcionado por Bolsamanía

En cambio, para el sociólogo político, Enrique Gil Calvo, también "el PP le intenteresa este conflicto" ya que "pone un poco de más de melodramatismo a la situación de España para sacar réditos entre el electorado" y considera que intercambio de reproches entre ambos gobiernos no es más que "fuegos artificiales mediáticos", aunque si considera preocupante en este choque "las continuas burlas a la legalidad desde el Govern, que pueden terminar calando en la sociedad catalana".

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN DEL PROCESO INDEPENDENTISTA?

Tras el acuerdo con la CUP y la formación del Ejecutivo liderado por Carles Puigdemont en enero de 2016, se anunció que en 18 meses el objetivo de la independencia debería estar alcanzado. Unos plazos que para el profesor de comunicación política en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, Toni Aira, son "una carta a los reyes magos" debido, principalmente, a "los problemas internos que se está encontrando el Govern para sacar 'la legislatura de la desconexión' adelante".

Para Aira desde Madrid "se ha puesto el piloto automático con el tema catalán" y no es un asunto que este frenando el avance del procés. El principal motivo del estacamiento en el avance de la hoja de ruta es "la cohesión entre Partit Demòcrata Català (antigua Convergencia), ERC y la CUP".

Por un lado, está Convergencia que "ha sido un partido multicausa para intentar aglutinar la mayor cantidad de electorado posible y, que intenta poner en valor el 'talante' a la hora de afrontar este proceso" asegura el profesor. En el otro extremo, está la CUP que por sus ideales "choca en su interacción con el partido de centroderecha" y, por último, aparece ERC que "es un falso mediador, que quiere dar una apariencia más asentada ocupando importantes 'carteras' en el Govern, y que puede beneficiarse de que las otras dos formaciones se quemen" señala Toni Aira.

Un complicado escenario que Pedro Marfil apunta que "se consigue gracias a que el eje independentismo/unionismo se ha priorizado por encima del izquierda/derecha, lo que ha terminado por crear un Govern muy débil" asegura el analista.

¿CUÁL ES EL FUTURO INMEDIATO DEL PROCÉS?

Tras el verano, el 20 de septiembre, la Cámara catalana celebra el primer pleno del curso político y en la que Junts pel Sí y la CUP quieren empezar a tramitar la ley de la Hacienda Catalana. Uno de los puntos claves para el Govern para la estructura del Estado que quiere crear.

Antes del primer pleno, el 11 de septiembre se celebra la Díada. En esta ocasión, el evento que organiza Asamblea Nacional Catalana (ANC), solo celebrará con cinco manifestaciones en Barcelona, Tarragona, Lérida, Salt y Berga. Un conmemoración menos boyante que otros años, debido según la organización a "problemas económicos".

Este evento clave para la sociedad catalana puede ser el motivo por el que Puigdemont colocara la votación tras la Diada, el 28 de septiembre, para intentar que la presión social conduzca a la CUP a mantenerle en el cargo, pese al rechazo de ERC para elegir esta fecha.

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