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El riesgo independentista frena a Barcelona en su ofensiva por la Agencia del Medicamento

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 11/05/2017 Noemí Jansana

El corazón de la industria farmacéutica en Europa busca una nueva sede. Obligada a abandonar sus oficinas de Canary Wharf, en el distrito financiero de la City de Londres por el Brexit, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) está haciendo las maletas, aunque todavía no tiene claro su destino. España, en concreto la ciudad de Barcelona, parte con ventaja ante la veintena de capitales europeas que sacan brillo a sus candidaturas para albergar el epicentro de un sector que mueve más de 164 millones de euros al año y que genera más de medio millón de empleos. Pero los empresarios farmacéuticos españoles hacen oír su voz para cuestionar la idoneidad de Barcelona como el nuevo hogar de la EMA, dada la inestabilidad política que vive Cataluña a causa del pulso con el Estado por la independencia de la región.

Así de claro se expresa José Luis Rodríguez Dacal, presidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), quien no se ‘corta' a la hora de nadar a contracorriente ante el consenso general que suscita la capital catalana. “Apoyamos que la Agencia Europea del Medicamento establezca su sede en España pero no en Barcelona”, reconoce Rodríguez Dacal para quien Madrid o su ciudad natal, Santiago de Compostela, son mejores opciones que la ciudad condal. Para el presidente de FEFE, el contexto político por el que pasa Cataluña imposibilita que la EMA se traslade a ninguna ciudad de la región ya que es “poco razonable que se mude a una comunidad donde las circunstancias pueden llegar a provocar que la agencia se tenga que volver a mover dentro de un tiempo”. “Si ahora debe marcharse de Londres porque Reino Unido abandona la Unión Europea, tendrá el mismo problema otra vez si hay independencia en Cataluña, ya que quedará fuera de Europa”, señala Rodríguez Dacal.

No es el único que expone sus dudas. Fuentes conocedoras del proceso han revelado a 'Bolsamanía' que el único aspecto que ensombrece la propuesta de Barcelona como nueva sede de la Agencia del Medicamento es el riesgo político. En todo lo demás, la ciudad catalana va en cabeza y supera ampliamente a sus rivales, principalmente Copenhague, Ámsterdam, Viena y Lille. La apuesta de Barcelona es la mejor en cuanto a servicios e infraestructuras y por este motivo “tiene todas las de ganar”, señalan. De hecho, las mismas fuentes recuerdan que en 1992, cuando este organismo se instaló en Londres, la capital catalana ya quedó segunda “por los pelos” y, ahora, tiene muchas posibilidades, más contando que la otra agencia que busca ‘nueva casa', la Autoridad Bancaria Europea (EBA), “se trasladará seguramente a Frankfurt”.

Por si esto fuera poco, de todos los posibles emplazamientos, la ciudad condal es el único que ya ha ofrecido un edificio para albergar los casi 900 trabajadores de la EMA. Se trata de la emblemática Torre Agbar, otro punto que juega a favor de Barcelona, ya que los 33 metros cuadrados de los que dispone la Torre Glòries, nombre formal del edificio, el parking y el auditorio se destinarían íntegramente a acoger las instalaciones del regulador del sector farmacéutico. Actualmente en propiedad de Merlin Properties, que la adquirió a inicios de año por 142 millones de euros, la socimi ha negociado con el Ayuntamiento catalán y con las otras dos administraciones en juego, la Generalitat y el Gobierno, un contrato de exclusividad hasta el momento en que se resuelva el destino del organismo.

COORDINACIÓN ENTRE ADMINISTRACIONES

El otro aspecto remarcable de todo el proceso es que los tres ejecutivos: local, autonómico y estatal han dejado de lado sus diferencias, fundamentalmente el soberanismo en Cataluña y otras reivindicaciones de la Generalitat al Gobierno de Mariano Rajoy, para ofrecer una imagen de unidad. Jordi de Dalmases, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, destaca esta “total coordinación” entre el Ministerio de Sanidad, la Conselleria de Sanitat y el Ayuntamiento barcelonés y señala que es “cuestión de coherencia: no se puede optar a que una ciudad sea sede de una agencia europea sin que todas las administraciones competentes se muevan al unísono y, en este sentido, las reuniones han demostrado que esta coordinación es posible y que es absoluta”.

Precisamente por la sintonía mostrada, De Dalmases subraya que la tensión institucional entre el Estado y Cataluña “no tendrá una influencia definitiva” en la decisión que deben adoptar el Consejo de Europa y la Comisión Europea. Con esta opinión coincide la patronal de la industria farmacéutica española, Farmaindustria, para quien “la clave está en que la candidatura ofrezca las condiciones idóneas para albergar la EMA” y Barcelona es “una ciudad a la vanguardia en el ámbito europeo”. “La coordinación entre todos los agentes implicados en promocionar la candidatura es esencial, puesto que la decisión final se toma en función de muchos aspectos, incluidas las infraestructuras y dotaciones de la ciudad”, argumentan fuentes de Farmaindustria.

Pero Mariano Rajoy, que será quien defienda en la cumbre europea de junio la candidatura de Barcelona, ya ha advertido que “la estabilidad institucional es un factor muy importante y siempre va a operar a favor”. Salvando este escollo, el efe del Ejecutivo será el abanderado de la ciudad condal por la que batallará a “capa y espada”, en palabras de la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat. Aún pendientes de conocer el calendario detallado de Bruselas para reubicar la sede del lobby farmacéutico, en recientes declaraciones a los medios, el presidente del Gobierno ha explicado que la idea que baraja el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, es que “en junio se debata el procedimiento para la elección" de la sede y que la decisión "se adopte en otoño".

INYECCIÓN PARA UNA INDUSTRIA MILLONARIA

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La dilatación de los tiempos juega a favor de Barcelona en todos los aspectos menos, una vez más, en el político. Se espera que sea entre septiembre y octubre cuando el conflicto entre el gobierno local y central llegue a su cénit, ya que son las fechas elegidas por la Generalitat para celebrar el referéndum sobre la independencia de Cataluña que pretende llevar a cabo con o sin consentimiento del Estado. Por este motivo, desde FEFE insisten en que “cualquier capital española está sobradamente cualificada para albergar la sede de la EMA”, excepto Barcelona ya que “es muy posible” que sus opciones se vean dinamitadas en el último momento si hay una escalada mayor en el conflicto territorial.

Pero la ministra de Sanidad se muestra optimista y prefiere centrarse en destacar que en cuanto acoja al regulador de la industria del medicamento, la capital catalana se convertirá "en la capital del medicamento europeo y en un polo de innovación e investigación". "Por tanto, en una fuerza de innovación y creación de puestos de trabajo de alta calidad impresionante", ha valorado en recientes declaraciones a los medios.

Aquí sí hay unanimidad en el sector que coincide que el traslado de la EMA supondrá un espaldarazo a un segmento industrial que en España alcanza casi 14.500 millones de euros en producción (según datos de 2013 de Farmaindustria) y genera casi 37.000 puestos de trabajo. ”No cabe duda de que tal decisión tendría efectos beneficiosos en distintos ámbitos, tanto en el sanitario y farmacéutico como en general en el conjunto del país, ya que la EMA, que cuenta con casi un millar de funcionarios y una intensa actividad, tiene una gran capacidad de arrastre en multitud de terrenos, desde el científico al económico y social”, exponen fuentes de la patronal. Desde FEFE, su presidente también pone de relieve el impacto económico que generará el traslado de la agencia europea, “aunque mucho más relevante sería el prestigio y reputación que conllevaría el establecimiento de la sede de la EMA en una capital española”, puntualiza.

La Agencia Europea del Medicamento es un organismo descentralizado que tiene la finalidad de armonizar el trabajo de las agencias regulatorias de los Estados de la Unión Europea (UE). Da servicio a una población de más de 500 millones de personas y actúa principalmente en dos líneas: por un lado, se encarga de la evaluación científica, la supervisión y el control de la seguridad de los medicamentos desarrollados por las empresas farmacéuticas para su uso a la UE; por otro lado, de proteger la salud pública y animal en los 28 Estados miembros de la UE, así como a los países de la Zona Económica Europea, garantizando que todos los fármacos disponibles al mercado de la UE son seguros, eficaces y de alta calidad.

Alrededor de 40.000 expertos visitan la EMA cada año por razones profesionales y más de 1.600 empresas operan en la órbita del regulador y, además, desde el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona también recuerdan que “la agencia atraerá empresas y científicos de áreas vinculadas a la biomedicina, la biotecnología, la bioengeniería, etc. y abrirá nuevas oportunidades para los profesionales de las ciencias de la salud”. Asimismo, supondrá un impulso a la investigación en un campo que ha sufrido serios recortes en los años de la crisis.

Por último, aunque como organismo comunitario que es no puede establecer diferencias en sus relaciones con las distintas entidades que requieren de sus servicios atendiendo a su país de origen, “la presencia de la EMA en España sí contribuiría a poner en valor y estimular todo el sólido entramado industrial, sanitario y científico del que ya dispone el país, incluida la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, y que está creciendo a través de la colaboración entre sistema sanitario e industria farmacéutica”, concluyen desde Farmaindustria.

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